El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva advertencia directa a Irán al asegurar que Teherán tiene un plazo máximo de entre 10 y 15 días para alcanzar un acuerdo con Washington, en medio de un acelerado despliegue militar estadounidense en Medio Oriente que ha reavivado los temores de un conflicto regional.
Durante declaraciones realizadas mientras viajaba hacia el estado de Georgia, el mandatario afirmó: "O llegamos a un acuerdo o será una desgracia para ellos". Al ser consultado sobre si existía un ultimátum formal, respondió: "Creo que sería suficiente, 10 o 15 días, prácticamente como máximo".
La advertencia llega tras conversaciones indirectas entre funcionarios estadounidenses e iraníes celebradas esta semana en Ginebra, destinadas a negociar restricciones sobre el programa nuclear iraní. Aunque ambas delegaciones señalaron avances preliminares, reconocieron que persisten diferencias sustanciales en temas clave.
Escalada militar sin precedentes reciente
El endurecimiento del discurso coincide con el mayor refuerzo militar estadounidense en la región desde la invasión de Irak en 2003 ordenada por George W. Bush. Washington ha movilizado una fuerza significativa capaz de sostener operaciones militares durante varias semanas.
Según la Armada estadounidense, el despliegue incluye 12 buques de guerra, entre ellos un portaaviones y ocho destructores. El más moderno portaaviones del país, el USS Gerald R. Ford, navega hacia Medio Oriente acompañado por otros buques de combate.
Estas plataformas transportan miles de efectivos militares, decenas de aviones de combate, aeronaves de guerra electrónica, sistemas de alerta temprana y centros aerotransportados de mando y control. Paralelamente, Estados Unidos ha reforzado sus bases regionales con cazas adicionales y sistemas de defensa aérea THAAD y Patriot.
Datos de seguimiento aéreo muestran además decenas de vuelos militares entre Estados Unidos, Europa y Medio Oriente durante la última semana, incluidos aviones cisterna de reabastecimiento, aeronaves de transporte estratégico y sistemas de vigilancia aérea, movimientos similares a los realizados antes de ataques previos contra instalaciones nucleares iraníes.
El precedente del conflicto con Israel
La tensión actual revive el escenario vivido en junio pasado, cuando Israel entró en guerra con Irán en medio de negociaciones nucleares, conflicto al que Washington se sumó brevemente mediante ataques dirigidos contra infraestructuras estratégicas iraníes.
Aunque Trump ha reiterado que prefiere operaciones militares "rápidas e impecables", evitó precisar si una eventual ofensiva buscaría únicamente debilitar el programa nuclear iraní o incluso provocar un cambio de régimen en Teherán.
El aumento del riesgo geopolítico ya comenzó a reflejarse en los mercados internacionales. El petróleo Brent, referencia global, subió cerca de un 2 % hasta alcanzar los 71,66 dólares por barril, su nivel más alto en seis meses, ante el temor de interrupciones en el suministro energético.
Los operadores energéticos observan con especial preocupación la posibilidad de que Irán cierre el Estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave por el que transita una parte significativa del petróleo exportado desde el Golfo Pérsico hacia los mercados internacionales.
Oposición interna a la guerra
El despliegue militar también ha encendido alarmas en el Congreso estadounidense. Legisladores demócratas cuestionan la legalidad de iniciar hostilidades sin autorización legislativa previa.
La senadora Elizabeth Warren criticó duramente la postura presidencial al afirmar en redes sociales que "el pueblo estadounidense votó por precios más bajos, no por otra guerra en Oriente Medio", y recordó que la Constitución exige la aprobación del Congreso para declarar un conflicto armado.
La Casa Blanca, sin embargo, sostiene que el presidente posee autoridad suficiente para actuar si considera que la seguridad nacional está en riesgo.
El ultimátum fue reiterado por Trump a bordo del Air Force One y durante la inauguración de su denominada “Junta de Paz”, iniciativa que el mandatario ha presentado como un nuevo mecanismo internacional para garantizar la estabilidad regional, en competencia simbólica con la Organización de las Naciones Unidas.
"No pueden seguir amenazando la estabilidad de toda la región y deben llegar a un acuerdo", afirmó el presidente, insistiendo en que "pasarán cosas malas" si Irán no acepta un pacto nuclear “significativo”.
Mientras el reloj diplomático avanza, la combinación de presión militar, advertencias políticas y volatilidad energética coloca nuevamente a Medio Oriente al borde de una confrontación de consecuencias globales imprevisibles.