Una serie de documentos recientemente desclasificados por el Gobierno de Donald Trump revelan que el depredador sexual estadounidense Jeffrey Epstein mantuvo durante casi diez años una cartera multimillonaria en bonos de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), la petrolera estatal controlada por el chavismo.
Los archivos, recopilados por la agencia de noticias Servimedia, forman parte de más de tres millones de documentos sobre Epstein que han sido hechos públicos en las últimas semanas. Aunque las operaciones eran, en apariencia, legales, muestran una participación sostenida en la deuda venezolana en medio de una profunda inestabilidad política y económica.
Inversiones en medio de la volatilidad
De acuerdo con los registros, en julio de 2010 Epstein poseía, a través de su firma Financial Trust Company Inc., cinco millones de unidades en bonos de Pdvsa con vencimiento en 2014, por un valor de 3,2 millones de dólares y un rendimiento estimado del 17,59% anual.
Informes internos de JPMorgan Private Bank, enviados en agosto de ese año, señalaban que sus asesores habían “duplicado la apuesta” en Venezuela, al considerar que el mercado petrolero mostraba señales de recuperación.
En octubre de 2012, tras la reelección del entonces presidente Hugo Chávez, los banqueros de Epstein calificaron el momento como una “oportunidad de mercado” y recomendaron la compra de bonos Pdvsa 2017. El financiero aceptó invertir 1,5 millones de dólares, aplicando una estrategia gradual para reducir riesgos.
Durante 2013, los flujos de capital continuaron. Registros de Southern Trust Company muestran transferencias por más de 4,2 millones de dólares hacia cuentas de inversión, mientras Epstein seguía recibiendo intereses de la deuda petrolera venezolana.
Reestructuración y advertencias
A finales de 2013, Epstein trasladó parte de sus activos desde JPMorgan hacia Pershing LLC, incluyendo bonos con vencimiento en 2015 valorados en más de 3,6 millones de dólares. Sin embargo, en 2014 comenzaron a surgir alertas sobre el deterioro del entorno político.
Una asesora de Deutsche Bank advirtió en diciembre de ese año sobre los riesgos de reestructuración de la deuda venezolana y recomendó aprovechar eventuales repuntes para vender las posiciones.
Pese a ello, Epstein mantuvo su exposición. En octubre de 2016, informes de sus asesores destacaban que los bonos venezolanos eran los de mejor desempeño en mercados emergentes, con retornos cercanos al 46% anual.
Coincidencias y contexto judicial
El interés de Epstein por el petróleo venezolano coincidió con el de otros intermediarios, como Víctor de Aldama y Claudio Rivas, investigados en el denominado “caso Hidrocarburos” ante la Audiencia Nacional.
Los documentos también evidencian vínculos con empresarios del entorno venezolano, en particular con Francisco D’Agostino, con quien mantuvo una comunicación constante entre 2012 y 2018 para intercambiar información sobre deuda soberana y coordinar reuniones en Nueva York.
Hacia el final de su vida, Epstein continuaba siguiendo de cerca las maniobras financieras del chavismo. En febrero de 2018, envió un correo al exasesor de la Casa Blanca Steve Bannon con información sobre el lanzamiento del “Petro”, la criptomoneda impulsada por el gobierno de Nicolás Maduro, calificándola como un ejemplo de “qué no hacer”.