Apagones, racionamiento y turismo en alerta marcan la crisis energética en Cuba

Cuba reconoció que, desde diciembre, no recibe petróleo del exterior, situación que atribuyó a las presiones del Gobierno de EE. UU.

Cuba afrontará este domingo una de las jornadas más complejas de su crisis energética reciente. De acuerdo con el pronóstico de la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE), los apagones simultáneos alcanzarán al 59 % del territorio nacional durante el horario de mayor consumo, una cifra que refleja el deterioro del sistema eléctrico de la isla y el impacto en la vida cotidiana de millones de personas.

La situación energética atraviesa uno de sus momentos más críticos desde mediados de 2024. En los últimos meses, los niveles de afectación han superado el 60 % y esta semana se registró un nuevo colapso parcial que dejó sin servicio eléctrico a más de tres millones de habitantes en varias provincias del oriente del país.

El Gobierno reconoce que el escenario actual combina fallas técnicas estructurales con una severa escasez de combustible. Según las previsiones oficiales, durante la tarde y la noche del domingo la capacidad de generación será de 1.464 megavatios frente a una demanda estimada de 2.980, lo que arroja un déficit superior a los 1.500 megavatios.

Parte del problema se concentra en el parque termoeléctrico: seis de las 16 unidades operativas están fuera de servicio por averías o mantenimiento, incluidas dos de las más grandes del país. A esto se suma la paralización de numerosos motores de generación distribuida por falta de diésel, fueloil y lubricantes, aunque la UNE dejó de detallar oficialmente cuántos se encuentran inactivos.

El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que desde diciembre Cuba no recibe petróleo del exterior, situación que atribuyó a las presiones del Gobierno de Estados Unidos. El cierre del suministro venezolano tras la caída del presidente Nicolás Maduro y la amenaza de aranceles a países que comercien crudo con la isla han agravado aún más el panorama.

Ante este contexto, el Ejecutivo cubano activó un plan de emergencia que incluye el racionamiento del combustible, la priorización del teletrabajo, la adopción de clases semipresenciales en las universidades y la suspensión de eventos culturales y académicos de gran escala.

Incluso el sector turístico ha comenzado a aplicar medidas de ahorro energético, como el cierre temporal de hoteles y la reubicación de visitantes en otras instalaciones, principalmente en Varadero y los cayos del norte.

La crisis eléctrica sigue teniendo un fuerte impacto económico y social. La economía cubana se ha contraído más del 15 % desde 2020 y los apagones han sido uno de los principales detonantes de protestas en los últimos años.

Mientras el Gobierno responsabiliza a las sanciones externas, analistas señalan una infrafinanciación crónica del sector energético como causa estructural del colapso actual.