Fiscales de Estados Unidos desestiman silenciosamente presentar cargos contra Delcy Rodríguez, según AP

Rodríguez aparecía en varios expedientes de la DEA desde 2018.
La presidenta interina aumentó el salario mínimo en un 26%. Crédito: AFP

La administración de Donald Trump ha ordenado discretamente frenar las investigaciones federales contra la dirigente venezolana Delcy Rodríguez, en una decisión que refleja el acelerado acercamiento entre Washington y Caracas y revela cómo las prioridades geopolíticas están redefiniendo el uso de las sanciones, la presión judicial y la diplomacia estadounidense en América Latina.

Según funcionarios estadounidenses actuales y retirados citados por Associated Press, fiscales federales en Miami recibieron instrucciones para no avanzar en pesquisas relacionadas con Rodríguez, quien durante años estuvo bajo el radar de la Administración para el Control de Drogas (DEA). Aunque el Departamento de Justicia sostiene que “nunca hubo una investigación” formal que pudiera cerrarse, registros internos de la DEA muestran que la funcionaria venezolana aparecía en múltiples expedientes desde al menos 2018.

La decisión representa uno de los giros más significativos de la política estadounidense hacia Venezuela desde el inicio de las sanciones masivas impuestas durante el primer mandato de Trump.

De figura sancionada a interlocutora estratégica

Durante años, Rodríguez y su hermano, Jorge Rodríguez, fueron considerados símbolos del endurecimiento autoritario del chavismo tras el debilitamiento institucional del gobierno de Nicolás Maduro.

Washington los sancionó por presuntas violaciones democráticas y los señaló como parte del núcleo político que consolidó el control del oficialismo venezolano.

Sin embargo, el panorama cambió drásticamente tras la captura de Maduro y la posterior reconfiguración del poder en Caracas. En los últimos meses, Estados Unidos levantó sanciones contra Rodríguez, reconoció oficialmente su gobierno interino y permitió que Venezuela retomara vínculos con bancos occidentales y empresas energéticas estadounidenses interesadas en las mayores reservas petroleras del mundo.

La transformación política ha sido acompañada por un cambio radical en el discurso de Trump.

“Está haciendo un gran trabajo”, escribió el presidente estadounidense en marzo sobre Rodríguez. “¡El petróleo está empezando a fluir, y es muy grato ver la profesionalidad y la dedicación entre ambos países!”.

Petróleo, pragmatismo y realismo geopolítico

La nueva estrategia hacia Venezuela revela un patrón cada vez más visible en la política exterior de Trump: priorizar la estabilidad energética y los intereses estratégicos por encima de antiguas líneas ideológicas.

En este caso, el objetivo central parece ser evitar un colapso interno venezolano que pueda alterar nuevamente el mercado petrolero internacional y generar otro foco de inestabilidad regional.

Funcionarios estadounidenses señalaron que suspender las investigaciones contra Rodríguez buscaba evitar obstáculos para estabilizar el país sudamericano mientras Washington intenta consolidar un nuevo equilibrio político favorable a sus intereses energéticos y de seguridad.

El cambio también ocurre en un contexto de tensión global marcado por las disputas energéticas con Irán, la guerra comercial con China y la presión sobre Cuba.

Dentro de la Casa Blanca, algunos asesores han comenzado a presentar el caso venezolano como un posible “modelo” de transición: presión máxima inicial, aislamiento económico, debilitamiento del liderazgo tradicional y posterior negociación con sectores pragmáticos del régimen.

El silencio sobre las elecciones

El acercamiento entre Washington y Caracas ha venido acompañado de un notable silencio sobre la situación democrática venezolana.

Aunque Rodríguez superó recientemente el plazo constitucional de 90 días para convocar elecciones tras asumir interinamente el poder, la administración Trump ha evitado aumentar la presión pública sobre el tema.

Consultada por periodistas estadounidenses sobre cuándo se realizarán elecciones, Rodríguez respondió escuetamente: “Algún tiempo”.

La situación ha generado fuertes críticas dentro del Partido Demócrata. Las senadoras Jeanne Shaheen y Elizabeth Warren cuestionaron el levantamiento de sanciones y advirtieron que Washington está otorgando legitimidad internacional a una dirigente que, según ellas, no ha demostrado avances concretos hacia la restauración democrática.

La DEA, las investigaciones y la diplomacia

El trasfondo judicial sigue siendo incómodo para Washington.

Documentos obtenidos por AP muestran que la DEA recopiló durante años información sobre supuestos vínculos de Rodríguez con narcotráfico, lavado de dinero y contrabando de oro. Su nombre apareció en investigaciones abiertas en distintas oficinas regionales estadounidenses, desde Nueva York hasta Paraguay y Ecuador.

También fue vinculada indirectamente con el empresario colombiano Alex Saab, considerado durante años presunto testaferro de Maduro.

Sin embargo, el caso nunca llegó a una acusación formal, en parte porque las normas estadounidenses obligan al fiscal general a autorizar personalmente cualquier imputación contra jefes de Estado extranjeros.

Para analistas de seguridad y exfuncionarios de inteligencia, el mensaje es claro: la administración Trump está subordinando investigaciones judiciales sensibles a objetivos diplomáticos y estratégicos.

Rick de la Torre, exjefe de estación de la CIA en Caracas, sostuvo que Washington considera actualmente a Rodríguez una figura útil para facilitar inversiones estadounidenses y estabilizar la producción petrolera venezolana.

“Su utilidad tiene fecha de caducidad”, afirmó. “En algún momento tendrá que rendir cuentas”.

Un patrón regional que también alcanza a Colombia

El caso venezolano no parece aislado.

La administración Trump también redujo recientemente la presión judicial sobre el presidente colombiano Gustavo Petro, quien había sido mencionado en investigaciones federales relacionadas con presuntos vínculos indirectos con narcotraficantes.

Según reportes publicados este año por The New York Times, funcionarios estadounidenses aseguraron en privado al gobierno colombiano que Petro no enfrenta cargos.

Para críticos y exfiscales federales, el riesgo es que el Departamento de Justicia termine funcionando como una herramienta de negociación diplomática.

Duncan Levin, exfiscal federal en Brooklyn, advirtió que abandonar investigaciones legítimas por conveniencia política sería “profundamente preocupante”.

“La Casa Blanca no puede usar la aplicación de la ley penal como un interruptor diplomático”, afirmó.

Entre el realismo y la contradicción

La evolución de la relación entre Washington y Caracas resume las contradicciones de la política exterior contemporánea estadounidense.

Durante años, Trump presentó al chavismo como una amenaza regional y convirtió las sanciones y acusaciones judiciales en uno de los pilares de su estrategia hemisférica. Hoy, la misma administración apuesta por una relación pragmática con figuras que antes describía como parte de un régimen ilegítimo y corrupto.

El giro refleja una lógica cada vez más frecuente en un escenario internacional fragmentado: las democracias occidentales continúan hablando de derechos humanos y legalidad, pero terminan priorizando estabilidad energética, contención geopolítica y acceso a recursos estratégicos.

En ese tablero, Venezuela pasó de ser un Estado paria a convertirse nuevamente en un socio incómodo.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Por qué Estados Unidos suspendió investigaciones contra Delcy Rodríguez?

La administración Trump ordenó frenar pesquisas federales contra Delcy Rodríguez para evitar afectar el acercamiento diplomático con Venezuela y facilitar la estabilidad política y energética del país sudamericano tras la salida de Nicolás Maduro.

¿Qué relación tiene Delcy Rodríguez con las investigaciones de la DEA?

Registros de la DEA muestran que Rodríguez aparecía desde 2018 en investigaciones relacionadas con presunto lavado de dinero, narcotráfico y contrabando de oro, aunque nunca fue acusada formalmente en Estados Unidos.

¿Qué cambios hubo en la relación entre Estados Unidos y Venezuela?

Washington levantó sanciones contra Rodríguez, reconoció su gobierno interino y permitió el restablecimiento de relaciones financieras y energéticas con Caracas, en medio de un nuevo interés estadounidense por el petróleo venezolano.

¿Por qué preocupa políticamente la decisión de Trump sobre Venezuela?

Críticos y exfiscales consideran preocupante que investigaciones judiciales puedan detenerse por razones diplomáticas o estratégicas, ya que eso podría afectar la independencia del Departamento de Justicia estadounidense.

¿Cómo influye el petróleo en el acercamiento entre Trump y Venezuela?

Estados Unidos busca estabilizar la producción petrolera venezolana y fortalecer vínculos energéticos en un contexto global marcado por tensiones con Irán, crisis energéticas y competencia geopolítica internacional.