El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, confirmó que en las próximas semanas viajará a Venezuela para reunirse con las autoridades interinas y discutir el futuro de la industria petrolera estatal, PDVSA, en medio del proceso de transición política impulsado por la administración del presidente Donald Trump tras la captura del exmandatario Nicolás Maduro.
Wright aseguró en el medio político que los intereses de Washington en el país sudamericano no están motivados principalmente por el petróleo, pese a que Venezuela posee una de las mayores reservas de crudo del mundo.
“Derrocar a Maduro no fue una medida para obtener más suministro de petróleo”, afirmó. “Este era un problema geopolítico de un país que representaba una amenaza para sus vecinos y para todo el hemisferio occidental”.
Según el funcionario, la riqueza petrolera venezolana “nunca fue una parte significativa” en la toma de decisiones de la Casa Blanca, y calificó como una “coincidencia” que el principal recurso del país sea el crudo.
La visita más importante de la Casa Blanca en Venezuela
La visita de Wright lo convertirá en el funcionario de mayor rango del gobierno de Trump en pisar territorio venezolano desde la operación militar estadounidense que derivó en la captura de Maduro. Durante su estancia, tiene previsto reunirse con la presidenta interina, Delcy Rodríguez, así como con representantes del sector energético.
Desde la intervención militar, el presidente Trump ha reiterado su intención de reconstruir el sector petrolero venezolano para beneficiar a los consumidores estadounidenses. En declaraciones realizadas el mes pasado ante ejecutivos petroleros en la Casa Blanca, aseguró que uno de los efectos será una reducción en los precios de la energía, aunque algunos líderes empresariales han expresado dudas sobre la viabilidad de invertir en un país aún inestable.
Elecciones en dos años y la contradicción a Machado
En este contexto, Wright sostuvo que la estrategia de Washington combina el impulso a la producción petrolera con el objetivo de encaminar a Venezuela hacia un sistema democrático. Según explicó, el plan contempla la celebración de elecciones libres en un plazo de entre 18 y 24 meses.
“Esto no se logra de la noche a la mañana”, afirmó. “Pero cuanto antes lo logremos, mejor”.
Sin embargo, el proceso ha generado tensiones con sectores de la oposición venezolana. Recientemente, la Casa Blanca cuestionó declaraciones de la líder opositora María Corina Machado, quien aseguró que las elecciones se realizarían este año. Un asesor presidencial sostuvo que sus afirmaciones “trabajan en contra de los objetivos de seguridad nacional” de Estados Unidos.
Uno de los ejes centrales de la visita de Wright será la situación de PDVSA, empresa estatal que durante décadas fue considerada una de las más sólidas de América Latina, pero que en los últimos años ha sufrido un fuerte deterioro por falta de inversión, corrupción y mala gestión.
“PDVSA era una empresa altamente profesional hace 30 años, y dejó de serlo hace bastante tiempo”, señaló el secretario.
Actualmente, las leyes venezolanas obligan a las compañías extranjeras a asociarse con la petrolera estatal, lo que ha sido un obstáculo para atraer capital internacional. Wright afirmó que iniciará conversaciones sobre el futuro liderazgo de la empresa, aunque subrayó que se trata de una “compañía venezolana”.
El funcionario elogió además las recientes reformas a la ley petrolera, aprobadas por las autoridades interinas, que permiten a las empresas extranjeras tener mayor control sobre sus operaciones y flujo de caja.
“Es un gesto de mejora desde el comienzo de esta nueva relación”, sostuvo. “Ellos desean que la inversión llegue tanto como nosotros”.
No obstante, reconoció que aún son necesarios cambios adicionales, como el fortalecimiento de los derechos de propiedad y la creación de mecanismos judiciales neutrales para resolver disputas. En esa línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que las reformas actuales todavía son insuficientes.