Malvinas y petróleo: las razones que vuelven a aumentar la tensión entre Argentina y Reino Unido

El periodista e historiador Edgardo Esteban analizó en La FM el posible conflicto entre argentinos y británicos por el petróleo.
Javier Milei, presidente de Argentina, en tensión con Reino Unido por el petróleo Crédito: Magnific

A raíz de las recientes disputas por la exploración petrolera en el proyecto Sea Lion y los anuncios geopolíticos del Ejecutivo argentino, el veterano de guerra, periodista e historiador Edgardo Esteban analizó en entrevista con La FM los riesgos de instrumentalizar el reclamo soberano, la riqueza en juego y la urgencia de sostener una diplomacia de paz.

Un conflicto reencendido por el crudo

La tensión diplomática por las Islas Malvinas ha cobrado un renovado e intenso impulso tras el avance de proyectos de exploración hidrocarburífera en la zona de Sea Lion, ubicada al norte del archipiélago. Empresas de capitales internacionales avanzan en planes para la perforación de 23 pozos hacia el año 2028, desafiando de manera directa las normativas argentinas que exigen sanciones a las compañías que operen en la plataforma continental sin la debida autorización estatal.

Frente a los recientes anuncios del Gobierno argentino en materia de defensa y alineamiento internacional, diversos analistas y excombatientes señalan que el trasfondo estratégico en el Atlántico Sur no se limita únicamente al reclamo de soberanía territorial, sino que abarca cuantiosos recursos energéticos, pesqueros y la proyección geográfica directa hacia la Antártida.

La geopolítica global y la disputa por los recursos

Para Edgardo Esteban, excombatiente del conflicto de 1982 y autor de la célebre obra Iluminados por el fuego, la situación en la región no puede analizarse de forma aislada. La presencia de infraestructuras militares de gran escala en las islas responde a un enclave clave de la OTAN para el control de los pasos oceánicos y el acceso a riquezas naturales estratégicas.

"Hay una especulación sobre la riqueza que tiene la Argentina. Por un lado, el petróleo que hay en el Atlántico Sur; por otro lado, Vaca Muerta. Pero fundamentalmente, en unos años se va a discutir el Tratado Antártico: qué hacer con las riquezas del continente blanco, los alimentos y, sobre todo, la reserva de agua potable, que va a ser uno de los principales factores de conflicto en el mundo", advierte el historiador.

Asimismo, Esteban señala con preocupación la paradoja que generan las alianzas cambiantes y la falta de una estrategia diplomática de largo plazo en la región, advirtiendo sobre el impacto de descuidar los lazos con los países vecinos de América Latina que históricamente respaldaron la causa argentina.

"La diplomacia es la única alternativa, pero para eso Argentina necesita tener una política de Estado coherente, cosa que por estos días no está pasando. No podemos perder alianzas históricas en la región cuando necesitamos que el Reino Unido se siente a dialogar como lo establece la Resolución 2065 de Naciones Unidas", enfatiza.

El peligro de la instrumentalización política

Otro de los aspectos centrales analizados por el excombatiente es el riesgo recurrente de que la causa de Malvinas sea utilizada con fines propagandísticos o electorales para cohesionar a la opinión pública en momentos de turbulencia interna.

"Maquiavelo ya decía que hay que buscar factores externos cuando tenemos problemas internos. Margaret Thatcher lo logró en su momento: tenía un nivel mínimo de aceptación y gracias al conflicto bélico incrementó su popularidad. Malvinas es un tema de mucha pertenencia para nosotros, es el rescate de lo colectivo y la identidad, y a veces los gobiernos buscan reaccionar impulsados por esa ola popular de cara a las urnas", explica Esteban.

La memoria y la paz como único camino

Cualquier posibilidad de resolver la disputa mediante el uso de la fuerza es descartada de plano por quienes vivieron en carne propia los estragos del combate. La desproporción militar y las huellas imborrables dejadas por la guerra de 1982 sustentan el consenso absoluto de que el único camino válido y legítimo es la vía pacífica.

"Yo no estoy a favor de las guerras. La guerra es un procedimiento por el cual hombres que no se conocen se ven obligados a matarse por hombres que sí se conocen y no se matan, porque los que piensan las guerras y sus hijos no van a luchar. Las bombas dejan secuelas que perduran por siempre en nuestras almas. Por eso hay que trabajar para construir la paz, sin resignarnos jamás a recuperar lo que nos pertenece por la vía diplomática", concluyó Esteban.

**La transcripción de esta entrevista fue realizada por una aplicación de inteligencia artificial y curada por un periodista de La FM.