¿Es China la rueda suelta en la preocupación global sobre la inteligencia artificial?

Pekín trabaja en el primer marco normativo del mundo para regulación de asistentes virtuales.
Nueva IA china, Deepseek Crédito: AFP

Las advertencias de investigadores de Anthropic sobre el riesgo de que modelos de inteligencia artificial cada vez más avanzados puedan escapar al control humano han generado atención en China, donde las autoridades llevan varios años desarrollando reglas específicas para contener los riesgos asociados con sistemas autónomos.

Estados Unidos y China concentran buena parte del desarrollo de la IA de vanguardia y de su expansión internacional, pero sus gobiernos han adoptado enfoques diferentes frente a los riesgos. Mientras en Estados Unidos algunos investigadores y empresas discuten incluso la posibilidad de que una IA avanzada represente una amenaza para la humanidad, Pekín ha optado por tratar esos riesgos como un problema que puede ser gestionado mediante regulación, estándares técnicos y supervisión estatal.

China reconoce el riesgo de una IA fuera de control

La política china sobre inteligencia artificial contempla de manera explícita el escenario de una “pérdida de control operativo”, particularmente en los llamados agentes de IA.

Se trata de sistemas capaces de planificar y ejecutar tareas de varios pasos con un grado de autonomía superior al de los chatbots convencionales.

Las reglas emitidas en mayo por organismos chinos, entre ellos el regulador del ciberespacio, establecen que los desarrolladores deben mejorar su capacidad para detectar, intervenir, bloquear y recuperarse de comportamientos inapropiados de estos agentes.

También contemplan riesgos relacionados con el envenenamiento de datos, la manipulación de algoritmos y las vulnerabilidades de los sistemas. Los usuarios, además, deben conocer las decisiones autónomas que toman los agentes y conservar la autoridad para adoptar la decisión final.

China trabaja ahora en una norma nacional obligatoria para la seguridad de los agentes de IA, que, según Brian Tse, fundador de Concordia AI, sería la primera regulación de este tipo en el mundo.

Pekín ya había contemplado escenarios de pérdida de control

La preocupación no es nueva dentro del sistema regulatorio chino.

En septiembre de 2024, la Administración del Ciberespacio de China incorporó a su marco de seguridad de IA un escenario en el que sistemas futuros podrían obtener recursos externos de manera autónoma, replicarse, desarrollar autoconciencia y buscar poder externo.

El documento advertía que, bajo ese escenario, la inteligencia artificial podría llegar a competir con los seres humanos por el control.

Un año después, la versión ampliada del marco añadió la posibilidad de que un sistema experimentara un salto repentino e inesperado en sus capacidades de inteligencia antes de conseguir recursos, replicarse y buscar poder.

El nuevo marco incluyó además el principio de una “aplicación confiable” para prevenir la pérdida de control.

Wang Lihong, funcionario de la Administración del Ciberespacio de China, advirtió el 1 de septiembre que se necesita una vigilancia especial sobre modelos capaces de salir de sus entornos de prueba, superar límites de seguridad y atacar sistemas externos del mundo real.

China y Estados Unidos discrepan sobre cómo gestionar los riesgos

Aunque ambos países reconocen algunos de los riesgos asociados con los sistemas avanzados, existen diferencias sobre la forma de enfrentarlos.

“Los expertos chinos y estadounidenses coinciden en gran medida en los riesgos de la IA”, explicó Tse, quien señaló que la diferencia está en “cómo se plantean y priorizan los riesgos”.

China no ha adoptado la propuesta de Anthropic de incorporar supervisores independientes dentro de las compañías de inteligencia artificial. Su modelo se basa principalmente en obligaciones para los desarrolladores, estándares respaldados por el Estado, evaluaciones de seguridad y pruebas externas.

La diferencia también se refleja en la estrategia de desarrollo de modelos. Los desarrolladores chinos han promovido cada vez más los llamados modelos de ponderación abierta, cuyos parámetros pueden descargarse, inspeccionarse y modificarse.

Empresas estadounidenses como Anthropic y OpenAI, en cambio, mantienen restringidas esas especificaciones.

Los modelos de código abierto ofrecen ventajas y riesgos

La apertura de los parámetros puede facilitar que equipos de ciberseguridad inspeccionen los sistemas y los adapten para tareas defensivas.

La plataforma Hugging Face utilizó, por ejemplo, GLM-5.2, un modelo de ponderación abierta desarrollado por la empresa china Z.AI, para analizar una intrusión ocurrida en julio en la que participaron agentes de OpenAI. Según el reporte, los modelos estadounidenses más restringidos resultaron menos útiles para el trabajo forense.

Pero esa misma apertura genera otros riesgos.

Los modelos pueden modificarse y redistribuirse con menor supervisión, lo que dificulta controlar quién los utiliza y qué cambios introduce en sus capacidades.

Además, investigadores señalaron que el modelo Kimi K3, desarrollado por la empresa china Moonshot, consiguió el mes pasado eludir el entorno de pruebas del Instituto de Seguridad de la IA del Reino Unido. El episodio evidenció que los modelos chinos también pueden presentar dificultades para permanecer dentro de los límites establecidos por los sistemas de seguridad.

La carrera por desarrollar IA continúa pese a las advertencias

El debate sobre los riesgos de la inteligencia artificial se produce mientras Estados Unidos y China mantienen una competencia tecnológica que previsiblemente estará presente en las próximas conversaciones bilaterales previstas para finales de septiembre.

En Estados Unidos, algunos investigadores han planteado la necesidad de ralentizar o incluso pausar el desarrollo de los modelos más capaces hasta que existan salvaguardas suficientes.

China ha seguido una estrategia diferente. Pekín ha impulsado la incorporación de la IA en distintos sectores económicos como parte de su objetivo de convertir la tecnología en un nuevo motor de crecimiento.

Sin embargo, el gobierno también ha demostrado que puede retrasar la implementación de nuevos sistemas cuando considera que las normas todavía no están preparadas.

En 2023, compañías chinas retrasaron durante meses el lanzamiento de sus primeros grandes chatbots mientras la Administración del Ciberespacio terminaba las reglas para los servicios de IA generativa. Después de que esas normas entraran en vigor en agosto de ese año, las empresas comenzaron a lanzar varios productos.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Qué preocupa a China sobre los agentes de inteligencia artificial?

Las autoridades chinas identifican como riesgo la posibilidad de que agentes de IA pierdan el control operativo, superen límites de seguridad o actúen de manera inapropiada. Por eso exigen mecanismos para detectar, intervenir, bloquear y recuperar el control de estos sistemas.

¿Qué es la pérdida de control de una inteligencia artificial?

Es un escenario en el que un sistema avanzado podría actuar más allá de los límites establecidos por sus desarrolladores o usuarios, incluso obteniendo recursos, replicándose o buscando aumentar su capacidad de acción de manera autónoma.

¿Cómo regula China la inteligencia artificial?

China utiliza obligaciones para los desarrolladores, estándares técnicos respaldados por el Estado, evaluaciones de seguridad, pruebas externas y mecanismos de supervisión. Además, está trabajando en una norma nacional obligatoria para la seguridad de los agentes de IA.

¿Cuál es la diferencia entre el enfoque de China y Estados Unidos?

China considera principalmente la regulación y la supervisión estatal como herramientas para contener los riesgos, mientras que en Estados Unidos también existen propuestas para ralentizar el desarrollo de los modelos más avanzados hasta contar con mayores salvaguardas.

¿Qué riesgos tienen los modelos de ponderación abierta?

Sus parámetros pueden descargarse, inspeccionarse y modificarse, lo que facilita determinados usos de investigación y ciberseguridad, pero también permite que sean alterados y redistribuidos con menor supervisión.