Si Colombia es uno de los países con más emociones positivas del mundo, ¿por qué ocupa el puesto 68 en felicidad?

Colombia ocupa el puesto 68 entre 147 basada en criterios como inequidad, generosidad y emociones positivas.
Aumento de serotonina de manera natural Crédito: Pixabay

Anualmente sale la lista de los países más felices del mundo, aunque definir la felicidad aún sea un tema de debate. Pero cada año, a pesar de que los criterios pueden varias, los países nórdicos encabezan la lista. Así lo confirma la última edición del Informe Mundial sobre la Felicidad, que vuelve a ubicar a Finlandia, Islandia y Dinamarca en los tres primeros lugares del ranking global.

Finlandia lidera por noveno año consecutivo, con una puntuación promedio de 7,764 en la evaluación de la vida, un récord histórico que reafirma la estabilidad del modelo nórdico. La clasificación, elaborada por el Centro de Investigación del Bienestar de la Universidad de Oxford y basada en datos de la encuesta global de Gallup, mide la percepción de bienestar en 147 países mediante la llamada “Escalera de Cantril”, donde los encuestados valoran su vida en una escala de 0 a 10.

El dominio europeo es claro en la parte alta del ranking. Tras los tres primeros puestos, aparecen Costa Rica en una histórica cuarta posición —la mejor alcanzada por un país latinoamericano—, seguida nuevamente por el bloque nórdico con Suecia (5) y Noruega (6). Completan el top 10 Países Bajos (7), Israel (8), Luxemburgo (9) y Suiza (10).

Colombia por su parte está en el puesto 68 entre 147. La lista hace un promedio de ubicación de los países en distintos aspectos. Colombia ocupa los siguientes puestos basado en los criterios de:

  • Inequidad (106)
  • Apoyo social (57)
  • PIB per cápita (64)
  • Expectativa de salud en vida (69)
  • Generosidad (115)
  • Percepción de corrupción (109)
  • Emociones positivas (12)
  • Emociones negativas (83)

En contraste, las economías anglosajonas quedan rezagadas. Estados Unidos ocupa el puesto 23, Canadá el 25 y Reino Unido el 29, marcando el segundo año consecutivo en que ningún país de habla inglesa logra entrar en el top 10. Solo Nueva Zelanda (11), Irlanda (13) y Australia (15) se mantienen dentro de los 20 primeros.

Una crisis silenciosa: el deterioro del bienestar juvenil

Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es el deterioro sostenido en la felicidad de los jóvenes. En países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, las valoraciones de vida entre menores de 25 años han caído cerca de un punto en la última década.

“El descenso es alarmante”, advierte el economista John F. Helliwell, editor fundador del informe, quien vincula esta tendencia al uso intensivo de redes sociales. “No quieres estar desconectado, pero tampoco demasiado conectado. Con internet, el exceso es perjudicial”, señala, subrayando la necesidad de encontrar un “punto óptimo”.

Aun así, el fenómeno no es uniforme. En América Latina, pese a altos niveles de uso digital, los indicadores de bienestar juvenil muestran mayor resiliencia, lo que sugiere que no solo importa cuánto se usan las redes, sino cómo se utilizan.

Economía y bienestar: una relación cada vez más evidente

Más allá de los factores culturales o emocionales, la evidencia confirma que la base material sigue siendo determinante en la felicidad. Estudios como el Informe Socioeconómico de la Felicidad en España, elaborado con datos del Centro de Investigaciones Sociológicas, muestran que el nivel de ingresos marca diferencias claras: quienes superan los 5.000 euros mensuales alcanzan niveles de satisfacción superiores a 8 puntos, frente a menos de 7 en los hogares con ingresos bajos.

“El dinero no lo es todo, pero importa”, resume el economista Rafael Ravina-Ripoll. La relación se refuerza al analizar variables como el empleo, la vivienda o la clase social. La población activa reporta mayores niveles de felicidad que la inactiva, mientras que el desempleo y la precariedad reducen significativamente el bienestar.

La vivienda también introduce matices relevantes. Los niveles más altos de satisfacción se registran entre quienes tienen hipoteca —especialmente con ingresos altos—, lo que sugiere que la percepción de progreso y estabilidad influye tanto como la propiedad en sí. En el extremo opuesto, las personas con bajos ingresos en alquiler social presentan los niveles más bajos de bienestar.

Un panorama global desigual y condicionado por conflictos

En la parte baja del ranking global, los factores geopolíticos siguen siendo determinantes. Afganistán ocupa el último lugar (147), seguido por Sierra Leona, Malaui y Zimbabue, reflejando el impacto de los conflictos, la inestabilidad y la pobreza estructural.

Al mismo tiempo, economías ricas como Emiratos Árabes Unidos (21) y Arabia Saudita (22) se sitúan fuera del top 20, lo que confirma que la riqueza por sí sola no garantiza bienestar.

Confianza social y cohesión: la clave del modelo nórdico

Más allá de los indicadores económicos, los expertos coinciden en que la clave del éxito de los países líderes radica en la cohesión social y la confianza interpersonal. “Las sociedades exitosas cooperan ante la adversidad”, sostiene Helliwell.

Un ejemplo simbólico lo ilustra: Finlandia es considerado el mejor lugar del mundo para perder una cartera, por la alta probabilidad de que sea devuelta intacta. La confianza en los demás, la fortaleza institucional y los sistemas de protección social robustos emergen como pilares centrales del bienestar.