¿Estados Unidos está reduciendo su despliegue militar en el Caribe después de la captura de Maduro?

Desde el pasado verano, Washington había concentrado en el Caribe el mayor despliegue militar de su historia reciente en la zona.
Washington desplegó desde agosto buques de guerra en el Caribe y llevó desde entonces una campaña de ataques aéreos contra embarcaciones de presuntos narcotraficantes. Crédito: AFP

Tras la operación del pasado 3 de enero en Venezuela que terminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, Estados Unidos ha iniciado una reconfiguración de su presencia militar en el Caribe, reduciendo parte de su despliegue y trasladando activos clave hacia el norte de Cuba, informó The New York Times.

Según fuentes consultadas por el diario estadounidense bajo condición de anonimato, la administración de Donald Trump ha comenzado a disminuir el volumen de la flota y del personal desplegado en la región, aunque las autoridades insisten en que no se trata de un repliegue definitivo, sino de un ajuste táctico de sus fuerzas.

La reorganización contempla el traslado de los buques de transporte anfibio USS Iwo Jima y USS San Antonio a aguas situadas al norte de la isla de Cuba, dentro del océano Atlántico. Estas embarcaciones, que forman parte fundamental de las operaciones de desembarco y proyección de tropas, han sido reposicionadas como parte de la nueva estrategia marítima tras el éxito de la operación contra Maduro.

Además, uno de estos buques podría regresar a su base en Norfolk, Virginia, en las próximas semanas, según los informantes citados por el medio. Esta reubicación forma parte de un reajuste más amplio que reduciría la cantidad de efectivos estadounidenses en el Caribe en aproximadamente 3.000 soldados, dejando un contingente de unos 12.000 militares en la zona.

A pesar de la reducción anunciada, la Casa Blanca ha subrayado que mantendrá una presencia naval activa en la región. Entre los objetivos que persigue Estados Unidos con estas fuerzas se encuentran las operaciones destinadas a interceptar embarcaciones vinculadas al narcotráfico y garantizar la seguridad marítima en una zona estratégica para los intereses estadounidenses.

Desde el pasado verano, Washington había concentrado en el Caribe el mayor despliegue militar de su historia reciente en la zona, con destructores, buques de transporte anfibio y el portaaviones USS Gerald R. Ford, el buque más grande y avanzado de la Armada estadounidense.

Esta acumulación de fuerza fue parte de una estrategia para presionar al régimen venezolano y contrarrestar lo que el gobierno ponderaba como amenazas a la estabilidad regional.

Hasta ahora, las autoridades no han detallado si esta reorganización será el primer paso hacia nuevos ajustes en el corto plazo, aunque han asegurado que las misiones navales continuarán operando en el Caribe.

La proximidad de los buques al norte de Cuba también es interpretada por analistas como un movimiento estratégico para mantener vigilancia y capacidad de respuesta en una región en la que persisten tensiones geopolíticas.