Las autoridades de Estados Unidos iniciaron una investigación oficial después de que el gobierno de Cuba confirmara la muerte de cuatro personas durante un enfrentamiento armado en aguas cercanas a la provincia de Villa Clara, un incidente que amenaza con agravar la ya delicada relación entre Washington y La Habana.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, informó que agencias federales estadounidenses están recopilando información para determinar qué ocurrió exactamente y establecer la identidad y nacionalidad de las personas que viajaban en la embarcación, registrada en Florida.
Según Rubio, el Departamento de Seguridad Nacional y la Guardia Costera participan en una investigación independiente, al tiempo que aclaró que no existía ninguna operación oficial estadounidense en territorio cubano ni personal del gobierno de EE.UU. involucrado en el incidente.
“Vamos a averiguar exactamente qué pasó aquí y luego responderemos en consecuencia”, declaró el jefe de la diplomacia estadounidense, durante una visita oficial a San Cristóbal y Nieves, donde calificó el hecho como un episodio “sumamente inusual”.
La versión del gobierno cubano
El Ministerio del Interior cubano aseguró que la lancha rápida —con matrícula estadounidense— se acercó a aproximadamente una milla náutica de la costa noreste de Villa Clara y abrió fuego contra una patrulla fronteriza cuando las autoridades intentaron identificar a sus ocupantes.
Según el comunicado oficial, a bordo viajaban diez ciudadanos cubanos residentes en Estados Unidos presuntamente armados y con intenciones de realizar una infiltración con fines terroristas.
Las fuerzas cubanas respondieron al ataque, causando la muerte de cuatro personas. Otras seis resultaron heridas y fueron trasladadas a centros médicos en la isla.
Las autoridades afirmaron haber incautado fusiles de asalto, pistolas, cócteles molotov, chalecos antibalas, miras telescópicas y uniformes de camuflaje. El gobierno cubano defendió su actuación señalando que la defensa nacional es un “pilar fundamental” para proteger su soberanía y estabilidad regional.
Reacciones políticas en Washington
El incidente ocurre en un contexto de máxima tensión bilateral bajo la administración del presidente Donald Trump, cuyo gobierno ha endurecido la presión diplomática y económica sobre La Habana.
El fiscal general de Florida, James Uthmeier, anunció que su oficina abrirá una investigación paralela junto a agencias federales y policiales. “No se puede confiar en el gobierno cubano y haremos todo lo posible para exigir responsabilidades”, afirmó.
El vicepresidente J. D. Vance confirmó que fue informado directamente por Rubio y señaló que la Casa Blanca monitorea el desarrollo de la situación.
Por su parte, el congresista republicano por Florida Carlos Giménez pidió esclarecer si alguna de las víctimas era ciudadana estadounidense o residente legal y determinar las circunstancias exactas del enfrentamiento.
Escalada regional tras el caso Maduro
La crisis se produce semanas después de la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro en una operación estadounidense que reconfiguró el equilibrio político regional y elevó la presión de Washington sobre gobiernos aliados de Caracas, entre ellos Cuba.
Tras esa operación, Trump amenazó con cortar completamente el suministro de petróleo y recursos financieros hacia la isla, aunque posteriormente declaró que no veía necesaria una intervención militar directa.
Fuentes políticas estadounidenses también han señalado contactos discretos entre Rubio y allegados del exlíder cubano Raúl Castro, en medio de negociaciones no oficiales destinadas a aumentar la presión política sobre el régimen.
Un recuerdo histórico sensible
El tiroteo ocurre además en una fecha simbólica: apenas un día después del aniversario número 30 del derribo de las avionetas del grupo humanitario Hermanos al Rescate, abatidas por fuerzas cubanas en 1996, un episodio que provocó una de las mayores crisis diplomáticas entre ambos países tras el fin de la Guerra Fría.
Con investigaciones abiertas en ambos lados del estrecho de Florida y versiones contrapuestas sobre lo sucedido, el incidente amenaza con convertirse en el episodio más grave entre Washington y La Habana en años recientes, justo cuando la política estadounidense hacia la isla atraviesa una nueva fase de confrontación estratégica.