Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron este martes que ejecutaron “el mayor ataque coordinado en todo el Líbano” desde el inicio de sus operaciones el pasado 2 de marzo, en una escalada significativa del conflicto en la región.
Según el comunicado oficial, la ofensiva alcanzó cerca de 100 objetivos estratégicos, incluyendo posiciones de Hezbolá, así como instalaciones militares, centros de mando y estructuras de control. La operación marca uno de los momentos más intensos de la campaña israelí en territorio libanés.
En paralelo, el ejército israelí emitió órdenes de evacuación para varios barrios de Beirut, en previsión de nuevos ataques. El portavoz en árabe de las FDI instó a la población civil a abandonar las zonas señaladas, mientras continúan los bombardeos.
Hezbolá, por su parte, pidió a los residentes del sur del Líbano no regresar a sus hogares, pese a los anuncios de un posible alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. El grupo advirtió que la situación sigue siendo inestable y que los ataques israelíes podrían continuar en los próximos días.
Líbano presiona por un cese
El bombardeo masivo se produjo pese a las expectativas de un alto el fuego, que había generado esperanzas entre la población civil durante la noche. Sin embargo, pronto quedó claro que Líbano no estaba incluido en dicho acuerdo, tras advertencias emitidas por el propio ejército israelí antes de lanzar la ofensiva.
Uno de los ataques más significativos se registró en el barrio de Abbasiya, que fue blanco directo dentro de la operación a gran escala. Asimismo, varias localidades en las afueras resultaron afectadas, ampliando el alcance del operativo.
En la ciudad costera de Tiro, al sur del país, dos misiles impactaron en el centro urbano, en la península que se adentra en el mar Mediterráneo, una zona densamente poblada y de alto valor estratégico.
La Cruz Roja libanesa dijo que 100 ambulancias están respondiendo a un llamado de las sedes afectadas.
El contraste entre las expectativas y la realidad sobre el terreno ha generado confusión y temor entre los habitantes. Durante la noche, tras el anuncio de un posible alto el fuego, se registraron movimientos de población desde el norte hacia el sur del país, con familias que intentaban regresar a sus hogares.
No obstante, la reanudación de los ataques dejó en evidencia que la tregua no se aplica a Líbano, lo que ha obligado a muchos a replantear su retorno en medio de la persistente amenaza aérea.
La operación “Oscuridad Eterna” marca una nueva fase de intensidad en el conflicto, con ataques rápidos, concentrados y de gran escala, mientras las perspectivas de un cese total de hostilidades en la región siguen siendo inciertas.