Cuatro años de guerra en Ucrania: ¿Cómo se ha adaptado Médicos Sin Fronteras al avance del conflicto?

Se cumplen 4 años de la guerra entre Rusia y Ucrania. Desde 2022, MSF se ha visto obligada a abandonar siete hospitales y más de 40 clínicas médicas móviles debido a la inseguridad.

Este 24 de febrero se cumplen cuatro años de la guerra en Ucrania. Desde 2022, Médicos Sin Fronteras (MSF) se ha visto obligada a abandonar siete hospitales y más de 40 clínicas médicas móviles, instaladas en distintos centros de salud, debido a condiciones de inseguridad. De esos hospitales, cuatro han quedado completamente destruidos.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 2.800 centros de salud en todo el país han resultado dañados o destruidos desde el inicio de la guerra a gran escala. En varias comunidades, la infraestructura urbana ha quedado afectada y numerosas ciudades presentan amplias zonas en ruinas.

En este contexto, el coordinador de Médicos Sin Fronteras en Ucrania, Jorge Castro, afirmó en entrevista con La FM que la organización ha ajustado su operación médica ante la expansión del conflicto y el incremento de necesidades en distintas regiones del país.

¿Cómo ha sido la labor de Médicos Sin Fronteras en Ucrania durante la guerra?

Castro explicó que la organización ha presenciado cambios progresivos en el contexto del conflicto. Precisó que, aunque la invasión a gran escala comenzó en 2022, la presencia de Médicos Sin Fronteras en el país se remonta a 2014. “Hemos tenido presencia desde entonces hasta la fecha”, señaló.

Indicó que, a medida que la guerra se ha extendido a más regiones, la organización ha debido reorganizar su despliegue. “Hemos tenido que adaptar nuestra respuesta médica y movilizarnos a otras áreas para continuar con nuestros servicios”, afirmó. Recordó que tuvieron atención en Mariúpol y en el Donbás, así como intervenciones en Járkov y Donetsk, donde cerraron clínicas móviles por razones de seguridad.

Actualmente, detalló que mantienen operaciones en Zaporiyia, Jersón, Mykolaiv, Cherkasy y Vinnytsia, donde ofrecen atención hospitalaria, clínicas móviles y programas de rehabilitación física. En Vinnytsia, agregó, cuentan con una clínica especializada en salud mental para personas con trastorno de estrés postraumático, una condición que, según dijo, observan con mayor frecuencia en la población.

El coordinador reiteró que la evolución del conflicto ha obligado a redistribuir recursos humanos y logísticos para sostener la prestación de servicios médicos en las zonas donde aún pueden operar.

¿Qué necesidades enfrenta Médicos Sin Fronteras en Ucrania actualmente?

Al ser consultado sobre la disponibilidad de insumos, Castro explicó que la organización es independiente y trabaja con fondos provenientes de donaciones. Sin embargo, indicó que el principal desafío no es financiero. “Lo que hace falta son manos”, afirmó, en referencia a la necesidad de personal para atender la demanda existente.

Señaló que, aunque el sistema de salud ucraniano cuenta con estructura propia, las necesidades superan la cobertura en algunas regiones. “Nuestra cobertura es limitada en ciertas regiones”, precisó.

Castro también describió cambios en la dinámica del conflicto desde 2024, especialmente por el incremento en el uso de drones, lo que ha ampliado el alcance de los ataques más allá de las líneas de frente. Explicó que la confrontación ya no se concentra únicamente en zonas específicas, sino que impacta diferentes áreas del territorio.

Añadió que a finales de 2025 e inicios de 2026 se registraron afectaciones en regiones del oeste debido a ataques contra la infraestructura energética, lo que ha alterado el acceso a servicios como transporte y calefacción durante el invierno. “El conflicto está alcanzando todas las zonas del país”, reiteró.

Finalmente, insistió en que la organización continuará ajustando su respuesta médica conforme evolucionen las condiciones de seguridad y las necesidades en el terreno. “Reiteramos que las manos hacen falta”, concluyó.

*Este contenido fue escrito y producido por una inteligencia artificial bajo supervisión y curaduría de un periodista de La FM