La inflación en EE.UU. baja levemente en julio acercándose al objetivo de la Reserva Federal del 2%

La inflación anual bajó al 3,4% en julio, frente al 3,5% registrado en junio.
La inflación sigue golpeando a los hogares colombianos, que ya recortan domicilios, transporte y compras del hogar para ahorrar. Crédito: Creación de Magnific

La inflación anual de Estados Unidos bajó al 3,4% en julio, frente al 3,5% registrado en junio, mientras que la inflación subyacente aumentó un moderado 0,2% mensual. El dato podría reducir la presión inmediata sobre la Reserva Federal para elevar las tasas de interés en septiembre, aunque persisten riesgos relacionados con la energía, los aranceles y los costos de vivienda.

La inflación estadounidense dio una pequeña señal de alivio en julio, en un momento en el que la Reserva Federal analiza si necesita volver a endurecer su política monetaria. El índice general de precios registró un incremento anual del 3,4%, ligeramente por debajo del 3,5% de junio, mientras que el indicador subyacente —que excluye alimentos y energía— avanzó 0,2% respecto al mes anterior.

El comportamiento de los precios de la gasolina contribuyó de manera importante a moderar el dato general. Los precios del combustible descendieron 2,9% en julio frente a junio, después de que las expectativas de avances en las negociaciones de paz en Medio Oriente redujeran temporalmente la presión sobre los mercados energéticos.

Sin embargo, la gasolina todavía cuesta mucho más que hace un año. En julio, su precio permaneció 25% por encima del nivel registrado en el mismo mes de 2025, una muestra de que la guerra en Irán continúa teniendo efectos importantes sobre el costo de la energía y, por extensión, sobre los hogares estadounidenses.

La inflación subyacente mantiene un comportamiento moderado

El dato que más atención recibió de los mercados fue el de la inflación subyacente. Los precios que excluyen alimentos y energía aumentaron 0,2% durante julio, un incremento considerado relativamente moderado.

En términos interanuales, la inflación subyacente se situó en 2,5%, frente al 2,6% registrado en los 12 meses hasta junio.

La evolución de este indicador es especialmente relevante para la Reserva Federal porque permite observar con mayor claridad las presiones persistentes sobre los precios y evita que las fuertes fluctuaciones de los alimentos o los combustibles distorsionen la lectura de la tendencia.

El dato llega además en un momento de incertidumbre para los responsables de la política monetaria estadounidense. Durante el último año, la Fed había sostenido que la inflación podía regresar gradualmente hacia su objetivo del 2% sin necesidad de nuevas subidas de las tasas, pero algunos funcionarios han cambiado de posición y ahora consideran que podrían ser necesarios nuevos aumentos.

El petróleo y la guerra con Irán siguen siendo un riesgo

Los precios de la energía continúan siendo uno de los principales factores de incertidumbre para la economía estadounidense.

La guerra con Irán ha sacudido los mercados energéticos desde febrero y ha provocado importantes movimientos en el precio de los combustibles. Durante buena parte de julio, las expectativas de un acuerdo de paz contribuyeron a reducir el precio de la gasolina, aunque esa tendencia comenzó a revertirse recientemente.

Según la AAA, el precio promedio de la gasolina ronda actualmente los 4 dólares por galón, muy por encima de los aproximadamente 3 dólares que costaba antes de que comenzara el conflicto.

El comportamiento de los precios energéticos podría complicar nuevamente los esfuerzos de la Reserva Federal si un nuevo aumento del petróleo termina trasladándose a otros sectores de la economía.

La Fed tiene ahora un mes más para decidir

El informe de inflación podría reducir la presión inmediata sobre los funcionarios de la Reserva Federal para elevar las tasas en septiembre.

Los responsables del banco central tendrán todavía un mes de nuevos datos económicos antes de reunirse los días 15 y 16 de septiembre, cuando deberán decidir el siguiente movimiento de la política monetaria.

Los mercados reaccionaron al informe aumentando ligeramente sus expectativas de que la Fed mantenga las tasas sin cambios.

Según los datos de CME Group citados en el informe, los operadores asignaban recientemente una probabilidad del 58% a que las tasas permanezcan sin cambios en septiembre. Antes de conocerse el dato de inflación, esa probabilidad era del 54%, mientras que el martes se situaba en 52%.

El cambio refleja la interpretación de los inversores de que, al menos por ahora, la inflación no está acelerándose lo suficiente como para obligar a la Fed a actuar de inmediato.

Los aranceles también mantienen la presión sobre los precios

El camino hacia el objetivo de inflación del 2% todavía está lejos de estar asegurado.

Después de caer hasta un mínimo del 2,3% a comienzos del año pasado, la inflación volvió a repuntar a medida que los aranceles impulsados por el presidente Donald Trump comenzaron a aumentar los costos de determinados productos.

La evolución de los precios también está condicionada por factores que van más allá de la política comercial. El aumento de los costos energéticos provocado por la guerra con Irán ha añadido presión durante los últimos meses, mientras que el fuerte crecimiento de la industria de inteligencia artificial está impulsando una elevada demanda de infraestructura informática.

La construcción de centros de datos requiere grandes cantidades de materiales, equipos y hardware, lo que puede generar nuevas presiones sobre determinados precios.

La vivienda, los seguros y los vuelos siguen bajo la lupa

Aunque la caída de la gasolina puede contribuir a reducir temporalmente la inflación, los funcionarios de la Reserva Federal necesitan observar una moderación más amplia para tener confianza en que el problema está realmente bajo control.

Sectores como la vivienda, los pasajes aéreos y los seguros de automóviles continúan siendo determinantes para la evolución de la inflación subyacente.

El desafío consiste en conseguir que los precios sigan desacelerándose incluso si los costos de la energía vuelven a aumentar. Para que la inflación llegue de forma sostenible al objetivo del 2%, no bastaría con que los estadounidenses paguen menos por llenar sus vehículos.

También será necesario que las empresas encuentren mayores dificultades para trasladar sus propios incrementos de costos a los consumidores.

Los consumidores siguen resistiendo, pero muestran señales de desgaste

Hasta ahora, los consumidores estadounidenses han demostrado una notable capacidad para soportar los aumentos acumulados de precios de los últimos años.

Sin embargo, cinco años de inflación elevada han reducido el margen financiero de muchos hogares, mientras que el mercado laboral comienza a mostrar mayores señales de incertidumbre.

La fortaleza del consumidor será clave para determinar cuánto margen tienen las empresas para seguir aumentando sus precios. Si los hogares comienzan a reducir significativamente sus gastos, las compañías podrían verse obligadas a contener sus precios para mantener sus ventas.

Por ahora, el informe de julio ofrece un respiro, pero no una victoria definitiva contra la inflación. La Reserva Federal deberá evaluar en las próximas semanas si la moderación observada representa el inicio de una tendencia sostenible o simplemente una pausa provocada, en parte, por la volatilidad de los precios de la energía.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Cuál fue la inflación de Estados Unidos en julio?

La inflación anual se ubicó en 3,4% en julio, una ligera reducción frente al 3,5% registrado en junio. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, fue de 2,5% interanual.

¿Por qué bajó la inflación en Estados Unidos durante julio?

Uno de los principales factores fue la caída de los precios de la gasolina, que disminuyeron 2,9% frente a junio. Las expectativas de avances en las negociaciones de paz en Medio Oriente contribuyeron temporalmente a reducir la presión sobre los mercados energéticos.

¿Qué significa el dato de inflación para la Reserva Federal?

El aumento moderado de la inflación subyacente podría reducir la presión inmediata para que la Reserva Federal suba las tasas de interés en septiembre. Sin embargo, los funcionarios todavía deben analizar nuevos datos antes de tomar una decisión.

¿Qué riesgos podrían hacer que vuelva a subir la inflación?

Entre los principales riesgos están un nuevo aumento de los precios de la energía por la guerra con Irán, los efectos de los aranceles sobre los productos y las presiones de costos en sectores como vivienda, seguros y construcción de infraestructura tecnológica.