La administración Trump proyecta el colapso del régimen cubano durante este verano: Axios

Funcionarios dicen que no hay un plan inmediato para invadir la isla caribeña.
El exfiscal indicó que no cree posible que Castro termine en una prisión estadounidense, al considerar improbable una entrega voluntaria y riesgosa una operación para capturarlo. Crédito: AFP

La administración de Donald Trump se prepara discretamente para un posible escenario de colapso del régimen cubano este mismo verano, mientras intensifica una estrategia de presión económica, aislamiento financiero y disuasión militar que recuerda algunas de las tácticas utilizadas recientemente contra Nicolás Maduro en Venezuela.

Según funcionarios estadounidenses citados por Axios, la Casa Blanca ha desarrollado simulaciones interinstitucionales y planes de contingencia ante un eventual deterioro acelerado de la situación en Cuba, donde la crisis energética, el desabastecimiento y los apagones han agravado el malestar social en los últimos meses.

Aunque funcionarios de la administración insisten en que no existe un plan inmediato de invasión, las discusiones internas reflejan una creciente preocupación sobre la posibilidad de protestas masivas y un eventual vacío de poder en la isla.

Todas las opciones están sobre la mesa”, afirmó uno de los funcionarios citados, aunque aclaró que Trump sigue favoreciendo una “transición pacífica” antes que una intervención militar directa.

Una política de “aceleracionismo”

Funcionarios estadounidenses describieron la actual estrategia hacia Cuba como una política de “aceleracionismo”: aumentar gradualmente la presión sobre el régimen comunista para precipitar su debilitamiento interno sin provocar, al menos por ahora, un colapso inmediato.

La estrategia combina sanciones económicas más agresivas, presión diplomática y advertencias militares indirectas, mientras Washington intenta reducir la capacidad financiera del aparato estatal cubano.

Uno de los principales objetivos ha sido el conglomerado militar-industrial GAESA, considerado por Estados Unidos como el núcleo económico del poder cubano. En mayo, Trump firmó una orden ejecutiva que impone “sanciones secundarias” contra empresas extranjeras que mantengan negocios con esa estructura.

Las medidas ya comenzaron a tener efectos. Compañías como la minera canadiense Sherritt International y navieras internacionales suspendieron o redujeron operaciones vinculadas con la isla, mientras entidades financieras y cadenas hoteleras extranjeras evalúan retirarse del mercado cubano.

Funcionarios estadounidenses sostienen que el objetivo es asfixiar progresivamente las fuentes de ingresos del gobierno cubano y aumentar la presión social interna.

Venezuela, la pieza clave de la estrategia

La ofensiva sobre Cuba comenzó, según funcionarios estadounidenses, con la operación desplegada contra Venezuela.

Washington considera que el respaldo petrolero de Caracas ha sido durante años uno de los principales salvavidas económicos de La Habana. Tras la captura de Maduro en enero —una operación que marcó un punto de inflexión regional— los envíos subsidiados de petróleo venezolano disminuyeron drásticamente, profundizando la crisis energética cubana.

Ese deterioro ocurre en medio de apagones frecuentes, inflación elevada y escasez de alimentos y combustibles, factores que alimentan el temor de nuevas protestas como las ocurridas en julio de 2021 y posteriores movilizaciones locales.

Funcionarios estadounidenses creen que el verano podría convertirse en un momento especialmente delicado para la estabilidad de la isla debido al calor extremo, la falta de electricidad y el deterioro de las condiciones de vida.

Simulaciones militares y temor a disturbios

En paralelo a la presión económica, el Comando Sur de Estados Unidos realizó recientemente ejercicios de simulación para analizar escenarios de crisis en Cuba.

Las discusiones incluyeron posibles disturbios civiles, respuestas del aparato de seguridad cubano y riesgos asociados a capacidades militares limitadas de la isla, incluyendo drones y vigilancia costera.

Algunos funcionarios creen que Trump podría verse presionado a reaccionar si se produce una represión violenta contra manifestantes.

Sin embargo, dentro de la propia administración existen diferencias sobre el alcance que debería tener una eventual intervención estadounidense.

Un asesor presidencial advirtió que desplegar tropas sobre el terreno podría convertirse rápidamente en “un atolladero”, mientras otros sostienen que la presión psicológica y económica podría ser suficiente para provocar fracturas internas dentro del régimen.

Marco Rubio y la línea dura hacia La Habana

El secretario de Estado, Marco Rubio, emerge como una de las figuras centrales de la estrategia estadounidense hacia América Latina y, particularmente, hacia Cuba.

Rubio impulsó las sanciones contra GAESA y ha endurecido el discurso oficial contra el gobierno cubano, al tiempo que Washington intensifica medidas judiciales y simbólicas.

Entre ellas figura la reciente acusación federal contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, una decisión interpretada por analistas como una señal política destinada a aumentar la presión sobre la cúpula histórica del régimen.

La llegada del grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz a la región también fue interpretada como parte de esa estrategia de disuasión.

Los límites de la estrategia estadounidense

Pese a la presión creciente, funcionarios estadounidenses reconocen que Cuba presenta desafíos distintos a los observados en Venezuela.

A diferencia del caso venezolano, Washington todavía no ha identificado una figura clara capaz de liderar una transición política en La Habana. Además, el sistema cubano ha evolucionado hacia una estructura de poder más descentralizada desde el retiro progresivo de los hermanos Castro.

Otro obstáculo es jurídico y político: el embargo estadounidense contra Cuba está codificado en leyes aprobadas por el Congreso, lo que limita la capacidad de Trump para flexibilizar sanciones mediante decretos ejecutivos.

Eso significa que incluso un eventual gobierno de transición tendría dificultades para obtener rápidamente una normalización económica con Washington.

Ayuda humanitaria y presión política

La estrategia estadounidense no se limita únicamente a las sanciones.

Washington anunció recientemente un paquete de ayuda de 100 millones de dólares destinado a organizaciones religiosas y benéficas en Cuba, evitando canalizar fondos directamente al gobierno.

Funcionarios de la administración sostienen que buscan demostrar a los cubanos que una apertura política podría traducirse en mejores condiciones económicas y mayor respaldo internacional.

Sin embargo, desde La Habana, el gobierno cubano acusa a Washington de intentar fabricar un escenario de intervención militar mediante campañas de presión política y económica.

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla afirmó recientemente que Estados Unidos intenta manipular la opinión pública internacional para justificar futuras acciones contra la isla.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Por qué la administración Trump teme un posible colapso del gobierno de Cuba?

Funcionarios estadounidenses consideran que la crisis energética, los apagones, la escasez y el deterioro económico podrían provocar protestas masivas y una desestabilización del régimen cubano en los próximos meses.

¿Qué medidas está tomando Estados Unidos contra el régimen cubano?

La administración Trump ha intensificado sanciones económicas, especialmente contra el conglomerado militar GAESA, además de desarrollar ejercicios militares de contingencia y aumentar la presión diplomática sobre La Habana.

¿Qué relación tiene Venezuela con la estrategia de Estados Unidos hacia Cuba?

Washington considera que Venezuela era el principal sostén económico de Cuba mediante el envío de petróleo subsidiado. Tras la caída de Nicolás Maduro, esos suministros disminuyeron y agravaron la crisis cubana.

¿Estados Unidos planea invadir Cuba?

Funcionarios estadounidenses aseguran que no existe un plan inmediato de invasión y que Trump prefiere una transición pacífica, aunque afirman que “todas las opciones están sobre la mesa” si la situación se deteriora.

¿Qué papel tiene Marco Rubio en la política de Trump hacia Cuba?

Marco Rubio es uno de los principales impulsores de la línea dura contra Cuba, liderando sanciones económicas y promoviendo medidas políticas y judiciales contra figuras históricas del régimen cubano.