Canadá y China llegan a un pacto arancelario sobre vehículos eléctricos y productos agrícolas

Canadá está ad portas de renovar el tratado de libre y comercio con Estados Unidos y México.
El primer ministro Mark Carney explicó que la decisión implica volver al nivel arancelario vigente en 2023, antes de las “recientes fricciones comerciales” entre ambos países. Crédito: Presidencia de Canadá

Canadá acordó reducir parcialmente los aranceles a los vehículos eléctricos chinos a cambio de que China rebaje las medidas de represalia contra productos agroalimentarios canadienses, un giro en su política comercial que podría tensar la relación con el presidente estadounidense, Donald Trump, en vísperas de la renegociación del acuerdo de libre comercio de América del Norte.

Según los términos del acuerdo, Ottawa permitirá la entrada de hasta 49.000 vehículos eléctricos fabricados en China con una tasa arancelaria del 6,1 %, muy por debajo del arancel del 100 % que Canadá impuso a estos vehículos en el otoño de 2024, cuando decidió alinearse con las medidas adoptadas por Estados Unidos contra la industria china.

El primer ministro Mark Carney explicó que la decisión implica volver al nivel arancelario vigente en 2023, antes de las “recientes fricciones comerciales” entre ambos países. Subrayó además que el acuerdo contempla inversiones chinas en la producción automotriz dentro de Canadá, lo que, según dijo, fortalecerá la industria local.

Se espera que, dentro de tres años, este acuerdo impulse una considerable inversión china en el sector automotriz canadiense”, afirmó Carney. Añadió que la medida contribuirá a la creación de empleos de calidad y al avance de los objetivos climáticos del país. “Dentro de cinco años, más del 50 % de estos vehículos serán eléctricos asequibles con un precio de importación inferior a 35.000 dólares”, señaló.

Carney sostuvo que para construir un sector canadiense de vehículos eléctricos competitivo, el país “necesitará aprender de socios innovadores, acceder a sus cadenas de suministro y aumentar la demanda local”, en referencia directa a la experiencia industrial china.

A cambio, China aceptó reducir los aranceles a las semillas de canola canadienses del 84 % al 15 % a partir del 1 de marzo, además de eliminar los gravámenes de represalia sobre la harina de canola, la langosta y el cangrejo desde esa fecha y, al menos, hasta finales de este año. Pekín también permitirá viajes sin visa para ciudadanos canadienses, según anunció Carney.

Una versión difundida por el gobierno chino evitó detallar los puntos específicos del pacto y se limitó a señalar que ambos países acordaron abordar “cuestiones económicas y comerciales de interés mutuo mediante consultas constructivas”.

Incremento del 50% de importaciones canadienses en China para 20230

Carney afirmó que, al renovar la asociación estratégica con China, su gobierno se fijó el objetivo de incrementar las exportaciones canadienses al mercado chino en un 50 % para 2030. El acuerdo fue sellado el viernes tras una reunión con el presidente chino, Xi Jinping, que puso fin a seis semanas de intensas negociaciones, iniciadas tras un primer encuentro entre ambos líderes en Corea, en noviembre.

La decisión representa un retroceso deliberado de Ottawa frente a su postura de 2024, con el objetivo de obtener concesiones de China que alivien la presión sobre los productores agroalimentarios canadienses, particularmente los exportadores de aceite de canola, duramente afectados por los contraaranceles chinos.

La posible respuesta de represalia de Washington

Sin embargo, los fabricantes de automóviles canadienses han advertido que cualquier relajación frente a China podría provocar represalias de Estados Unidos, en un momento en que Trump ha insistido en impedir que la industria china de vehículos eléctricos —fuertemente subsidiada— gane terreno en América del Norte.

Actualmente, los automóviles fabricados en Canadá están exentos de los aranceles estadounidenses siempre que cumplan con las reglas del T-MEC, incluido el requisito de que al menos el 75 % del contenido sea norteamericano y que el 50 % de las piezas provengan de Estados Unidos.

Con el inicio próximo de las negociaciones entre Canadá, Estados Unidos y México para renovar el acuerdo trilateral, Trump ha reiterado su ambivalencia sobre el pacto, llegando a afirmar que Estados Unidos “no necesita nada de Canadá”.

Carney respondió que intentará explicar a Washington que el acuerdo con China concede a los fabricantes chinos menos del 3 % del mercado automovilístico canadiense, abarata los precios para los consumidores y permite construir “una nueva parte de nuestra industria automotriz”.

Los canadienses compran alrededor de 1,8 millones de automóviles al año, y el acuerdo prevé que las importaciones de vehículos eléctricos alcancen unos 70.000 vehículos en el quinto año, con una revisión obligatoria tras el tercer año.

Las negociaciones se extendieron hasta altas horas de la noche del jueves, poco antes del encuentro de alto nivel entre Carney y Xi en el Gran Salón del Pueblo en Beijing. Al ser consultado por periodistas sobre si había un acuerdo, Carney respondió: “¿Tenemos un acuerdo? Ya lo sabrás”, y añadió que se sentía “positivo, siempre positivo”.

Antes del viaje, los fabricantes de automóviles canadienses calificaron la estrategia como un riesgo “peligroso”, recordando que en 2024 Canadá había igualado los aranceles estadounidenses al imponer gravámenes del 100 % a los vehículos eléctricos chinos y del 25 % al acero y aluminio procedentes de China, en una acción coordinada con Washington para frenar el “exceso de capacidad” chino.

China respondió entonces con aranceles de represalia sobre la canola y los mariscos, lo que llevó a primeros ministros provinciales, como Scott Moe, de Saskatchewan, a exigir a Ottawa que buscara una salida negociada para proteger al sector agrícola.

División en Canadá sobre eliminación de aranceles a vehículos eléctricos

Brian Kingston, director de la Asociación Canadiense de Fabricantes de Vehículos, advirtió que eliminar los aranceles a los autos eléctricos chinos sería “incomprensible” y podría desencadenar una reacción estadounidense en un momento crítico para la región. Recordó que México también igualó los aranceles porque entiende que es clave para preservar una industria automotriz integrada en América del Norte.

No hay competencia justa con la industria automotriz china”, afirmó Kingston, señalando que el sector ha sido masivamente subsidiado y que Europa pagó el precio de permitir su entrada. “El año pasado se perdieron 90.000 empleos en la industria automotriz europea”, sostuvo, y advirtió que en Canadá permitir esa apertura sería “una catástrofe económica”.

Kingston también aludió a riesgos de seguridad nacional, citando evaluaciones estadounidenses sobre posibles amenazas de ciberseguridad asociadas a los vehículos eléctricos chinos conectados, lo que llevó a Washington a prohibir su software.

Fuentes canadienses indicaron que las negociaciones se destrabaron en el último momento, cuando los líderes intervinieron directamente. “Hemos cumplido el 98 %”, dijo una de ellas, apenas horas antes de la reunión entre Carney y Xi.

Ambos mandatarios destacaron el relanzamiento de la relación bilateral. Xi afirmó que su primer encuentro con Carney en noviembre marcó “un cambio en la relación entre Canadá y China” y que una relación estable entre ambos países “sirve a la paz y la estabilidad del mundo”.

Carney aseguró estar “sumamente complacido” con la nueva asociación estratégica y sostuvo que los acuerdos alcanzados generarán avances inmediatos en agricultura, energía y finanzas, en un contexto de creciente incertidumbre y tensiones en el comercio global.