Destino Manifiesto: qué es la idea que Trump revive para justificar a EE. UU. como nación elegida y la compra de Groenlandia

El Destino Manifiesto explica el interés histórico de Estados Unidos por ampliar su influencia territorial, incluido Groenlandia.

El periodista Julián Parra explicó en La FM que el interés de Estados Unidos por Groenlandia no surge de manera reciente, sino que responde a antecedentes históricos vinculados a la expansión territorial del país. Según señaló, estas ideas fueron retomadas por Donald Trump en su discurso de posesión del 20 de enero de 2025.

Durante el programa Tarde, pero llego, Parra recordó que en ese discurso Trump “planteó echarle mano a Groenlandia, pero no solamente a Groenlandia, comprar a Groenlandia”, y añadió que el entonces mandatario también se refirió a Panamá y a la posibilidad de anexar Canadá.

El periodista explicó que estas menciones no pueden interpretarse como declaraciones aisladas. “Esto no es que Trump se haya levantado un día con una idea atravesada; esto responde a una teoría muy antigua que se llama el Destino Manifiesto”, afirmó al aire, al señalar que el propio Trump utilizó ese concepto en su intervención.

Parra indicó que esa doctrina tiene raíces religiosas e históricas. Según dijo, surgió de los puritanos y protestantes ingleses que llegaron a territorio estadounidense y adoptaron la idea de que su nación tenía una autorización superior para expandirse. “Ellos creían que Dios les había dado el visto bueno para ampliarse territorialmente”, explicó.

En ese contexto, el periodista recordó que la expansión de Estados Unidos incluyó la incorporación de territorios que no formaban parte originalmente del país. Mencionó el caso de Texas y Hawái, y sobre este último afirmó: “Eso no era gringo”. Para Parra, estos antecedentes ayudan a entender por qué el interés por Groenlandiano es nuevo”.

¿Qué es el Destino Manifiesto y por qué sigue siendo citado?

El concepto del Destino Manifiesto, mencionado por Parra durante la entrevista, ha sido documentado por historiadores como una doctrina política surgida en Estados Unidos en el siglo XIX. En su estudio sobre el tema, el historiador Roberto Marín Guzmán explica que esta ideología se basó en la creencia de que Estados Unidos estaba “predestinado por voluntad divina a expandirse territorialmente”.

Según desarrolla Marín Guzmán en su análisis, el Destino Manifiesto funcionó como una justificación ideológica que presentaba la expansión territorial no como una decisión política convencional, sino como “el cumplimiento de una misión histórica y providencial”, idea que fue asumida por amplios sectores políticos y sociales de la época.

El término Destino Manifiesto fue popularizado en 1845 por el periodista John O’Sullivan, quien sostuvo que Estados Unidos tenía “un derecho evidente a expandirse y ocupar el territorio que la Providencia le había asignado”. Esta formulación contribuyó a instalar la noción de que la expansión era legítima e inevitable.

De acuerdo con el texto de Roberto Marín Guzmán, esta doctrina combinó elementos religiosos, políticos y culturales, y permitió presentar la ampliación de fronteras como algo “inevitable y necesario”, más que como el resultado de intereses estratégicos o decisiones coyunturales.

El historiador señala que, bajo ese marco, la expansión hacia el oeste fue descrita como “un paso natural en la construcción de la nación”, reforzando la idea de que el crecimiento territorial hacía parte de la identidad estadounidense.

Aunque el Destino Manifiesto se expresó de manera más visible durante el siglo XIX, el propio Marín Guzmán advierte que sus postulados no desaparecieron. Con el tiempo, el concepto dejó de referirse únicamente a la ocupación física del territorio y comenzó a reaparecer en el discurso político asociado a liderazgo, influencia y proyección estratégica.

Por esa razón, cuando el Destino Manifiesto es mencionado en debates actuales, remite a una tradición histórica documentada, que permite entender por qué ideas vinculadas a expansión territorial o influencia internacional continúan presentes en el discurso político de Estados Unidos.