El primer ministro de Canadá, Mark Carney, lanzó en Davos una de las advertencias más directas de los últimos años sobre el rumbo de la política internacional: “el viejo orden mundial no volverá”.
Desde el estrado del Foro Económico Mundial, el líder canadiense llamó a las potencias medianas a coordinarse frente a un escenario global que, dijo, ya no se rige por reglas compartidas sino por la coerción económica y el uso estratégico del poder.
“Las potencias medianas deben actuar conjuntamente porque si no estamos en la mesa de negociaciones, seremos el plato principal”, afirmó Carney ante líderes políticos y empresariales reunidos en Suiza.
Sin mencionar a Donald Trump por su nombre, el primer ministro apuntó contra una dinámica que atribuyó a las grandes potencias: el uso de aranceles, sanciones y dependencias comerciales como instrumentos de presión geopolítica.
En su diagnóstico, Carney sostuvo que el sistema internacional basado en normas era, en parte, una construcción funcional a la hegemonía estadounidense.
“Sabíamos que la narrativa sobre el orden basado en normas era parcialmente falsa”, afirmó, y agregó que el derecho internacional se aplicaba con distinto rigor según el peso político de los involucrados.
“Esta ficción era útil debido a los beneficios que proporcionaba la hegemonía de EE.UU. Así que participamos en los rituales y evitamos señalar las discrepancias entre la retórica y la realidad”, señaló.
Ese equilibrio, subrayó, se rompió. “Este acuerdo ya no funciona. Estamos en medio de una ruptura, no de una transición”, dijo, al advertir que la integración económica dejó de ser un mecanismo de beneficio mutuo para convertirse, en algunos casos, en una fuente de subordinación. “No se puede vivir con la mentira del beneficio mutuo cuando la integración se convierte en un arma”, insistió.
Carney describió un contexto en el que las grandes potencias utilizan la economía como campo de batalla, desde los aranceles hasta las cadenas de suministro, pasando por la infraestructura financiera.
Frente a ello, defendió el papel de las potencias medianas —como Canadá, Australia, Corea del Sur, Brasil o Argentina—, países con peso diplomático y capacidad de influencia, aunque sin la dimensión militar o económica de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
Firme defensa de Groenlandia
En ese marco, el primer ministro reafirmó el respaldo de Canadá a Groenlandia y a Dinamarca, así como su compromiso con la OTAN, lo que provocó aplausos en la sala. “Nuestro compromiso con el Artículo V es inquebrantable”, afirmó, en referencia a la cláusula de defensa colectiva de la alianza atlántica.
Las declaraciones se producen en un momento de tensión creciente con Washington. Desde su regreso al poder hace un año, Trump se ha referido reiteradamente a Canadá como el “estado número 51” y ha amenazado con forzar una integración económica mediante aranceles.
Estados Unidos ya impuso gravámenes elevados a su principal socio comercial, y recientemente incluyó a Canadá en su ofensiva política sobre Groenlandia, al difundir mapas que superponen la bandera estadounidense sobre el territorio canadiense y la isla ártica.
Medios canadienses informaron esta semana que Ottawa evalúa enviar un pequeño contingente de tropas a Groenlandia para participar en ejercicios militares junto a fuerzas danesas y de otros países europeos.
Consultada en Davos, la ministra de Asuntos Exteriores, Anita Anand, evitó confirmarlo, aunque recordó que Canadá participa regularmente en ejercicios de la OTAN y que las decisiones sobre despliegues corresponden al Ministerio de Defensa y al Estado Mayor.
En su intervención, Carney sostuvo que Canadá fue “uno de los primeros en darse cuenta” de que la geografía y las alianzas históricas ya no garantizan seguridad ni prosperidad.
Por ello, explicó que su gobierno apuesta ahora por “diferentes coaliciones para diferentes cuestiones”, basadas en valores e intereses comunes, y presentó al país como un socio “estable y confiable”.
En ese sentido, destacó acuerdos recientes con China y Qatar, así como un pacto de adquisición de material de defensa firmado con la Unión Europea el año pasado.
Carney es uno de los varios líderes que participan esta semana en el Foro Económico Mundial.