El doloroso aumento de las desapariciones en México en los últimos diez años

En algunos municipios, la cifra de desapariciones en la última década ha aumentado más del 200%.
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Un análisis contenido en el informe “Violencia y Pacificación: Análisis de Datos Delictivos 2015–2025” del centro de Análisis de Políticas Públicas de México advierte que, pese a la reducción registrada en los homicidios dolosos durante el último año, las desapariciones de personas continúan en ascenso y se consolidan como uno de los principales focos de preocupación en materia de seguridad en el país.

De acuerdo con el documento, el Gobierno federal ha destacado una disminución cercana al 40% en los homicidios desde septiembre de 2024 hasta diciembre de 2025. Sin embargo, el estudio sostiene que esta caída no refleja una reducción integral de la violencia, ya que otros indicadores, particularmente las desapariciones, muestran una tendencia opuesta.

Desapariciones: un fenómeno en expansión territorial

El informe señala que las personas desaparecidas y no localizadas se han convertido en un mecanismo recurrente de ocultamiento de la violencia letal, especialmente en regiones dominadas por el crimen organizado. Esta dinámica, según el análisis, impide dimensionar con precisión la magnitud real del problema.

Los datos municipales de 2025 muestran que las desapariciones no se distribuyen de manera uniforme, sino que se concentran en territorios con altos niveles de disputa criminal y control territorial fragmentado. Entre los principales focos destacan municipios como Culiacán y Mazatlán, en Sinaloa.

En el caso de Mazatlán, la tasa de desapariciones en 2025 es 113% mayor que en 2018 y 247% superior a la de 2015, con un aumento adicional frente a 2024. El estudio subraya que estas cifras reflejan un proceso acumulativo y no un fenómeno aislado.

Violencia desplazada y subregistro

Uno de los principales hallazgos del informe es que parte de la violencia letal estaría siendo desplazada hacia categorías menos visibles, como las desapariciones o los homicidios clasificados como no intencionales. Esta situación plantea dudas sobre la calidad de los registros oficiales y la posible existencia de subregistro o errores sistemáticos en la clasificación de delitos.

El documento advierte que categorías que deberían mantener comportamientos relativamente estables han registrado incrementos atípicos en la última década, lo que sugiere problemas estructurales en los sistemas de medición.

Concentración en corredores criminales

El análisis territorial revela que las desapariciones tienden a acumularse en zonas donde convergen disputas entre grupos armados, economías ilegales y debilidad institucional. Municipios de Sinaloa, Sonora, Nayarit, Estado de México, Guanajuato y Quintana Roo figuran entre los más afectados.

La variación anual en municipios metropolitanos centrales muestra incrementos significativos en localidades como Mazatlán, Caborca, Xalisco, Tijuana, Culiacán y Celaya, donde las tasas superan los 30 casos por cada 100 mil habitantes.

Para los autores del informe, esta concentración confirma que las desapariciones están directamente vinculadas a estructuras criminales consolidadas, más que a hechos fortuitos o aislados.

Narrativa oficial en entredicho

El estudio sostiene que el aumento sostenido de las desapariciones es incompatible con la narrativa gubernamental de pacificación, basada principalmente en la reducción de homicidios. En opinión de los investigadores, la coexistencia de homicidios en descenso con desapariciones al alza indica que la violencia no ha disminuido, sino que ha cambiado de forma.

“La desaparición opera como un mecanismo sistemático para ocultar violencia letal en contextos de crimen organizado e impunidad”, señala el documento al analizar los patrones territoriales.

Retos institucionales y falta de respuesta estructural

El informe también vincula el crecimiento de las desapariciones con altos niveles de impunidad, que en México superan el 93%, y con la debilidad de las fiscalías para investigar este tipo de delitos.

Aunque durante 2025 se impulsaron reformas legales y nuevas estrategias de seguridad, el estudio advierte que estas medidas aún no se han traducido en una mejora sustancial en la búsqueda de personas ni en el esclarecimiento de casos.

Desapariciones como indicador central de la crisis

Finalmente, el documento plantea que las desapariciones deben ser consideradas un componente clave para evaluar la violencia en el país, al mismo nivel que los homicidios y los feminicidios. De hecho, el informe define la violencia letal como la suma de homicidios, feminicidios, otros delitos contra la vida y desapariciones.

Desde esta perspectiva, la persistencia y expansión del fenómeno evidencia que México enfrenta una crisis estructural de seguridad que no ha sido resuelta, pese a los avances parciales en algunos indicadores.