El relato de un periodista que iba en el tren accidentado en España: “Terminé cuatro vagones adelante”

El accidente dejó decenas de heridos y fallecidos; el presidente detuvo su agenda y se avocó a la atención del caso.
El accidente deja a más de cien personas afectadas tras el impacto. Crédito: AFP

Antonio Jiménez Barca tomó un tren AVE rumbo a Sevilla desde Madrid; sin saber que 'viviría para contarla'. Es que su medio de transporte se chocó contra otro ferrocarril, un Iryi, en la ruta por Toledo. Su historia, que es tan solo una de cientos que se reúnen en la zona accidentada, es el retrato de lo que significó estar allí, vivir la noticia y, sobrevivirla.

Su relato fue publicado por El País de España y da cuenta de cómo 'el efecto mariposa' en este tipo de casos aplica; así como en un terremoto, puesto que si está vivo es gracias a que momentos antes del choque, realizó acciones que determinaron su supervivencia, por azar; podría decirse.

Jiménez estaba en el vagón número uno, en la cola del tren. Un anuncio advirtió que debían detenerse por hasta 15 minutos, dado que en la vía férrea había "superabundancia en la vía". Fue entonces que se levantó de su asiento, se dirigió a la cafetería, establecida en el vagón cuatro del aparato.

No bien llegó a este espacio liminal y, según narra, sintió como algo lo empujaba por la espalda y "como me tiraban al suelo". Tras el impacto entre los trenes, su ser quedó en el otro extremo de aquel vagón, luego de un fuerte golpe en su cabeza, que se abrió lo justo para que manara sangre.

"Tenía gente encima y había muchas personas al lado. Había una persona que tenía el brazo herido y otra con otro golpe en la cabeza", recuerda. Salió con otros dos ciudadanos, ayudándose todos, por un hueco que dejó el aparatoso choque. Desde allí, comenzaron a ayudar a otros seres humanos. "Algunos de los que estaban en la cafetería estaban graves", cierra.

El choque de dos trenes en España: los supervivientes

Conocida la noticia, los primeros curiosos comenzaron a llegar, también los primeros rescatistas de zonas como Urda. Hacia las 11:00 a.m. había una cantidad alta de galenos y unidades policiales. Jiménez narra que los pasajeros intentan calmarse los unos a los otros, mientras él toma fotos del incidente. Sabe que su golpe fue hacia las 9:30 a.m. y afirma que ha perdido la noción del tiempo.

Pero entonces recuerda la primera imagen fuera del tren en el que viajaba: el primen vagón del AVE, que "estaba completamente destrozada y había personas tiradas por el talud". También creyó ver una persona sentada en un sillón. Luego ayudó a atender a los heridos sin ser consciente de lo sucedido.

Hubo un momento en el que se detuvo para llamar a su esposa "para decirle que estaba bien". Jiménez sigue impresionado ante la escena que lo rodea. Afirma que pese a que hay autoridades, parece estar en shock.

La zona del accidente es una región ocupada por almendros, una zona rural varios kilómetros a la redonda. El periodista sobreviviente recuerda que quienes sabían de medicina atendieron a los demás una vez se percataron de que estaban bien; también que otros se aislaron "la mayoría creo yo", para no estorbar.

En medio de sus observaciones detalló que muchos se alejaron para tener una imagen más grande de lo ocurrido: pasar del metal abierto a los trenes accidentados; varios vagones volcados y personas saliendo; otras buscando sobrevivientes.

Las fotografías de Antonio Jiménez Barca

El País ha compartido un par de imágenes capturadas por Antonio Jiménez. La primera de ellas da muestra del campo que rodea las vías férreas, los árboles tiene pocas hojas, el pasto es elevado en algunas zonas. En primer y segundo término hay un herido siendo atendido en una camilla improvisada, hay botellas de agua listas para su uso; se ven a enchalecados dando atención a ciudadanos y más allá, como oculto un vagón blanco y con tintes rojos, descarrilados.

La segunda es similar. Aunque hay más detalles de los supervivientes: la mayoría viste formal, rumbo a sus respectivos trabajos y llevan sus maletas de viaje colgadas a sus hombros. Todos siguen un mismo camino: bajan una cuesta.

Puede verse la sombra de Antonio, le basta una mano para hacer la captura. Se nota una malla de separación y, de fondo, el tren AVE; de allí baja algun superviviente.

Al final, pese a sus heridas, Antonio Jiménez Barca ha decidido cumplir con su labor, dar a conocer el suceso; mientras ayudaba a otros heridos, y mientras el mundo conocía la noticia.