Bolsonaro vs Lula: ¿Quién ganó el último debate antes de la segunda vuelta presidencial en Brasil 2026?

Bolsonaro y Lula se vieron por última vez las caras antes de las elecciones del domingo.
Bolsonaro vs Lula: Así fue el último debate antes de la segunda vuelta. Crédito: AFP

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro sostuvieron este viernes el último debate televisado antes del balotaje del domingo, en el que bajaron el tono frente a encuentros anteriores con el objetivo de atraer a los votantes indecisos, aunque intercambiaron acusaciones de corrupción. El debate se realizó en los estudios de TV Globo en Río de Janeiro.

Según la encuesta de Datafolha divulgada el jueves, ambos candidatos empatan con 50 % de la intención de voto. Dos semanas antes, el senador tenía una ventaja de cuatro puntos.

¿Qué se dijeron Lula y Flávio Bolsonaro en el último debate?

A diferencia del primer debate, en el que hubo insultos, los aspirantes dedicaron más tiempo a sus propuestas y se trataron por sus nombres de pila. El formato, con reglas más estrictas que el del domingo anterior en TV Band, obligó a los candidatos a mantener distancia física durante las dos horas de transmisión. En ese encuentro, Bolsonaro había recibido críticas por ubicarse con frecuencia detrás de Lula y negar con la cabeza mientras este hablaba.

Lula, quien esta vez no usó su corbata con los colores de Brasil, cuestionó la falta de experiencia de su rival y afirmó que el senador no conoce el país ni sabe qué es el hambre. Bolsonaro, por su parte, presentó al mandatario como un político del pasado, lo acusó de dejar al país en quiebra con ideas que ya no funcionan y le preguntó por el alto costo de vida.

El mandatario, que recientemente compró su primer teléfono celular, invitó varias veces a los televidentes a verificar en Google lo dicho por su contendor. Bolsonaro le preguntó si quien gobernaba Brasil era él o el buscador.

Uno de los momentos de tensión se produjo cuando Bolsonaro aludió a la amputación de un dedo que Lula sufrió cuando trabajaba como tornero mecánico, al acusarlo de entregar subsidios y luego quitarlos. Lula respondió que no permitiría ese trato de parte de un miliciano, en referencia a los señalamientos contra el senador por presuntos vínculos con grupos parapoliciales de Río. Bolsonaro se disculpó y preguntó si Lula haría lo mismo con los ciudadanos afectados por la inseguridad.

Lula también acusó a su rival de querer reducir el gasto público con un modelo inspirado en la política de recortes del presidente argentino Javier Milei.

En el último bloque, Lula cuestionó a Bolsonaro por las declaraciones del futbolista Richarlison, quien lo acusa de haberle quitado los derechos de ocupación de una isla en Río de Janeiro, lo que el senador negó. Bolsonaro respondió con una referencia a un whisky que, según la acusación, Lula habría recibido de un empresario detenido. El presidente replicó que seguramente su rival se lo había tomado.

¿Cómo llegan los candidatos a la segunda vuelta presidencial?

Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, ganó la primera vuelta hace casi tres semanas con 47 % de los votos, frente a 45 % de Lula, de casi 81 años. El senador aspira a sumar a Brasil a la tendencia conservadora en América Latina, con propuestas de lucha contra la inseguridad y recorte del gasto.

Lula, que busca un cuarto mandato no consecutivo, se presenta como defensor de la democracia y apuesta por el rechazo al regreso de los Bolsonaro al poder. Jair Bolsonaro, presidente entre 2019 y 2022, cumple una condena de 27 años de prisión por intentar un golpe de Estado tras su derrota en las elecciones de 2022. Tras la primera vuelta, los seguidores de Lula se movilizaron en las calles y en redes sociales.

Esta semana, ambos candidatos pidieron al Tribunal Superior Electoral inhabilitar al otro por presuntas maniobras ilegítimas en redes. La campaña de Lula acusa a Meta, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, de favorecer a Bolsonaro mediante manipulación algorítmica. La empresa lo niega, aunque reconoció fallas técnicas que, según indicó, no se limitaron a Brasil.