El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la descertificación de todos los aviones fabricados en Canadá y amenazó con imponer un arancel del 50 % a esas aeronaves si el país vecino no certifica de inmediato los aviones Gulfstream producidos en territorio estadounidense.
Trump señaló de manera explícita al Global Express, un avión ejecutivo fabricado por Bombardier, con sede en Quebec, y amplió la medida a “todos los aviones fabricados en Canadá”, en lo que representa una nueva escalada en la disputa comercial entre ambos países.
“Canadá está prohibiendo efectivamente la venta de productos Gulfstream en Canadá mediante este mismo proceso de certificación”, escribió Trump en su red Truth Social.
“Si, por alguna razón, esta situación no se corrige de inmediato, voy a aplicar a Canadá un arancel del 50 % a todas las aeronaves vendidas en Estados Unidos”.
La amenaza se suma a una serie de choques diplomáticos y comerciales entre Washington y Ottawa desde que Trump regresó a la presidencia el año pasado.
Apenas horas antes del anuncio, el primer ministro canadiense, Mark Carney, declaró que espera que Trump “respete la soberanía canadiense”, luego de informaciones sobre reuniones entre separatistas de Alberta y funcionarios estadounidenses.
Días antes, Trump había advertido que impondría un arancel del 100 % a Canadá si firmaba un acuerdo comercial con China.
Una decisión sin precedentes
Más allá del impacto político, existen dudas legales sobre la viabilidad de la medida anunciada por Trump. Hasta ahora, la Casa Blanca no ha emitido ninguna orden ejecutiva relacionada con aranceles a aeronaves canadienses ni ha detallado el mecanismo para una eventual descertificación.
“Ningún presidente ha descertificado aviones directamente”, explicó Richard Aboulafia, director general de la consultora AeroDynamic Advisory. “Esa decisión siempre ha recaído en los expertos en seguridad aérea de la Administración Federal de Aviación (FAA)”.
Aboulafia advirtió además sobre los riesgos de utilizar este tipo de instrumentos en una disputa comercial. “Utilizar la seguridad de las aeronaves como herramienta en una guerra comercial es una idea increíblemente mala”, afirmó.
Bombardier respondió con un comunicado en el que subrayó su profunda integración con la economía estadounidense.
La compañía señaló que emplea a 3.000 trabajadores en Estados Unidos, distribuidos en nueve instalaciones, incluida una planta en Fort Wayne, Indiana, que tiene planes de expansión. También indicó que cuenta con 2.800 proveedores estadounidenses.
“Miles de aviones privados y civiles construidos en Canadá vuelan en Estados Unidos a diario”, señaló la empresa. “Esperamos que esto se resuelva rápidamente para evitar un impacto significativo en el tráfico aéreo y los pasajeros”.
Trump no precisó si la descertificación afectaría a aeronaves que ya están en operación o solo a aquellas que aún no han sido certificadas. Sin embargo, una fuente del sector que habló bajo condición de anonimato indicó que la industria interpreta la medida como aplicable a aeronaves privadas nuevas.
“No hay ninguna indicación de que esto vaya a impactar la aviación de pasajeros, como los Bombardier fabricados hace más de 10 años”, explicó la fuente.
Más de 600 aviones operando
El mayor riesgo estaría en los aviones regionales, considerados el “caballo de batalla” del sistema aéreo estadounidense. Bombardier fabrica los CRJ, aeronaves utilizadas en vuelos de enlace que conectan aeropuertos pequeños con grandes centros urbanos. United, Delta y American Airlines operan vuelos regionales que dependen de este modelo.
Según la firma de análisis Cirium, hay 648 aviones CRJ fabricados en Canadá operando actualmente en aerolíneas estadounidenses, con más de 2.600 vuelos diarios programados y alrededor de 175.000 asientos disponibles cada día. Retirar estos aviones del servicio podría provocar interrupciones masivas en la programación aérea y dejar sin conexión a numerosos aeropuertos rurales.
De acuerdo con la Asociación de Aerolíneas Regionales, el 64 % de los aeropuertos estadounidenses depende exclusivamente de aerolíneas regionales para tener servicio aéreo regular.
Hasta el momento, ninguna aerolínea regional ha reportado aviones en tierra, según confirmó Faye Malarkey Black, directora ejecutiva de la asociación.
“Creo que esto va dirigido a los aviones comerciales”, dijo otra fuente del sector. “La publicación habla de todos los aviones, pero me sorprendería mucho que la intención fuera dejar en tierra una flota que presta servicio a tantos votantes del presidente”.
Aboulafia advirtió que una suspensión generalizada de los CRJ tendría consecuencias severas. “Sería un desastre de transporte”, afirmó.
“Si se trata solo del Global Express, el impacto es limitado. Pero si se trata de todos los aviones fabricados en Canadá, el sistema de transporte aéreo estadounidense se vería gravemente afectado”.
La publicación de Trump tampoco aclara si la descertificación abarcaría únicamente aviones o también helicópteros, un segmento en el que Canadá es un proveedor clave, incluidos los utilizados en evacuaciones médicas, lo que añadiría una dimensión crítica al conflicto comercial.