Los cambios en el ingreso a la Unión Europea han generado filas eternas en los aeropuertos

Desde esta semana, quienes entren por primera vez a la UE tienen que registrar sus huellas dactilares y una fotografía.
Arresto en Reino Unido por ciberataque en aeropuertos europeos Crédito: AFP

La implementación obligatoria del Sistema de Entrada/Salida de la Unión Europea ha comenzado a generar fuertes tensiones en los principales aeropuertos del continente. El nuevo mecanismo digital, diseñado para reforzar el control migratorio, está provocando largas filas de hasta tres horas y dejando a pasajeros fuera de sus vuelos, según alertaron asociaciones del sector.

El sistema, conocido como EES, sustituye los tradicionales sellos en los pasaportes y exige a los viajeros extracomunitarios registrar huellas dactilares y una imagen facial en su primer ingreso al espacio Schengen para estancias cortas. Tras una implementación progresiva desde octubre, entró plenamente en funcionamiento el pasado viernes.

Sin embargo, datos recopilados en 15 países por ACI Europe revelan un escenario complejo. Su director, Olivier Jankovec, advirtió que “las colas suelen tener una media de dos a tres horas, o incluso más, durante las horas punta”, y alertó que la situación podría agravarse con el aumento del tráfico en la temporada de verano.

Pérdidas de vuelos y viajeros angustiados

Las consecuencias ya son visibles en múltiples aeropuertos, donde pasajeros han perdido vuelos debido a los retrasos en los controles fronterizos. En Italia, el aeropuerto Aeropuerto de Roma Fiumicino registró filas que se extendían fuera de la terminal, según denunció Stefano Paoloni.

Casos similares se reportaron en vuelos hacia el Reino Unido, donde decenas de pasajeros no lograron embarcar. En uno de ellos, 51 viajeros quedaron en tierra, mientras que en otro trayecto entre Milán y Manchester más de 100 personas perdieron el vuelo al quedar atrapadas en las filas del sistema biométrico.

El EES fue concebido como una herramienta ágil: la Comisión Europea estima que el registro de cada pasajero toma alrededor de 70 segundos. No obstante, ese cálculo no contempla los extensos tiempos de espera previos, agravados en algunos casos por la introducción manual de datos por parte de agentes fronterizos.

Las dificultades técnicas también han contribuido al caos. Funcionarios aeroportuarios indicaron que el sistema fue suspendido temporalmente en varios aeropuertos italianos tras fallos iniciales, mientras que países como Portugal y Bélgica optaron por interrumpir la recopilación de datos biométricos durante el fin de semana para evitar mayores afectaciones.

En paralelo, las aerolíneas y operadores aeroportuarios, incluyendo el grupo Airlines for Europe, han pedido mecanismos de contingencia que permitan suspender el sistema cuando los tiempos de espera se vuelvan críticos.

La UE no da su brazo a torcer

El portavoz de la Comisión, Markus Lammert, aseguró que no existe una crisis estructural y trasladó la responsabilidad a los Estados miembros, señalando que deben garantizar suficiente personal en los controles fronterizos.

Aun con los problemas operativos, las autoridades europeas defienden el impacto del sistema en materia de seguridad. Según cifras oficiales, el EES ya ha registrado más de 52 millones de entradas y salidas, así como 27.000 denegaciones de ingreso, incluyendo cerca de 700 personas consideradas una amenaza para la seguridad del bloque.

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