El turismo ya mueve más riqueza: por qué Arabia Saudita quiere convertirlo en su nuevo petróleo

La industria turística aportará este año al PIB mundial US$12 billones, esto es 9,9% de toda la riqueza mundial. Colombia, dentro de los países que más crecen en la región.
El turismo de negocios, eventos y convenciones es otra de las apuestas fuertes de Arabia para atraer ingresos. Crédito: Magnific

Durante más de un siglo, el poder mundial se ha medido en barriles. Quien tiene petróleo tiene influencia y poder. No por nada la guerra que se vive en el estrecho de Ormuz, entre Estados Unidos e Irán, tiene al mundo en vilo. Y, para mirar un poco más de cerca, el millonario acuerdo que firmaron Donald Trump y Delci Rodríguez, tras la extracción de Nicolás Maduro de Venezuela.

Arabia ha sido y sigue siendo referente mundial en producción de petróleo y ha extraído su riqueza de la profundidad de la tierra. Pero, en silencio, en los despachos de Riad, en Arabia, algo viene cambiando poco a poco. Ya no solo perforan la tierra en busca de crudo. Perforan el futuro en la superficie de su territorio. Y lo hacen con una certeza que pocos occidentales quieren asumir: el turismo es el nuevo petróleo, y Arabia Saudita acaba de descubrir un nuevo yacimiento.

El PIB no petrolero ya representa más del 55 % del total y el turismo. El petróleo ha alcanzado su punto máximo con un 26 % del PIB, pero la Agenda 2030 del país proyecta un crecimiento notable en la industria turística y apunta a que sea superior al 10 % del PIB. Toda la cadena asociada a los viajes y al turismo representará el 14 % del PIB, según datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), el organismo que reúne a los pesos pesados del sector —más de 200 CEOs y presidentes de las mayores empresas de viajes del planeta—.

El año que rompió los moldes: 2025

Imaginemos por un momento que el petróleo no se agota. Que cada barril vendido genera otro automáticamente. Eso es el turismo. Y Arabia Saudita lo ha asumido con determinación.

Mientras Norteamérica sufría en 2025 una contracción del -3,3 % en gasto de visitantes internacionales —con Estados Unidos cayendo un -4,6 % y Canadá un -3,5 %—, el reino saudí disparaba sus ingresos provenientes de turistas extranjeros un 8,2 % interanual. Emiratos Árabes creció apenas un 2,9 % y Omán, un 4,2 %, una diferencia abismal.

Lo que está haciendo Riad no es magia. Es estrategia. Han comprendido que el turismo no es una industria de vacaciones, es una industria de supervivencia nacional. Cada viajero que pisa el desierto saudí no deja solo divisas; deja empleo, infraestructura e innovación.

2026: el año en que el turismo tirará del carro mundial

Este año, que ya arranca su etapa final, muestra cifras que ya no dejan duda sobre que el turismo es ya una de las actividades más importantes de la economía global. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento global del PIB del 2,4 % para 2026, mientras que el turismo lo hará un 3,2 %. Las cifras absolutas son abrumadoras: 12 billones de dólares aportará el turismo al PIB mundial. Eso representa el 9,9 % de toda la riqueza generada en el planeta. Para ponerlo en perspectiva, es apenas un poco menos que el PIB combinado de Alemania, Japón y Reino Unido juntos.

Y lo que hace que esta industria sea tan políticamente irresistible es el empleo. 376 millones de puestos de trabajo dependerán del turismo en 2026. Uno de cada diez empleos en el mundo. Y, lo más relevante: desde la pandemia, un tercio de todos los nuevos empleos creados en el mundo han salido de esta industria. Ningún pozo petrolero, ninguna mina de litio, ningún chip de silicio tiene esa capacidad de distribuir riqueza entre la población.

Y, como señala Gloria Guevara, presidenta del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés), los empleos que genera el turismo aún no se copan. La industria no encuentra la oferta laboral suficiente que necesita para su engranaje.

La refinería invisible: cómo viaja el dinero turístico

Imaginemos un turista en Riad. Paga un hotel (impacto directo). Ese hotel contrata una empresa de lavandería, un proveedor de alimentos, una agencia de marketing (impacto indirecto). Y todos esos trabajadores, con sus salarios, compran pan, alquilan pisos, matriculan a sus hijos en colegios (impacto inducido). Eso es lo que convierte 1 dólar gastado por un turista en 2,5 dólares de actividad económica real.

El petróleo, en cambio, es un monolito: se extrae, se vende y el dinero se concentra en el Estado o en unas pocas manos. El turismo filtra la riqueza. Por eso los saudíes han entendido que, para sobrevivir al fin del crudo, necesitan construir hoteles, no plataformas.

Obvio, el turismo no es solo sol y playa, son conferencias, congresos, encuentros internacionales, que es gran parte de la apuesta de Arabia Saudita.

Colombia avanza, pero sigue rezagada

A falta de petróleo, América Latina ha querido apostarle al turismo y Colombia representa una parte importante de la actividad de la región, muy lejos de México, el rey absoluto, con un sinnúmero de eventos que incluyen una carrera de la Fórmula Uno o un torneo del PGA Tour y la sede del Mundial de Fútbol de 2026, como para contar solo algunos de los eventos deportivos más importantes.

Colombia, sin petróleo como vector principal de su economía, está demostrando que el "nuevo petróleo" también puede fluir en países de renta media, con resultados que merecen atención. Los datos del WTTC para 2025 sitúan a Colombia en una posición destacada: el turismo aportó 21.600 millones de dólares al PIB colombiano, lo que representa el 5,1 % de la economía nacional, su mayor registro histórico.

El turismo internacional ya supera al carbón y al café como generador de divisas en Colombia, según la Asociación de Viajes y Turismo (Anato). En 2025, el gasto de visitantes extranjeros alcanzó los 13.498 millones de dólares, un crecimiento del 10,8 % interanual. El país recibió 4,4 millones de turistas internacionales no residentes, con Estados Unidos como principal mercado emisor (25,4 %).

El impacto en el empleo es igualmente revelador: 995.709 personas ocupadas directamente en actividades turísticas en 2025, un crecimiento del 10,7 % respecto a 2024. El alojamiento y los servicios de comida concentran el 59,4 % de ese empleo, seguidos por servicios culturales, deportivos y recreativos (20,2 %).

Lo que hace particularmente relevante el caso colombiano es su capacidad de atraer inversión extranjera en infraestructura hotelera. En la última década, la inversión extranjera directa en actividades vinculadas a comercio, restaurantes y hoteles alcanzó los 13.554 millones de dólares, con 5.327 millones solo entre 2022 y junio de 2025. Cadenas como Accor (que ha puesto en marcha cuatro aperturas en 2026), Wyndham, Marriott y el grupo griego Aria Hotels (primera apertura programada para septiembre) han desembarcado en el país.

La proyección para 2026 sitúa a Colombia con un crecimiento del 5,7 % en su PIB turístico, ubicándolo entre los mercados con mayor dinamismo de América Latina. El WTTC estima que el sector podría aportar 23.100 millones de dólares al PIB colombiano en 2026.

Sin embargo, hay retos: el subsector de alojamiento y servicios de comida, que representa el 4 % del PIB nacional, ha mostrado una desaceleración: cayó un 1,8 % en el primer trimestre de 2026, alejándose del crecimiento del 2,2 % del conjunto de la economía. El sector enfrenta desafíos estructurales: volatilidad cambiaria, costos operativos, precio de los tiquetes aéreos y la necesidad de convertir el turismo en una política de Estado más que en una apuesta de gobierno, tal como lo ha hecho Arabia Saudita con su Agenda 2030.

El WTTC ha identificado siete principios para atraer capital turístico que Arabia Saudita está cumpliendo casi a rajatabla. No son recomendaciones; son exigencias del mercado. Entre ellas se encuentran la alineación de gobiernos, industria y comunidades; incentivos fiscales competitivos; compromiso del jefe de Estado (en el caso de Arabia Saudita, el príncipe heredero Mohammed bin Salman ha hecho del turismo su proyecto estrella) y conectividad aérea, demografía joven y mano de obra formada, entre otros.

En 2026, el turismo sostendrá a 376 millones de familias. No es una industria auxiliar. Es la industria principal. Y los países que lo entiendan podrían ser los nuevos magnates de este siglo. El pleno del WTTC se reunirá en la isla de Malta en octubre próximo para trazar el derrotero de los próximos 12 meses en la industria a nivel global.