Mojtaba Jamenei reemplazará a su padre como nuevo ayatolá supremo, pero el poder sigue en disputa en Irán

Jamenei nunca se ha presentado a elecciones ni ha ocupado cargos públicos sometidos a votación
Mojtaba Jamenei, hijo del ayatolá Alí Jamenei, asesinado el 28 de febrero de 2026 en un ataque militar estadounidense-israelí. Crédito: AFP

La Asamblea de Expertos de Irán eligió a Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo del país, tras la muerte de su padre, el ayatolá Ali Jamenei, ocurrida el primer día de la guerra que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán. La designación fue anunciada por medios estatales iraníes, que señalaron que el nombramiento se produjo mediante una votación decisiva del órgano clerical encargado de elegir al máximo dirigente de la República Islámica.

El ataque que mató al líder supremo ocurrió el sábado 28 de febrero en su complejo en Teherán. En el bombardeo también murieron la esposa, la madre y una de las hermanas del ayatolá, según los informes difundidos por medios oficiales. Mojtaba Jamenei, de 56 años, no se encontraba en el lugar en el momento del ataque y logró sobrevivir a la ofensiva.

La Asamblea de Expertos —un órgano clerical de 88 miembros responsable de elegir al líder supremo— llamó a los iraníes a mantener la unidad nacional y a respaldar al nuevo dirigente. En un comunicado difundido el domingo, el organismo instó a la población, “especialmente a las élites e intelectuales de los seminarios y universidades”, a jurar lealtad al liderazgo y preservar la cohesión interna del país en medio del conflicto.

Un "outsider" dentro del clero

Durante décadas, Mojtaba Jamenei ha sido una figura influyente dentro del círculo íntimo del poder en Irán, aunque nunca se ha presentado a elecciones ni ha ocupado cargos públicos sometidos a votación. Su influencia ha estado ligada principalmente a sus estrechos vínculos con el poderoso aparato de seguridad del país, en particular con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).

En los últimos años, su nombre había sido mencionado con frecuencia como posible sucesor de su padre, quien gobernó Irán durante más de tres décadas después de asumir el liderazgo en 1989, tras haber sido presidente durante casi ocho años. La llegada de Mojtaba Jamenei al poder es interpretada por analistas como una señal de que las facciones más duras del establishment iraní mantienen el control del sistema político, lo que podría reducir las probabilidades de negociaciones o acuerdos en el corto plazo con sus adversarios internacionales.

El propio Mojtaba Jamenei nunca ha abordado públicamente la cuestión de la sucesión. El tema ha sido especialmente sensible dentro de Irán, ya que su ascenso podría interpretarse como la formación de una dinastía política dentro del sistema teocrático, algo que evocaría la monarquía de la familia Pahlavi que gobernó el país antes de la revolución islámica de 1979.

A diferencia de otros clérigos influyentes, Mojtaba Jamenei ha mantenido un perfil público extremadamente bajo. No suele ofrecer discursos políticos ni sermones públicos, hasta el punto de que muchos iraníes nunca han escuchado su voz, pese a que su nombre circula desde hace años como una figura clave dentro de la estructura de poder del país.

Acusaciones de corrupción

Su figura también ha estado rodeada de polémica. Durante casi dos décadas, opositores dentro y fuera de Irán lo han vinculado con la represión de protestas contra el gobierno. Reformistas lo acusaron de desempeñar un papel en la supuesta manipulación de las elecciones presidenciales de 2009 que dieron la reelección a Mahmoud Ahmadinejad y desencadenaron el llamado Movimiento Verde de Irán de 2009.

Según esas denuncias, las fuerzas Basij —una milicia vinculada al CGRI— fueron utilizadas para reprimir manifestaciones masivas que cuestionaban los resultados electorales. Desde entonces, estas fuerzas han sido señaladas por organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos por su papel en la represión de distintas oleadas de protestas en el país.

El nuevo líder supremo también enfrenta cuestionamientos sobre su formación religiosa. Mojtaba Jamenei posee el rango clerical de hojatoleslam, considerado intermedio dentro de la jerarquía chií, y no el grado superior de ayatolá que tradicionalmente se asocia con el cargo. Sin embargo, su padre tampoco tenía ese rango cuando asumió el liderazgo en 1989, y entonces la legislación fue modificada para permitir su designación.

Además de su influencia política, informes de medios occidentales sostienen que Mojtaba Jamenei ha acumulado una amplia red de intereses económicos en distintos países, con activos gestionados a través de asociados vinculados al establishment iraní. Entre esas investigaciones, reportes periodísticos lo han relacionado con el empresario Ali Ansari, cuyo banco fue disuelto por el Estado tras declararse en quiebra el año pasado.