Asesores militares y médicos cubanos abandonan silenciosamente Venezuela tras la captura de Maduro

Cuba envió miles de médicos, militares y profesores a Venezuela para pagar por el petróleo.
Miembros de las fuerzas armadas ondean banderas venezolanas y cubanas durante una protesta antiimperialista frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana, el 16 de enero de 2026, contra la incursión estadounidense en Venezuela, donde 32 soldados cubanos perdieron la vida. Crédito: AFP

Asesores militares, médicos y personal de seguridad cubano han comenzado a abandonar territorio venezolano en medio de una creciente presión del gobierno estadounidense para desmontar el eje político construido durante el chavismo, según la agencia Reuters.

El repliegue ocurre mientras la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, intenta consolidar su poder tras la captura del exmandatario Nicolás Maduro durante una operación militar estadounidense realizada el pasado 3 de enero.

De acuerdo con las fuentes, Rodríguez habría decidido reemplazar la protección directa que durante años brindaron fuerzas cubanas por guardaespaldas venezolanos, rompiendo así una práctica instaurada desde el gobierno del fallecido líder chavista Hugo Chávez, quien confió ampliamente en unidades de élite enviadas por La Habana.

Una alianza clave para la supervivencia del chavismo

Desde finales de la década de 2000, Cuba y Venezuela desarrollaron un acuerdo estratégico sin precedentes en América Latina. Miles de médicos, entrenadores deportivos y asesores de inteligencia cubanos llegaron a Venezuela como parte de programas sociales impulsados por Chávez, mientras Caracas enviaba petróleo subsidiado a la isla, vital para su economía.

El vínculo fue particularmente profundo en materia de seguridad. Agentes cubanos participaron activamente en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), organismo señalado por su papel en la neutralización de opositores internos.

“La influencia cubana fue absolutamente esencial para la supervivencia del gobierno chavista”, afirmó el historiador Alejandro Velasco, experto en Venezuela.

Sin embargo, tras el operativo estadounidense que terminó con la captura de Maduro —en el que murieron 32 ciudadanos cubanos, según La Habana— la presencia de asesores isleños comenzó a reducirse.

Algunos especialistas médicos y asesores de seguridad han regresado a Cuba en vuelos recientes, mientras otros fueron apartados de posiciones estratégicas dentro de la contrainteligencia venezolana, según fuentes de inteligencia y funcionarios cercanos al gobierno.

La presión directa de Washington

El presidente estadounidense Donald Trump prometió públicamente poner fin a la cooperación de seguridad entre Caracas y La Habana, calificándola como el pilar que sostuvo a los “dos últimos dictadores venezolanos”.

Funcionarios de la Casa Blanca señalaron que Washington mantiene una “muy buena relación” con el nuevo liderazgo venezolano y considera que los intereses políticos de Rodríguez coinciden con los objetivos estratégicos estadounidenses.

El desmantelamiento de los vínculos con Venezuela forma parte de una estrategia más amplia dirigida contra el gobierno cubano encabezado por Miguel Díaz-Canel. Desde diciembre, Estados Unidos ha bloqueado el envío de petróleo venezolano hacia la isla, intensificando la presión económica sobre La Habana.

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla respondió reiterando la solidaridad con Venezuela y defendiendo la cooperación bilateral, al tiempo que denunció lo que calificó como intervención estadounidense.

Equilibrio político delicado en Caracas

Pese a la salida parcial del personal cubano, el distanciamiento no parece definitivo. Rodríguez ha mantenido contactos telefónicos con Díaz-Canel y ambos gobiernos han reafirmado públicamente la continuidad de la relación histórica entre los dos países.

El exembajador estadounidense ante la Organización de Estados Americanos, Frank Mora, aseguró que la líder venezolana actúa con cautela: busca reducir la visibilidad cubana mientras consolida su control del poder sin romper completamente la alianza.

Mientras tanto, fuentes estadounidenses sostienen que, aunque la presencia cubana disminuye, es probable que agentes de inteligencia permanezcan de forma discreta observando la evolución política venezolana.