La inflación de marzo en EE.UU. subió dramáticamente por la guerra en Irán

La Reserva Federal fijó las tasas de interés entre 3,5 % y 3,75 % al no haberse logrado la meta de inflación por debajo del 2%.
Inflación Estados Unidos Crédito: AFP

El conflicto en Irán ha comenzado a tener efectos directos sobre la economía estadounidense, reavivando la inflación a corto plazo con un aumento de precios que no se veía desde la crisis inflacionaria posterior a la pandemia.

Según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales, el índice de precios al consumidor registró en marzo un incremento mensual del 0,9 %, el más alto desde 2022. En términos anuales, la inflación alcanzó el 3,3 %, un salto significativo frente al 2,4 % del mes anterior y el nivel más elevado desde mayo de 2024.

El principal motor del repunte ha sido la energía. Los precios en este rubro aumentaron cerca de un 11 % en un solo mes, con un alza del 21,2 % en la gasolina, el mayor incremento registrado en la historia del indicador. Este fenómeno responde al encarecimiento del petróleo tras la escalada en Medio Oriente, con efectos que se extienden a sectores como el transporte, los fertilizantes y la producción industrial.

La administración del presidente Donald Trump enfrenta nuevas presiones, en un contexto en el que el control de la inflación ha sido una de sus principales banderas. Desde la Casa Blanca, sin embargo, se ha intentado relativizar el dato, atribuyéndolo a interrupciones temporales en el suministro energético.

El portavoz Kush Desai aseguró que la economía “se mantiene en una trayectoria sólida” y destacó la caída en los precios de productos como huevos, carne de res, medicamentos y lácteos. Además, subrayó que el Gobierno está enfocado en garantizar el flujo de petróleo a través del estratégico Estrecho de Ormuz.

Señales mixtas en el trasfondo inflacionario

Pese al fuerte repunte general, algunos indicadores ofrecen una lectura más moderada. La inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— subió apenas un 0,2 % mensual y se ubicó en 2,6 % anual, lo que sugiere que las presiones más intensas provienen de factores externos y volátiles.

Sin embargo, economistas advierten que el impacto no será pasajero. Joe Brusuelas, economista jefe de RSM, señaló que incluso si el alto el fuego se consolida, los efectos del encarecimiento energético seguirán trasladándose a los consumidores durante el resto de 2026.

En paralelo, indicadores del sector privado refuerzan la tendencia. El índice PriceStats de State Street registró un aumento mensual del 1,5 % en marzo, el mayor desde 2008, situando la inflación anual en torno al 4 %. “En tan solo un mes, el panorama inflacionario ha cambiado sustancialmente”, afirmó el analista Michael Metcalfe.

Dilema para la Reserva Federal

El repunte llega en un momento delicado para la política monetaria. La inflación acumula cinco años por encima del objetivo del 2 % de la Reserva Federal de Estados Unidos, y las expectativas de una normalización sostenida comienzan a desvanecerse.

Con tasas de interés actualmente entre 3,5 % y 3,75 %, el margen para recortes se reduce. Sin señales claras de desaceleración inflacionaria, la Reserva Federal podría verse obligada a mantener una postura restrictiva por más tiempo, salvo que el mercado laboral muestre signos de debilidad.