La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó que ya tuvo “suficiente” de las órdenes de Washington, en un mensaje dirigido tanto al público interno como a Estados Unidos, tras una serie de decisiones que hace unos meses serían impensables, incluida una iniciativa de reforma de hidrocarburos y la apertura de canales diplomáticos con Washington.
Rodríguez enfrenta un delicado equilibrio político desde que recibió el respaldo de Estados Unidos para asumir el poder de manera interina, al tiempo que busca contener a los sectores aún leales a Maduro y proyectar estabilidad institucional ante la Casa Blanca. Casi un mes después de asumir el cargo, la mandataria respondió de forma directa a las presiones de Washington, que incluyen exigencias para reactivar la producción petrolera venezolana bajo nuevas condiciones.
“Ya basta de las órdenes de Washington sobre los políticos en Venezuela”, declaró Rodríguez ante un grupo de trabajadores petroleros en Puerto La Cruz, durante un acto transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión.
En el mismo discurso, insistió en que los conflictos del país deben resolverse internamente, sin injerencias externas. “Que la política venezolana resuelva nuestras diferencias y nuestros conflictos internos. Esta República ha pagado un precio muy alto por tener que enfrentar las consecuencias del fascismo y el extremismo en nuestro país”, afirmó.
La fuerte presencia estadounidense
La Casa Blanca ha mantenido una presión constante sobre Venezuela desde la captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, a comienzos de enero, cuando ambos fueron trasladados a Estados Unidos para enfrentar cargos judiciales. Desde entonces, Washington ha buscado redefinir su relación con Caracas bajo un nuevo esquema político y energético.
Aunque Rodríguez ha reiterado en varias ocasiones que Estados Unidos no gobierna Venezuela, ha evitado una confrontación directa con la administración estadounidense. El propio presidente Donald Trump declaró inicialmente que su país “iba a administrar” Venezuela tras la captura de Maduro, aunque posteriormente respaldó a Rodríguez como presidenta encargada.
Días después de los ataques estadounidenses en Caracas a comienzos de enero, la administración Trump presentó una lista de exigencias que, según dos altos funcionarios citados por la cadena CNN, incluían romper relaciones con China, Irán, Rusia y Cuba, así como asociarse exclusivamente con Estados Unidos en la producción de petróleo.
En ese marco, Washington también esperaba que el gobierno interino diera prioridad a empresas petroleras estadounidenses en futuras ventas de crudo.
El petróleo continúa siendo el principal motor económico de Venezuela. El país posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, en su mayoría extrapesado, un tipo de petróleo que requiere procesos de refinación más complejos y costosos, pero que es compatible con las refinerías estadounidenses, un factor clave en la presión energética ejercida por Washington.