Díaz-Canel confirma conversaciones con EE.UU. para "garantizar la paz"

Díaz-Canel dijo que se identificarían puntos clave de cooperación bilateral.
Estados Unidos impone sanciones a presidente de Cuba por represión en protestas de 2021. Departamento de Estado restringe visas a DíazCanel y ministros clave. Crédito: AFP

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó este viernes que funcionarios cubanos y representantes del gobierno de los Estados Unidos han sostenido recientemente conversaciones diplomáticas orientadas a identificar soluciones a las diferencias bilaterales entre ambas naciones. La declaración oficial llega en un momento de máxima presión sobre La Habana y coincide con un intenso pulso geopolítico en el que Washington no oculta su intención de producir un cambio de régimen en la isla.

Según Díaz-Canel, los intercambios han sido conducidos "con seriedad y responsabilidad" y responden a la política histórica de la Revolución Cubana de buscar el diálogo como vía para resolver conflictos. El mandatario indicó que las conversaciones han contado con el respaldo del General de Ejército Raúl Castro y han sido avaladas por las máximas estructuras del Partido, el Estado y el Gobierno.

"Se trata de un proceso muy sensible que se conduce con seriedad y responsabilidad porque afecta los vínculos bilaterales entre las dos naciones y demanda enormes y arduos esfuerzos para encontrar solución", dijo Díaz-Canel.

Los diálogos, según La Habana, buscan cuatro objetivos: identificar los problemas bilaterales más urgentes, encontrar soluciones concretas, establecer la disposición de ambas partes para actuar en beneficio de sus pueblos, e identificar áreas de cooperación para la seguridad y la paz en América Latina y el Caribe. Cuba planteó su voluntad de avanzar sobre la base de la igualdad, el respeto a los sistemas políticos de ambos estados y la autodeterminación, con "apego al derecho internacional".

Presión máxima y una crisis de combustible

La declaración de Díaz-Canel se produce en uno de los momentos más críticos para Cuba en décadas. Desde el 3 de enero, cuando fuerzas militares estadounidenses capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro, principal sostén energético y financiero de La Habana, Estados Unidos comenzó a bloquear los petroleros que se dirigían a Cuba, incluyendo buques de la empresa estatal mexicana Pemex, amenazando con aplicar aranceles a los países que resistieran.

El 29 de enero, el presidente Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380, que declaró emergencia nacional respecto a Cuba por considerarla una "amenaza inusual y extraordinaria" contra la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, e impuso aranceles a países que suministren petróleo a la isla.

En ese contexto, Trump ha sostenido un discurso de presión combinado con señales de negociación. En la cumbre regional "Shield of the Americas", celebrada el 7 de marzo en Miami, Trump afirmó que Cuba atraviesa una situación económica crítica y que sus autoridades están interesadas en negociar, señalando que las conversaciones son conducidas por el secretario de Estado Marco Rubio.

Días después, en una conferencia de prensa en Doral, Florida, Trump advirtió que una "toma de control amistosa" de Cuba era posible, y añadió: "Tienen que llegar a un acuerdo o lo haremos de todas formas."

La versión cubana de los diálogos contrasta marcadamente con el tono de Washington. Mientras Trump ha descrito a Cuba como un país en "grandes problemas" que no tiene "dinero ni nada", y ha planteado la posibilidad de una "toma de control amistosa", La Habana ha rechazado esa caracterización y ha insistido en que cualquier acuerdo debe basarse en la igualdad y el respeto a la soberanía.

Díaz-Canel advirtió también que no es práctica del liderazgo cubano responder a "campañas especulativas" sobre este tipo de negociaciones, y pidió discreción ante la sensibilidad del proceso.

Una crisis humanitaria que agudiza la presión

Cuba enfrenta una cadena de apagones y una aguda escasez de combustible. El gobierno cubano ha adoptado medidas de racionamiento para proteger los servicios esenciales.

El secretario general de la ONU, António Guterres, declaró estar "extremadamente preocupado" por la situación humanitaria en Cuba, advirtiendo que podría "empeorar o incluso colapsar" si no se satisfacen las necesidades energéticas del país. Expertos de la ONU describieron el bloqueo de combustible como "una grave violación del derecho internacional".

La comunidad internacional observa con atención el rumbo de los contactos. Rusia, aliado histórico de La Habana, reafirmó su intención de continuar enviando petróleo a Cuba pese a las amenazas de bloqueo, mientras que varios gobiernos latinoamericanos han advertido sobre el riesgo de una crisis humanitaria regional.

Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos se normalizaron brevemente en 2015–2016, con la reapertura de embajadas bajo la administración Obama. Trump revirtió gran parte de ese proceso durante su primer mandato. La crisis actual es considerada por analistas como la más severa desde el "período especial" de los años noventa, cuando el colapso de la Unión Soviética dejó a Cuba sin su principal apoyo económico.