“Pensamos que era un accidente”: así vivió un trabajador el ataque a las Torres Gemelas desde la oficina de al lado

Pablo Goldberg trabajaba en el piso 21 de un edificio ubicado frente al World Trade Center cuando uno de los aviones impactó contra las Torres Gemelas.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos coincidieron con un momento decisivo del conflicto armado colombiano y antecedieron la llegada de Álvaro Uribe a la Presidencia. Crédito: AFP

Este 11 de septiembre de 2026 se cumplen 25 años de los atentados que cambiaron la historia de Estados Unidos y dejaron cerca de 3.000 víctimas. En Nueva York, familiares de los fallecidos participan este viernes en la conmemoración en el 9/11 Memorial, donde se realiza la lectura de los nombres de las personas asesinadas en los ataques de 2001.

Mientras en Ground Zero se conmemora la fecha, las historias de quienes estuvieron cerca de las Torres Gemelas permiten reconstruir cómo se vivieron aquellos primeros minutos. Una de ellas es la de Pablo Goldberg, un joven profesional que trabajaba para Merrill Lynch y tenía su oficina en el piso 21 de un edificio ubicado frente al World Trade Center.

Desde allí vio el fuego provocado por el primer impacto, escuchó al segundo avión y participó en una evacuación que, según su relato, ocurrió de manera espontánea mientras las personas intentaban entender qué estaba pasando.

“Pensamos que era un accidente”: así comenzó el 11S para Goldberg

Goldberg explicó que, cuando ocurrió el primer impacto, nadie en su oficina imaginó inmediatamente que se trataba de un atentado.

“No estaba en la imaginación de nadie que una cosa por el estilo pudiera pasar. Inclusive, al comienzo de los eventos, cuando yo trabajaba en Forty Wall Street Financial Center, que es el edificio que está exactamente en diagonal a la torre donde pegó el primer avión, cuando fue el primer impacto, la primera reacción fue que una avioneta pequeña o un helicóptero había pegado en un edificio por accidente. Era impensable pensar que esto podía tratarse de un evento deliberado.”

Desde el edificio podía observar parte de la zona afectada, aunque no tenía una visión completa del impacto.

“Nosotros no teníamos una visión, digamos, del hueco por dentro del avión, pero sí veíamos el fuego dentro del edificio porque estábamos en el lado opuesto.”

La percepción cambió cuando llegó el segundo avión.

El segundo avión cambió todo y comenzó la evacuación

Goldberg recordó que escuchar y ver el segundo impacto fue lo que llevó a quienes estaban en su edificio a entender que enfrentaban una situación mucho más grave.

“Al rato escuchamos el motor del segundo avión y el impacto del segundo avión, y ese sí alguna gente lo vio venir y golpear en la segunda torre, y es ahí donde decidimos evacuar.”

La evacuación comenzó desde los pisos superiores del edificio y se hizo sin una instrucción general coordinada.

“No hubo una respuesta coordinada, no hubo un anuncio en el edificio de que había que evacuar. Toda la gente empezó a evacuar de manera individual y cada vez espontánea, y cada vez la escalera se volvía más compacta, más compacta, más compacta, porque cada vez más gente entraba en cada piso hacia las escaleras.”

En medio de las escaleras llenas, además, circulaban versiones sobre otros aviones secuestrados.

“Había comentarios de que había más aviones que habían sido tomados. Entonces, uno no sabía en qué momento, de pronto, podía pegar un avión en el edificio en que nosotros estábamos.”

Salió del edificio y vio cómo avanzaba la tragedia desde Nueva York

Después de evacuar, Goldberg llegó a un parque cercano y permaneció allí observando lo que ocurría.

“Me quedé mirando en estado de shock, casi, te diría, adormecido, cómo los eventos siguieron ocurriendo a partir de ese momento. Ahí empezaron a llegar los primeros bomberos y ambulancias, y se seguía viendo el humo, el fuego y la gente cayendo.”

Sin embargo, antes del derrumbe de las torres decidió alejarse todavía más de la zona.

Goldberg caminó hacia Tribeca y fue desde allí donde finalmente presenció el colapso.

“En ese momento uno piensa que los edificios caen como árboles, no es que caen en diagonal, no, que se colapsan. Entonces, a la distancia que yo estaba, me pareció prudente que era momento de ya irse.”

Cuando llegó a otra zona de Manhattan, comenzó a encontrarse con personas que escapaban del lugar.

“Cuando estaba ahí fue que las torres se derrumbaron y empezó a llegar gente subiendo por las avenidas llenas de polvo, que habían estado mucho más cerca que yo en el momento del derrumbe.”

El polvo del 11S permaneció meses en las oficinas

Las consecuencias del atentado no terminaron con el derrumbe. Goldberg contó que las oficinas permanecieron cerradas durante meses y que, cuando los trabajadores pudieron regresar, todavía quedaban rastros de lo ocurrido.

“Nosotros no volvimos a las oficinas, ahora no recuerdo bien, pero por lo menos durante tres meses y cuando volvimos todavía había una fina capa de polvo sobre nuestros escritorios que era de lo que había venido del derrumbe de las torres.”

También recordó las condiciones que encontró en la zona durante las semanas posteriores.

“El olor que había al ir a trabajar todos los días era muy fuerte, seguramente del agua con los escombros y la mezcla de todo eso.”

El testimonio cobra relevancia 25 años después, cuando las consecuencias de la exposición a sustancias tóxicas generadas por el colapso y las labores posteriores de rescate y limpieza siguen formando parte de la historia del 11S. El Memorial incorporó este año un momento de silencio específico para quienes murieron posteriormente por enfermedades relacionadas con esas exposiciones.