El primer ministro del Líbano, Nawaf Salam, lanzó este miércoles una grave acusación contra Israel al señalar que los recientes ataques aéreos en el sur del país constituyen crímenes de guerra, luego de que un periodista muriera y otro resultara herido en medio de los bombardeos.
La víctima fue identificada como Amal Khalil, de 43 años, quien trabajaba para el periódico Al-Akhbar, mientras que la fotógrafa independiente Zeinab Faraj resultó herida. Ambas se encontraban juntas cuando ocurrieron los hechos, en una zona cercana a la aldea de Tayri.
De acuerdo con las autoridades libanesas, las periodistas fueron objetivo deliberado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Según su versión, tras un primer ataque aéreo que impactó un vehículo cercano —causando la muerte de dos hombres—, Khalil y Faraj buscaron refugio en una vivienda, la cual habría sido posteriormente bombardeada.
Además, el Ministerio de Salud libanés denunció que una ambulancia de la Cruz Roja Libanesa fue atacada cuando intentaba llegar al lugar para atender a las víctimas. Según el comunicado oficial, las fuerzas israelíes lanzaron una granada aturdidora y dispararon contra el vehículo, impidiendo el acceso de los equipos de rescate. “Esto constituye una flagrante doble violación”, señaló la entidad, al referirse tanto al ataque contra civiles como a la obstrucción de labores humanitarias.
¿Cometió Israel un crimen de guerra?
En una declaración contundente, Salam afirmó: “Atacar a periodistas, impedir el acceso de los equipos de ayuda humanitaria e incluso atacar de nuevo sus ubicaciones después de la llegada de estos equipos constituye un crimen de guerra tipificado”. El jefe de Gobierno también acusó a Israel de seguir un “enfoque habitual” de ataques contra trabajadores de medios en el sur del Líbano y aseguró que su país llevará el caso ante instancias internacionales.
Por su parte, las FDI rechazaron las acusaciones. En un comunicado, insistieron en que “no atacan a periodistas” y que sus operaciones buscan minimizar daños a civiles mientras garantizan la seguridad de sus tropas. Según la versión israelí, los ataques estuvieron dirigidos contra vehículos que habrían salido de una instalación militar utilizada por Hezbolá y que representaban una “amenaza inmediata” tras cruzar una línea de defensa en violación de un alto el fuego.
Condena internacional
La controversia se intensificó tras la reacción de organizaciones internacionales. Reporteros Sin Fronteras denunció lo que calificó como una “indiferencia insensible” y apuntó a un posible asesinato deliberado y selectivo de un periodista. Su director ejecutivo, Clayton Weimer, afirmó que se habían enviado solicitudes para permitir el paso de ambulancias, sin éxito.
En la misma línea, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) expresó su indignación. Sara Qudah, directora regional del organismo, sostuvo que los hechos representan “una grave violación del derecho internacional humanitario”, al señalar los ataques repetidos en el mismo lugar y la obstrucción de asistencia médica.
El caso ha generado conmoción en Beirut, donde colegas y ciudadanos se reunieron en la Plaza de los Mártires para rendir homenaje a Khalil. Su medio, Al-Akhbar, la recordó como una profesional que “se mantuvo firme en su deber humanitario y profesional”.