El impacto económico de la guerra con Irán comienza a trasladarse con fuerza a los consumidores. Expertos en cadenas de suministro y economía advierten que los precios de productos cotidianos hechos de plástico (como cubiertos desechables, bebidas embotelladas y bolsas de basura) subirán en las próximas semanas, impulsados por el aumento en los costos del petróleo y el gas natural.
Desde el inicio del conflicto a finales de febrero, el precio del petróleo ha aumentado más de 40 %, pasando de unos 67 dólares por barril a picos superiores a los 116 dólares registrados el 27 de marzo. En paralelo, los precios de referencia del gas natural en Asia y Europa han subido más de 60 % en el mismo periodo. Este encarecimiento energético golpea directamente a la industria del plástico, ya que más del 99 % de estos materiales se producen a partir de combustibles fósiles, según el Centro de Derecho Ambiental Internacional.
Patrick Penfield, profesor de gestión de la cadena de suministro en la Universidad de Syracuse, explicó en CNN que este incremento en los costos ya comienza a trasladarse a los precios finales. “Los productos más básicos de plástico serán los primeros en reflejar estas alzas”, advirtió. Sin embargo, el impacto no se limita a estos bienes: los plásticos están presentes en toda la cadena productiva, desde el empaque hasta la fabricación, lo que dificulta identificar con precisión cuánto del aumento corresponde directamente a este factor.
Del petróleo a los alimentos
El encarecimiento del plástico también tendrá efectos en los alimentos, aunque de forma más gradual. Según Penfield, el aumento en los costos de empaque podría reflejarse en los precios de los productos alimenticios en un plazo de dos a cuatro meses, una vez las empresas agoten sus inventarios actuales. En sectores como el automotriz, donde existen contratos a largo plazo y el plástico es solo uno de múltiples insumos, el impacto podría tardar hasta un año en hacerse visible.
Detrás de esta presión inflacionaria está, en gran medida, la tensión en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transita cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. La amenaza iraní sobre esta ruta ha generado incertidumbre en los mercados energéticos globales.
Además, Oriente Medio juega un papel clave en la producción de materias primas plásticas. La región concentra cerca de una cuarta parte de las exportaciones mundiales de polietileno y polipropileno, dos de los materiales más utilizados. Se estima que el 84 % de la capacidad de producción de polietileno en la región depende del estrecho para sus exportaciones marítimas, lo que amplifica el riesgo de interrupciones.
Aumento al mes sin precedentes recientes
Los efectos ya son visibles en el mercado. De acuerdo con Plastics Exchange, los precios de las resinas plásticas han registrado aumentos de dos dígitos en la mayoría de las categorías en los últimos 30 días. Su director ejecutivo, Michael Greenberg, fue contundente: “En mis 25 años en la industria del plástico, nunca antes había visto un aumento mensual tan grande”.
La falta de alternativas agrava el panorama. Aunque existen opciones como el papel o el vidrio, su adopción implica mayores costos y cambios en los procesos industriales. “A corto plazo, no hay muchos sustitutos para los plásticos”, advirtió Foudy. Por ello, algunas empresas podrían optar por reducir el grosor de los materiales o rediseñar empaques para abaratar costos.
En este contexto, los productos fabricados principalmente con plástico serán los más afectados, mientras que bienes más complejos absorberán el impacto de forma más gradual. No obstante, si los altos precios de la energía se mantienen durante tres o cuatro meses, los consumidores podrían enfrentar precios elevados durante uno o incluso dos años.
¿Por qué se necesita petróleo para el plástico?
El petróleo es clave para fabricar plástico porque de él se obtienen los hidrocarburos, que son las moléculas base de casi todos los plásticos. En las refinerías, el petróleo crudo se separa en distintos componentes y uno de ellos es la nafta, que luego se procesa para producir compuestos como el etileno y el propileno. Estas sustancias son lo que se conoce como “monómeros”, es decir, pequeñas unidades químicas que sirven como bloques de construcción.
A partir de esos monómeros, mediante procesos industriales llamados polimerización, se crean largas cadenas llamadas polímeros, que son los materiales que conocemos como plástico (como el polietileno o el polipropileno). Por eso, cuando sube el precio del petróleo, también sube el costo de fabricar plástico: no solo porque es la materia prima principal, sino porque todo el proceso requiere energía que también proviene, en gran parte, de combustibles fósiles.