Angustia en la Casa Blanca ante el inminente aumento del precio de la gasolina por la guerra en Irán

El cierre del Estrecho de Ormuz por cuenta de la guerra en Irán ha hecho encarecer los precios.
Casa Blanca precios gasolina Crédito: AFP/Freepik

La Casa Blanca está acelerando la búsqueda de medidas para contener el aumento de los precios de la energía después del ataque militar de Estados Unidos contra Irán y la posterior escalada en el Golfo Pérsico. Según ejecutivos del sector energético que hablaron con el medio Político, la jefa de gabinete del presidente Donald Trump, Susie Wiles, pidió a asesores de la administración presentar propuestas concretas en la Oficina Oval para frenar el alza de la gasolina.

De acuerdo con dos ejecutivos de la industria energética, la administración está explorando diversas alternativas para aliviar la presión sobre los consumidores estadounidenses.

La Casa Blanca está buscando bajo cada piedra ideas para mejorar los precios de la energía, especialmente los de la gasolina”, dijo uno de los ejecutivos, quien habló bajo condición de anonimato para describir discusiones internas del gobierno.

El conflicto ha tenido un impacto inmediato en los mercados. Tras el ataque estadounidense y las represalias iraníes contra infraestructura energética en la región, el precio del petróleo crudo ha subido más de 10 dólares por barril, lo que ha empujado los precios de la gasolina a su nivel más alto desde que Trump asumió el cargo el año pasado.

Presión interna para encontrar “buenas noticias”

Dentro del gobierno, varios funcionarios encargados de la política energética enfrentan presión para ofrecer señales de alivio en los mercados. Entre ellos se encuentran el secretario de Energía, Chris Wright, y un consejo de política energética liderado por el secretario del Interior, Doug Burgum.

Según uno de los ejecutivos consultados, estos funcionarios reciben constantes llamados para encontrar anuncios o medidas que ayuden a contrarrestar la narrativa de que la guerra está impulsando los precios del combustible.

“La gente se apresura a publicar anuncios y mensajes para contrarrestar la narrativa del aumento de precios”, explicó la fuente.

Un portavoz de la Casa Blanca no respondió directamente a preguntas sobre las deliberaciones internas, pero remitió a una rueda de prensa celebrada el miércoles en la que la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, defendió la estrategia energética de la administración.

Durante la sesión informativa, Leavitt afirmó que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y Burgum han trabajado durante mucho tiempo en la preparación de políticas petroleras y económicas vinculadas a la crisis.

Creo que esto explica por qué esta acción era tan necesaria: en última instancia, la industria energética se beneficiará de las acciones del presidente con respecto a Irán, porque Irán ya no controlará el Estrecho de Ormuz ni restringirá el libre flujo de energía”, declaró.

Opciones sobre la mesa

Entre las ideas que se discuten dentro de la administración se encuentra una posible exención temporal del impuesto a la gasolina, según personas al tanto de las conversaciones.

Sin embargo, esta medida tendría obstáculos políticos y prácticos. Requeriría la aprobación del Congreso y no hay garantía de que las refinerías o estaciones de servicio trasladen completamente el ahorro a los consumidores.

Otra propuesta que ha circulado entre algunos funcionarios es el uso del ejército estadounidense para defender infraestructura energética clave en Oriente Medio, una medida que buscaría evitar nuevas interrupciones en el suministro.

No obstante, esa opción enfrenta resistencias diplomáticas, especialmente en Arabia Saudita, donde la presencia militar estadounidense suele generar sensibilidad política.

Tensiones dentro de la administración

Las discusiones internas reflejan también divisiones dentro del gobierno sobre el enfoque hacia la crisis energética. Según un tercer ejecutivo del sector que habló con funcionarios tras el inicio de los ataques, las decisiones iniciales estuvieron dominadas por la línea dura del gobierno.

El secretario de Estado, Marco Rubio, y otros asesores centrados en la estrategia militar lideraron la planificación, mientras que funcionarios que normalmente priorizan mantener bajos los precios del petróleo fueron relegados temporalmente.

“La facción de la Casa Blanca a la que le importaba el petróleo a 80 o 90 dólares estaba siendo silenciada”, afirmó el ejecutivo. “En ese momento, se escuchaban voces más fuertes que ganaban terreno”.

Impacto en los mercados energéticos

La preocupación por los precios se intensificó varios días después del inicio de los ataques, cuando los mercados comenzaron a reaccionar con fuerza. El precio del crudo alcanzó el martes un máximo cercano a 78 dólares por barril, elevando el costo de la gasolina y el diésel.

El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos ha subido más de 20 centavos por galón en la última semana, hasta cerca de 3,20 dólares, alrededor de 10 centavos por encima del nivel registrado al final del mandato de Joe Biden.

En Europa, la crisis energética también se ha intensificado. Los precios del combustible han aumentado cerca de 70 % desde el viernes, después de que Qatar suspendiera parte de su producción de gas natural licuado debido al conflicto.

Mientras tanto, las interrupciones en el suministro continúan ampliándose. Irak ya ha cerrado parte de su producción petrolera y existe preocupación de que Arabia Saudita adopte medidas similares.

La situación se agrava por la tensión en el Estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que transita más del 20 % del petróleo mundial transportado por buques cisterna.

Frente a la volatilidad de los mercados, Trump intentó restar importancia a las alzas y aseguró que el impacto sería temporal.

Si tenemos precios del petróleo un poco altos por un tiempo, tan pronto como esto termine, esos precios van a caer, incluso más bajos que antes”, afirmó el presidente.