La tensión en Medio Oriente escaló de forma abrupta este sábado tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán, una ofensiva que abrió un nuevo capítulo de incertidumbre internacional y dejó versiones completamente opuestas sobre el destino de la cúpula del poder iraní.
Mientras fuentes militares israelíes aseguran que varios dirigentes clave fueron eliminados en bombardeos selectivos, el gobierno iraní sostiene que todos sus altos mandos continúan con vida, lo que ha generado confusión global y una intensa batalla narrativa en medio del conflicto.
Israel afirma haber golpeado el corazón del poder iraní
Un oficial militar israelí informó que tres puntos donde presuntamente se realizaban reuniones estratégicas del régimen fueron atacados de manera simultánea. Según el comunicado, los bombardeos estaban dirigidos contra figuras consideradas esenciales para la conducción política y militar iraní.
De acuerdo con esa versión, los ataques habrían impactado estructuras vinculadas a la coordinación de operaciones y toma de decisiones, lo que representaría uno de los golpes más directos contra el liderazgo iraní en los últimos años.
Las explosiones comenzaron a escucharse pocos minutos después del anuncio oficial del Ministerio de Defensa israelí, hacia las 8:15 de la mañana hora local, cuando residentes de Teherán reportaron detonaciones en distintos puntos de la capital y otras ciudades.
Irán responde: “Todos están vivos”
Sin embargo, desde Teherán llegó rápidamente una versión distinta. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, aseguró en entrevista con la cadena NBC que el líder supremo, Ali Khamenei, continúa con vida, al igual que los principales responsables militares y políticos del país.
El canciller afirmó que, hasta donde tiene conocimiento, ningún alto funcionario murió durante la ofensiva y señaló que Irán busca una desescalada del conflicto, aunque dejó claro que las respuestas militares iraníes seguirán dirigidas contra posiciones estadounidenses en la región del Golfo.
Según explicó, los ataques de represalia no estarían dirigidos contra los países anfitriones de esas bases, sino exclusivamente contra infraestructura militar.
Misiles, tensión regional y temor a una guerra mayor
Tras los bombardeos iniciales, Irán respondió lanzando misiles hacia territorio israelí y contra instalaciones militares estadounidenses en distintos puntos de Medio Oriente. Hasta ahora no se han confirmado cifras oficiales de víctimas, pero varios países activaron protocolos de seguridad ante el riesgo de una escalada mayor.
La ofensiva ocurrió después de días de creciente tensión, pese a que negociaciones diplomáticas en Ginebra parecían mostrar avances entre delegaciones iraníes y estadounidenses. El ataque terminó por romper ese frágil equilibrio y elevó la preocupación internacional sobre un posible conflicto regional abierto.