El expresidente Juan Manuel Santos advirtió sobre los riesgos globales del uso de la fuerza para resolver crisis políticas y cuestionó la estrategia de Estados Unidos en Venezuela, en una extensa entrevista concedida al diario británico Financial Times, en la que reflexiona sobre el orden internacional, el populismo, la democracia y su propio legado político.
Ganador del Premio Nobel de la Paz por el acuerdo que puso fin a más de medio siglo de guerra con las FARC, Santos reconoce que ese logro le dio prestigio internacional, pero también le dejó profundos enemigos en Colombia. “Negociar con insurgentes marxistas fue imperdonable para muchos conservadores”, señala el medio británico al describir la polarización que aún rodea su figura.
Durante el encuentro, Santos reveló que Donald Trump llegó a considerar seriamente una invasión militar a Venezuela durante su primer mandato. Según relató, en septiembre de 2017 Trump reunió a líderes latinoamericanos en Nueva York y comentó, “medio en broma, medio en serio”, que Venezuela podía resolverse “rápidamente con una invasión”. Santos aseguró que en ese momento le respondió que sería “la peor solución posible” por el profundo sentimiento antiestadounidense que generaría en la región.
Años después, Trump optó por una operación comando selectiva que terminó con la captura de Nicolás Maduro, un hecho que Santos observa con ambivalencia. “Mi reacción fue positiva por su partida, pero negativa por las consecuencias que esto tendría para la región y el mundo”, afirmó. El exmandatario plantea un dilema ético central: “¿Se debe resolver un crimen con otro?”.
En la entrevista, Santos expresó una profunda preocupación por el debilitamiento de las instituciones, tanto en América Latina como en Estados Unidos. Alertó sobre los ataques populistas a la independencia de los bancos centrales y calificó como “un precedente terrible para la estabilidad global” las acciones de Trump contra la Reserva Federal y su concepción expansiva del poder presidencial.
Formado en la London School of Economics y en Harvard, Santos atribuye su fe en el Estado de derecho y el multilateralismo a su educación y a su experiencia política. “Creo en la democracia, en los derechos humanos y en el multilateralismo que ha mantenido la paz desde la Segunda Guerra Mundial”, subrayó.
Chávez era "amable y abierto"
Uno de los ejes centrales de la conversación es Venezuela. Santos recuerda su relación con Hugo Chávez, a quien describe inicialmente como “amable y abierto”, pero con un objetivo claro: la revolución bolivariana. Subraya el contraste entre ambos países: cuando Chávez llegó al poder, las economías de Colombia y Venezuela eran similares; hoy, el PIB colombiano es más de cinco veces mayor y unos ocho millones de venezolanos han emigrado.
Santos defendió su decisión de colaborar con Chávez para lograr la paz en Colombia, argumentando que los procesos complejos exigen alianzas incluso con adversarios ideológicos. Citó como ejemplo la cooperación entre Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov y recordó haberle dicho a Chávez: “Yo nunca seré un revolucionario bolivariano y tú nunca serás un demócrata liberal. Pero trabajemos juntos en algo que nos convenga a ambos”.
Sobre Nicolás Maduro, Santos fue tajante. Dijo que carece de la inteligencia política de Chávez y reconoció haberlo subestimado. Considera problemático que, tras su captura, Estados Unidos haya respaldado a un liderazgo interino igualmente carente de legitimidad democrática. “No tiene ninguna lógica”, afirmó, advirtiendo además que Rusia y China podrían imitar este precedente para intervenir contra gobiernos adversos.
Polémica opinión sobre Delcy Rodríguez
El expresidente aseguró haberse reunido con Delcy Rodríguez, a quien describió como “muy capaz y muy inteligente”, y advirtió que cualquier intento de dirigir Venezuela “a distancia” desde Washington fracasará sin una transición rápida hacia elecciones libres con la oposición democrática al frente.
En el plano colombiano, Santos fue crítico con el presidente Gustavo Petro, a quien dijo sentirse “muy decepcionado” por no implementar los acuerdos de paz y priorizar su proyecto de “paz total”, que, según él, no ha producido resultados. De cara a las elecciones presidenciales de mayo, alertó sobre el riesgo de una polarización extrema entre la izquierda radical y la derecha autoritaria.
El diario británico retrata a Santos como un político meticuloso, aficionado al póker, obsesionado con el cálculo de riesgos, que aún se mueve con un amplio esquema de seguridad y que sigue convencido de que la cooperación entre adversarios es la única vía para evitar el colapso del orden democrático, incluso en un mundo cada vez más dominado por líderes populistas y soluciones de fuerza.