La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, confirmó este jueves una nueva incautación de un buque petrolero en el Caribe, en el marco de la ofensiva del Gobierno de Donald Trump contra la llamada “flota fantasma”, utilizada para evadir sanciones internacionales.
“Temprano esta mañana, un equipo táctico de la Guardia Costera realizó un abordaje y decomiso antes del amanecer del buque cisterna Verónica en el Caribe. Como otro buque cisterna de la flota fantasma sancionado, el Verónica había transitado previamente por aguas venezolanas y operaba desafiando la cuarentena establecida por el presidente Trump para buques sancionados en el Caribe”, señaló Noem en un comunicado oficial.
La funcionaria destacó que la operación se llevó a cabo mediante coordinación interinstitucional con los Departamentos de Guerra, Estado y Justicia, y aseguró que se ejecutó “de acuerdo con el derecho internacional”, subrayando el rol de la Guardia Costera como brazo operativo clave en la estrategia marítima de Washington.
“Como hemos demostrado con múltiples abordajes, no hay forma de escapar de la justicia estadounidense, punto”, afirmó Noem, al remarcar que la determinación del Gobierno es “inquebrantable” y que la Guardia Costera está preparada para actuar “en cualquier momento y lugar”.
Escalada de incautaciones en el Caribe
La incautación del Verónica se suma a una serie de abordajes realizados en las últimas semanas contra petroleros vinculados al transporte de crudo venezolano y a redes de evasión de sanciones. Desde que Trump anunció una cuarentena marítima para buques sancionados que operen en el Caribe, las autoridades estadounidenses han interceptado varios tanqueros que, según Washington, formaban parte de estructuras diseñadas para ocultar el origen del petróleo, falsificar documentación y desactivar sistemas de rastreo.
Fuentes del Gobierno estadounidense han señalado que estos buques suelen cambiar de nombre, bandera y propiedad registrada, además de realizar transferencias de carga en altamar, una práctica habitual de la flota fantasma asociada a Venezuela y otros países sancionados. En algunos casos recientes, los petroleros incautados habían navegado repetidamente entre puertos venezolanos y rutas alternativas en el Caribe, desafiando las restricciones impuestas por Estados Unidos.
La estrategia forma parte de un endurecimiento del control marítimo tras la captura del exmandatario venezolano Nicolás Maduro y la decisión de Washington de asumir un rol directo en la gestión de los flujos energéticos venezolanos, incluidos el control y la comercialización de cargamentos de crudo. Funcionarios estadounidenses han advertido que las incautaciones continuarán mientras persistan intentos de eludir el régimen de sanciones.