Marco Rubio ha estado manteniendo conversaciones secretas con el nieto de Raúl Castro, evadiendo canales oficiales

El presidente Donald Trump dijo que Cuba era un estado fallido
Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos. Crédito: AFP

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha sostenido conversaciones discretas con el nieto del líder histórico cubano, Raúl Castro, en medio de una ofensiva política y económica sin precedentes de Washington contra el régimen de La Habana, según revelaron tres fuentes al medio Axios.

De acuerdo con el reporte, Rubio ha mantenido contactos con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, cuidador y hombre de confianza del dirigente cubano, en un canal paralelo que evita los conductos oficiales del gobierno de la isla. Para la administración de Donald Trump, estas conversaciones confirman que Raúl Castro sigue siendo el verdadero centro de poder en Cuba.

Un alto funcionario estadounidense aseguró que “no se trata de negociaciones formales, sino de discusiones sobre el futuro”, y explicó que Washington considera al entorno del joven Castro como una representación de una generación más pragmática y con visión empresarial, crítica del modelo comunista tradicional.

“Nuestra postura es que el régimen debe irse”, afirmó la fuente. “La forma dependerá del presidente Trump, y aún no está definida. Rubio sigue en conversaciones con su nieto”.

Crisis interna y presión externa

Las conversaciones se producen en un contexto de profunda crisis económica y social en Cuba, marcada por fallas en el sistema eléctrico, escasez de alimentos y combustible, reducción del turismo y deterioro de los servicios públicos.

Los problemas se intensificaron tras la captura del líder venezolano Nicolás Maduro, ordenada por Trump el 3 de enero, lo que cortó una de las principales fuentes de suministro petrolero para la isla. Posteriormente, Washington amenazó con sanciones a México, otro proveedor clave.

Funcionarios estadounidenses sostienen que la operación contra Maduro impactó al liderazgo cubano, al evidenciar la superioridad militar de Estados Unidos y provocar bajas entre personal cubano que protegía al dirigente venezolano.

Sin embargo, la permanencia en el poder de aliados de Maduro, en especial de Delcy Rodríguez, fue interpretada en La Habana como una señal de que Trump y Rubio estarían dispuestos a negociar transiciones controladas.

Están buscando a la próxima Delcy en Cuba”, afirmó una fuente citada por Axios.

El papel del entorno militar y empresarial

Según fuentes cercanas al proceso, asesores de Trump han contactado a otros actores influyentes, pero consideran a “Raulito” como la figura más relevante para tender puentes.

El joven Castro mantiene vínculos con el conglomerado militar-empresarial GAESA, uno de los pilares económicos del régimen. “Es la niña de los ojos de su abuelo”, señaló una fuente, que describió los intercambios como “sorprendentemente amistosos”.

Otro factor destacado es la afinidad cultural entre ambos interlocutores, marcada por su vínculo con comunidades cubanas en el sur de Florida. “Podría haber salido directamente de Hialeah”, dijo una fuente. “Sería una conversación común en las calles de Miami”.

Reacciones oficiales y silencios diplomáticos

El gobierno cubano negó la existencia de un diálogo de alto nivel con Estados Unidos y aseguró que solo existen intercambios limitados. El comunicado descartó contactos con otros miembros de la familia Castro.

Por su parte, el Departamento de Estado de Estados Unidos no negó las conversaciones, pero evitó hacer comentarios.

Rubio no ha sostenido contactos con el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a quien Washington considera un “apparatchik” del Partido Comunista sin capacidad para liderar reformas.

En una audiencia reciente en el Senado, el secretario de Estado recordó que la ley estadounidense exige avances en libertades políticas, prensa independiente y elecciones libres como condición para cualquier acercamiento.

Tensiones en el exilio y dilemas en Washington

La semana pasada, legisladores cubanoamericanos pidieron a Trump procesar a Raúl Castro por el derribo de una avioneta civil en 1996, sin que hasta ahora haya respuesta oficial.

Mientras tanto, el propio Trump afirmó recientemente: “Cuba es una nación fallida y ni siquiera tiene combustible para aviones. Estamos hablando con ellos y deberían llegar a un acuerdo”.

En paralelo, fuentes cercanas a la Casa Blanca indican que el mandatario prioriza actualmente los conflictos en Irán y Ucrania, mientras Rubio continúa evaluando escenarios para el futuro de la isla.