En medio de la guerra comercial que completa cerca dos meses, las delegaciones diplomáticas de Colombia y Ecuador sostuvieron un encuentro virtual para seguir abordando la agenda de trabajo bilateral con miras a superar los impases que se han presentado entre ambas naciones, principalmente por la posición del gobierno de Daniel Noboa sobre la situación de seguridad en la zona de frontera.
La reunión estuvo liderada por los viceministros de Relaciones Exteriores, Juana Castro (Colombia) y Alejandro Dávalos, (Ecuador), quienes plantearon temas de seguridad, control fronterizo, comercio, transporte, energía y cooperación judicial, en medio de una jornada que contó con el apoyo del secretario general de la Comunidad Andina, Gonzalo Gutiérrez.
Entre los planteamientos más destacados de la agenda estuvieron: reforzar las estrategias de lucha contra el tráfico ilícito de estupefacientes, la minería ilegal, el tráfico ilícito de migrantes, el contrabando y otras formas de delincuencia organizada transnacional.
“Las delegaciones manifestaron la necesidad de continuar trabajando con un alto nivel de compromiso para avanzar de manera firme en el cumplimiento de los objetivos trazados”, resaltaron las partes.
Igualmente, se contemplaron otros puntos de trabajo en materia de transporte, energía, hidrocarburos y las condiciones necesarias de presencia y control estatales en la frontera común. De igual forma, reiteraron su disposición para hacer expeditos los mecanismos de cooperación judicial, de conformidad con los instrumentos internacionales vigentes.
“Reafirmamos el compromiso de continuar fortaleciendo el diálogo político, la cooperación y la confianza mutua, en beneficio del desarrollo, la seguridad y el bienestar de las dos naciones”, puntualizaron.
A dos meses del inicio de la “guerra comercial”
La guerra arancelaria entre Colombia y Ecuador comenzó a escalar a finales de enero y principios de febrero de 2026, cuando Ecuador anunció una primera subida de impuestos a Colombia del 30 %, argumentando que el narcotráfico en la zona de frontera estaba disparado por la falta de acciones militares del gobierno Petro.
Como respuesta, Colombia impuso aranceles del mismo nivel (30 %) a varios productos ecuatorianos y además suspendió las exportaciones de energía eléctrica hacia Quito, lo que marcó el comienzo de la escalada comercial.
Posteriormente, el conflicto se intensificó cuando Ecuador anunció el 26 de febrero de 2026 que elevaría los aranceles del 30 % al 50 % para productos colombianos, medida que empezó a regir el 1 de marzo de 2026. Quito justificó esta decisión por razones de seguridad nacional y por los costos que, según su gobierno, estaba asumiendo para controlar el narcotráfico en la frontera.
Además, Ecuador aumentó fuertemente las tarifas para transportar petróleo colombiano por su oleoducto, lo que profundizó el choque económico entre ambos países.
Ante esta decisión, Colombia anunció a comienzos de marzo de 2026 una respuesta recíproca, preparando un decreto para imponer aranceles también del 50 % a más de 170 productos ecuatorianos. Con esto, el conflicto pasó de aranceles del 30 % a aranceles cruzados del 50 %, entre otras medidas como restricciones a algunos productos y tensiones energéticas.
Esta crisis ha generado que comerciantes y transportadores de ambas naciones adelanten protestas y bloqueos en zona de frontera, debido a que estos aranceles les han generado millonarias pérdidas por el incremento de los precios y la caída de las ventas.