“En Cuba no se vive, se sobrevive”: opositor dice que el cambio es “de vida o muerte”

El opositor Juan Francisco Sigler Amaya denunció la crisis económica, social y política en Cuba y aseguró que los ciudadanos “no viven, sino que sobreviven”.
El opositor cubano Juan Francisco Sigler Amaya aseguró que la escasez de alimentos, los apagones y la crisis productiva marcan la vida diaria en la isla. Crédito: AFP y Naciones Unidas

La crisis económica, social y política que atraviesa Cuba ha llevado a que muchos ciudadanos vivan en condiciones límite, según denunció el opositor cubano Juan Francisco Sigler Amaya en una entrevista concedida a La FM. Desde la isla, el activista describió un panorama marcado por la escasez, el deterioro institucional y la represión, al tiempo que expresó expectativas sobre un eventual cambio político en el país.

“En Cuba no se vive, se sobrevive”

Sigler Amaya afirmó que la vida cotidiana de los cubanos está dominada por la precariedad. Según relató, la falta de bienes esenciales y servicios básicos ha llevado a la población a una situación de supervivencia permanente. “No vivir es sobrevivir. Los cubanos están sobreviviendo de distintas maneras porque realmente todo lo esencial para la vida del ser humano en este país prácticamente ha dejado de existir”, aseguró.

El opositor sostuvo que la escasez de alimentos, la crisis energética y el deterioro general de las condiciones de vida afectan a amplios sectores de la sociedad. A su juicio, el país atraviesa una crisis estructural que se agrava cada día. “Este país se está muriendo todos los días un poco”, afirmó.

Sigler Amaya también describió un ambiente de tristeza y desgaste social entre la población. “Las personas están muy tristes. Hay un problema general en lo social, en lo político y en lo económico”, indicó.

Denuncias de represión y falta de libertades

El opositor también sostuvo que en Cuba existe una represión sistemática contra cualquier manifestación de inconformidad. Según explicó, el Gobierno ha establecido normas que restringen la protesta y castigan las críticas públicas contra el sistema político. “Han hecho leyes para que las personas no puedan manifestarse, no puedan decir ‘fuera la dictadura’. Cualquier cosa puede llevar a la cárcel a las personas”, afirmó.

En ese sentido, denunció que “hay una represión institucionalizada”, lo que, según él, impide que los ciudadanos expresen abiertamente su inconformidad.

A pesar de ello, Sigler Amaya señaló que el descontento se manifiesta cada vez más en conversaciones privadas entre vecinos y familiares.

Expectativas frente a un eventual cambio político

El activista también se refirió a las conversaciones y especulaciones sobre posibles negociaciones entre Estados Unidos y el gobierno cubano.

Aunque aseguró que muchos ciudadanos esperan un cambio político, advirtió que el régimen podría intentar mantenerse en el poder mediante ajustes internos. “La dictadura está tratando de hacer una trampa, una jugada de engaño. Quitar del medio al actual presidente y poner otro igual para que el sistema continúe”, señaló.

Sigler Amaya afirmó que, según su percepción, la mayoría de los cubanos no desea que los líderes históricos del régimen permanezcan en la isla en un escenario de transición. “Más del 95 % del pueblo cubano no desea que los Castro se queden dentro del país porque serían una amenaza futura para cualquier democracia”, sostuvo.

Crisis económica y colapso productivo

El opositor también atribuyó el deterioro del país al colapso de sectores productivos tradicionales. “La agricultura está arruinada en todo lo que es del cítrico, de la producción de café y de la caña de azúcar”, afirmó.

Recordó que Cuba fue durante décadas un importante productor y exportador de azúcar, pero aseguró que actualmente el país depende de importaciones. “Hoy estamos comprando azúcar en otros países y el Estado le vende a la población una libra de azúcar al mes”, afirmó.

Un cambio que, según el opositor, es “de vida o muerte”

Sigler Amaya insistió en que la crisis ha llegado a un punto crítico y que el deterioro económico continúa acelerándose. “El día de hoy es peor que el de ayer y el de ayer fue peor que el de antier. El país va a la bancarrota”, señaló.

En su opinión, el creciente descontento social podría impulsar transformaciones políticas en el futuro cercano. “Así no se puede vivir en este país. Es una cuestión de vida o muerte. El cambio en Cuba es una cuestión de vida o muerte”, concluyó.