España, Francia e Italia en alerta por posible ataque aéreo ruso, alerta la CIA

El modus operandi incluiría un ataque de drones introducidos a través de barcos cargueros en el Mediterráneo.
Director de la CIA, John Ratcliffe Crédito: AFP

Durante meses, los gobiernos europeos han aprendido a mirar el cielo buscando drones rusos. Primero fueron las incursiones en el flanco oriental de la OTAN. Después llegaron los episodios de sabotaje, los vuelos aparentemente destinados a probar las defensas y los incidentes que obligaron a los países europeos a preguntarse hasta dónde estaba dispuesto a llegar Moscú.

Ahora la preocupación se desplaza hacia el sur.

Servicios de Inteligencia de Estados Unidos han recabado información sobre una posible operación rusa con drones contra países mediterráneos y han compartido esa información con varios gobiernos europeos, según fuentes citadas por el diario español El Mundo. España, Francia e Italia habrían recibido advertencias sobre la posibilidad de que uno de esos países sea objetivo.

El método que se estudia resulta especialmente difícil de detectar: drones introducidos en contenedores de barcos mercantes y lanzados desde el mar, lejos de las fronteras rusas.

“Utilizarán drones lanzados desde el mar, ocultos en el contenedor de un barco; no es difícil en absoluto”, explica una fuente cercana al Ministerio de Defensa de Lituania bajo condición de anonimato.

Un nuevo escenario para la guerra híbrida rusa

La preocupación europea no surge de la nada.

Moscú ha sostenido repetidamente que los países occidentales que suministran armas, inteligencia y asesores militares a Ucrania participan de facto en la guerra y, por tanto, pueden convertirse en objetivos legítimos. Hasta ahora, Rusia ha evitado en buena medida acciones que puedan desencadenar una respuesta militar coordinada de la OTAN, mientras ha incrementado una campaña de sabotaje y operaciones encubiertas contra países que respaldan a Kiev.

El límite se ha ido desplazando.

Hace un año, 19 drones rusos que volaban sin munición se desviaron hacia el espacio aéreo polaco, en uno de los episodios que encendieron las alarmas en el flanco oriental de la Alianza.

Más recientemente, Alemania atribuyó a la Inteligencia rusa el incidente registrado con drones armados en el aeropuerto de Leipzig. Para varios gobiernos europeos, estos episodios forman parte de un patrón en el que Moscú prueba las capacidades de respuesta occidentales sin cruzar necesariamente el umbral de un ataque militar convencional.

La nueva alerta apunta a una posibilidad diferente: llevar esa presión hasta la retaguardia europea.

El Gerbera, el dron que podría llegar desde un barco

Las autoridades lituanas manejan incluso información sobre el tipo de aparato que Rusia podría utilizar.

Se trataría del Gerbera, un dron de aproximadamente dos metros de longitud, 2,5 metros de envergadura y hasta 18 kilos de peso. Su velocidad máxima declarada ronda los 160 kilómetros por hora y su autonomía puede alcanzar unos 600 kilómetros, dependiendo de las condiciones y de la carga.

Su tamaño lo convierte, según las fuentes citadas, en una opción más sencilla de transportar que aparatos como los Shahed o Geran.

Un barco mercante podría trasladar varios de estos drones y prepararlos para el lanzamiento mediante una catapulta. Desde unos 200 o 300 kilómetros de la costa, el vuelo hasta un objetivo podría durar entre una hora y cuarto y dos horas, dependiendo de la velocidad efectiva.

No sería necesario que el aparato destruyera una gran instalación para producir un efecto.

Una carga explosiva relativamente pequeña podría provocar un incendio, dañar equipos expuestos o forzar el cierre temporal de un aeropuerto o un puerto. El impacto buscado, por tanto, podría ser económico y político además de material.

La advertencia llegó después del viaje del director de la CIA a Moscú

Lituania y otros países bálticos comenzaron a manejar esta información poco después del viaje del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú el 25 de agosto.

Ratcliffe llegó a Rusia a bordo de un avión militar estadounidense que había hecho escala en Riga, en el flanco báltico de la OTAN. No se conoce públicamente que mantuviera reuniones en Letonia, aunque fuentes diplomáticas de la región aseguran que algunos gobiernos bálticos conocían de antemano el viaje y posteriormente fueron informados de su contenido.

The Wall Street Journal y Politico señalaron que el viaje tuvo como objetivo advertir a Moscú sobre las consecuencias de cualquier ataque o provocación contra la OTAN.

Según las fuentes citadas por EL MUNDO, la información estadounidense fue posteriormente compartida con España, Francia e Italia, tres países que aparecen entre los posibles escenarios de una eventual operación.

En Francia, la alerta coincidió con movimientos políticos poco habituales.

Macron reúne a los partidos mientras crece la alerta

El presidente francés, Emmanuel Macron, reunió el 16 de septiembre al Consejo de Defensa y, dos días después, convocó en el Palacio del Elíseo a dirigentes de los principales partidos políticos y a candidatos a las elecciones presidenciales de 2027.

Varios analistas de defensa citados por EL MUNDO aseguran conocer la existencia de un informe de la CIA que ha circulado entre cancillerías europeas y que describe con un alto nivel de precisión el posible escenario de ataque.

Francia habría otorgado especial credibilidad a esa información.

La preocupación tiene además una dimensión política. España, Francia e Italia celebrarán elecciones en 2027 y, según los análisis citados, Rusia podría buscar no solamente un efecto físico, sino explotar el miedo, el cansancio provocado por la guerra de Ucrania y las divisiones políticas internas.

No significa que un ataque haya sido decidido ni que alguno de estos países haya sido seleccionado definitivamente como objetivo. La información describe una posibilidad que los gobiernos están tomando en consideración.

“El objetivo estará donde se encuentre el punto más débil”

Keir Giles, analista británico especializado en la estrategia militar rusa, advierte que la distancia geográfica respecto a Rusia no garantiza la seguridad de un país europeo.

“No son necesariamente los países de primera línea los que serán el objetivo. El objetivo estará donde se encuentre el punto más débil de Europa”, sostiene.

Entre esos posibles puntos vulnerables menciona a Reino Unido y España, países que, según su análisis, no han desarrollado sistemas integrados de defensa aérea y antimisiles suficientes frente a determinadas amenazas rusas.

En este escenario, un Gerbera no tendría que destruir una instalación estratégica.

Con una carga explosiva de unos cuatro o cinco kilos podría bastar para cerrar temporalmente un aeropuerto, provocar un incendio, sobrevolar una instalación militar o demostrar que Rusia tiene capacidad para alcanzar objetivos situados lejos de su frontera.

“Rusia observa dónde tendrá más impacto cualquier acción por la falta de resiliencia, de defensa civil y por la fragilidad política”, explica Giles.

La elección, añade, responde a una ecuación que cambia constantemente: dónde puede Moscú obtener el mayor efecto con los recursos y riesgos que está dispuesto a asumir.

Rusia ya ha experimentado con drones lanzados desde barcos

La posibilidad de utilizar barcos para lanzar drones tampoco es completamente nueva.

El medio ucraniano Defense Express ya planteó hace un año la hipótesis de que Rusia podría transportar Gerberas en petroleros de la denominada flota fantasma y lanzarlos desde aguas internacionales.

La idea se apoya en antecedentes conocidos. En 2020, la empresa rusa ZALA, vinculada al consorcio armamentístico Kalashnikov, realizó demostraciones de lanzamiento de drones desde una embarcación en movimiento.

Los experimentos fueron retomados en octubre de 2024 desde una plataforma marítima prácticamente estacionaria.

Y en febrero de este año se produjo un incidente en el Báltico que volvió a poner esa capacidad bajo los focos. Una unidad naval sueca detectó un dron que despegaba del buque ruso de inteligencia de señales Zhigulevsk en el estrecho de Öresund. Suecia interfirió el aparato y calificó el vuelo como una violación de su espacio aéreo.

En esos días, el portaaviones francés Charles de Gaulle se encontraba en Malmö. El dron permaneció a más de diez kilómetros del buque y no fue identificado.

Meses después, el 14 de septiembre, un buque de guerra ruso lanzó dos bengalas de emergencia contra un helicóptero militar danés que realizaba labores de vigilancia rutinaria en aguas internacionales del mar Báltico.

Son episodios distintos, pero contribuyen al contexto en el que los gobiernos europeos analizan la posibilidad de nuevas operaciones rusas.

El Mediterráneo aparece cada vez más en el discurso ruso

La hipótesis de una amenaza desde el sur también ha empezado a aparecer en círculos próximos al ámbito militar ruso.

El 19 de septiembre, un día después de la reunión convocada por Macron, el canal de Telegram Rybar publicó un mapa del Mediterráneo bajo el título “Medicina rusa contra la arrogancia francesa”.

La publicación planteaba un escenario hipotético en el que Argelia recibiera drones Geran-5 y estos pudieran alcanzar instalaciones del sur de Francia, entre ellas fábricas aeronáuticas, bases militares, centrales nucleares y complejos petroquímicos.

Se trata de una publicación de un canal vinculado al entorno militar ruso y no constituye por sí misma una confirmación de que exista una operación planificada.

Pero en las capitales europeas el escenario ya forma parte de las conversaciones sobre la evolución de la guerra híbrida rusa.

El precedente de la “Spider Web” ucraniana

La posibilidad de esconder drones en contenedores marítimos recuerda a una operación ejecutada por Ucrania dentro de Rusia.

Fuentes de inteligencia bálticas comparan el escenario con la operación conocida como “Spider Web”, en la que Ucrania ocultó drones en contenedores transportados por camiones y los colocó cerca de aeródromos rusos para atacar aeronaves.

La diferencia estaría ahora en el sentido del movimiento: utilizar barcos mercantes como plataformas para acercar los drones a territorio europeo.

El Gerbera ya ha aparecido en los cielos de la Unión Europea. Un ejemplar recuperado recientemente frente a la costa polaca llevaba una cabeza de fragmentación con detonador y alrededor de cuatro kilos de explosivo. En ese caso, sin embargo, no existen indicios de que hubiera sido lanzado desde un barco; la hipótesis apunta a que habría llegado desde Kaliningrado atravesando Lituania.

Polonia también advierte de una posible escalada

La preocupación se extiende por el flanco oriental.

El primer ministro polaco, Donald Tusk, ha advertido sobre la posibilidad de ataques rusos con drones o misiles contra países que apoyan a Ucrania y ha señalado que los gobiernos europeos ya han demostrado que pueden detectar este tipo de operaciones y atribuir responsabilidades.

El ministro de Exteriores de Lituania, Kestutis Budrys, resumió la posición de su país con una frase: “Rusia no se esconderá. Simplemente debemos evitar consecuencias”.

Las autoridades bálticas relacionan además la creciente agresividad rusa con los daños que los ataques ucranianos están provocando sobre el sector energético de Rusia.

Desde esta perspectiva, el objetivo de las operaciones de sabotaje no sería únicamente destruir infraestructuras. También podría buscar reducir el apoyo europeo a Ucrania, generar divisiones dentro de la OTAN y aumentar la percepción de vulnerabilidad entre la población.

España, Francia e Italia, ante una amenaza todavía no confirmada

El escenario que ahora analizan los gobiernos europeos no equivale a la confirmación de un ataque inminente.

Lo que existe, según las fuentes citadas, es una alerta de inteligencia sobre una posible operación rusa con drones lanzados desde el mar, compartida con varios gobiernos y acompañada de información sobre el tipo de aparato que podría utilizarse.

La hipótesis adquiere relevancia porque el método permitiría a Moscú desplazar el punto de lanzamiento lejos de sus fronteras y aprovechar rutas marítimas internacionales.

Para Europa, el desafío sería detectar el dron antes de que alcance su objetivo y, al mismo tiempo, identificar desde dónde fue lanzado y quién organizó la operación.

La distancia ya no sería suficiente como garantía de seguridad. En palabras de Keir Giles, el factor decisivo podría ser otro: el lugar donde Europa presente su mayor vulnerabilidad.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Qué alerta de inteligencia recibió Europa sobre Rusia?

Según las fuentes citadas, servicios de Inteligencia de Estados Unidos compartieron con varios gobiernos europeos información sobre una posible operación rusa con drones lanzados desde barcos contra países mediterráneos. España, Francia e Italia habrían sido informadas.

¿Qué dron podría utilizar Rusia?

La información apunta al Gerbera, un aparato de unos dos metros de longitud, hasta 18 kilos de peso, una velocidad máxima aproximada de 160 kilómetros por hora y un alcance declarado de hasta 600 kilómetros, dependiendo de las condiciones y la carga.

¿Cómo podrían lanzarse los drones desde el mar?

La hipótesis contempla transportar los Gerbera dentro de contenedores de barcos mercantes y prepararlos para su lanzamiento desde aguas internacionales mediante sistemas de catapulta. El método permitiría acercar los aparatos a Europa sin necesidad de lanzarlos directamente desde territorio ruso.

¿Por qué España, Francia e Italia aparecen entre los posibles objetivos?

Según los análisis citados, estos países tienen elecciones previstas para 2027 y presentan escenarios políticos en los que un ataque podría generar efectos sobre la opinión pública y el respaldo a Ucrania. La información disponible no establece que alguno de ellos haya sido elegido definitivamente como objetivo.

¿Qué busca Rusia con este tipo de operaciones?

Los análisis citados apuntan a varios objetivos posibles: reducir el apoyo europeo a Ucrania, generar divisiones dentro de la OTAN, poner a prueba las defensas occidentales y explotar vulnerabilidades políticas o de infraestructura. No existe confirmación pública de que un ataque mediterráneo haya sido ejecutado o esté próximo a producirse.