Mientras María Corina Machado estaba en Washington, Trump envió al director de la CIA a reunirse con Delcy Rodríguez

La visita de Ratcliffe es una señal de confianza en el nuevo gobierno venezolano, según el New York Times.

El director de la CIA, John Ratcliffe, sostuvo el jueves una reunión de alto nivel en Caracas con Delcy Rodríguez, presidenta interina del régimen de Venezuela, en un gesto que refuerza el mensaje de la administración de Donald Trump de que el actual gobierno interino representa, en el corto plazo, lo más viable para garantizar estabilidad política y seguridad en el país sudamericano.

Ratcliffe se convirtió así en el funcionario estadounidense de mayor rango y el primer miembro del gabinete en visitar Venezuela desde que fuerzas militares de Estados Unidos capturaron al entonces jefe del chavismo Nicolás Maduro durante una redada en Caracas hace casi dos semanas.

El encuentro se produjo un día después de que el presidente Trump mantuviera una conversación telefónica con Rodríguez y el mismo día en que el mandatario estadounidense se reunió en Washington con María Corina Machado, líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz, en una jornada de intensa actividad diplomática centrada en el futuro político de Venezuela.

Oposición calificó el encuentro como "un desaire"

Sin embargo, la visita de Ratcliffe y el mensaje explícito de cooperación con Rodríguez han sido interpretados por sectores de la oposición como un desaire, en medio de la frustración de sus seguidores por la falta de avances para llevar al poder a Edmundo González, aliado político de Machado. González fue reconocido como ganador de las elecciones de 2024 por expertos electorales internacionales, luego de que Machado fuera inhabilitada como candidata, aunque Maduro se negó entonces a abandonar el cargo.

Un funcionario estadounidense afirmó al New York Times que Ratcliffe se reunió con Rodríguez por instrucción directa de Trump, con el objetivo de transmitir que “Estados Unidos espera con interés una mejor relación de trabajo”. El funcionario explicó que ambas partes abordaron temas de cooperación en inteligencia, estabilidad económica y la necesidad de evitar que Venezuela continúe siendo un “refugio seguro para los adversarios de Estados Unidos”, en particular redes de narcotráfico.

Para altos funcionarios de la administración Trump, la visita busca respaldar el tipo de estabilidad que, a su juicio, ofrece Rodríguez, señala el medio, así como enviar una señal de creación de confianza y coordinación entre ambos gobiernos. Estas discusiones no son nuevas. Ya el verano pasado, altos responsables estadounidenses analizaban cómo preservar el orden interno en Venezuela ante un eventual colapso del poder chavista.

La evaluación de la CIA, clave en la decisión de sostener a Rodríguez

Funcionarios estadounidenses compararon el riesgo de los recientes ataques en el Caribe y la captura de Maduro con los errores cometidos por Estados Unidos en Irak, cuando la disolución del aparato estatal y del ejército tras la caída de Saddam Hussein dio paso a una prolongada insurgencia. Según esas evaluaciones, desmantelar por completo el gobierno venezolano —incluso para instalar a un líder opositor— podía generar un vacío de poder peligroso.

En medio de esos debates, la CIA elaboró una evaluación temprana que describía a Delcy Rodríguez como una figura pragmática, más inclinada a la negociación que a la ideología, y potencialmente dispuesta a colaborar con Washington. Un informe de inteligencia que circuló entre altos responsables políticos mencionaba incluso detalles de su estilo personal, como el uso de un vestido de 15.000 dólares durante su toma de posesión, lo que llevó a un funcionario a bromear: “Es socialista, pero la más capitalista que he visto”.

Rodríguez había participado previamente en negociaciones con Richard Grenell, enviado especial de Trump, así como con otros funcionarios estadounidenses, en los intentos por lograr una salida negociada de Maduro. Aunque no se alcanzó un acuerdo, personas informadas sobre esos contactos señalaron que demostró ser una interlocutora flexible, enfocada en identificar puntos de entendimiento.

Analistas de la CIA concluyeron que mantener a Rodríguez como líder interina era la mejor opción para evitar que Venezuela “cayera en una situación caótica”, según un alto funcionario. Las lecciones de Irak pesaron de manera decisiva en las deliberaciones internas, especialmente entre figuras clave de la administración Trump, que han criticado duramente aquella guerra.

Desde la operación que llevó a la caída de Maduro, Trump ha hablado poco sobre la restauración inmediata de la democracia en Venezuela, y ha puesto mayor énfasis en la expansión del rol de las empresas estadounidenses en la industria petrolera venezolana. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha reiterado su respaldo a una “transición a la democracia”, aunque ha reconocido que la oposición no tiene actualmente presencia efectiva dentro del país.

Un alto funcionario estadounidense sostuvo al periódico que, cuando se celebren nuevas elecciones, María Corina Machado tendría la oportunidad de postularse, pero subrayó que en el corto plazo Rodríguez es vista como una figura capaz de controlar a las fuerzas de seguridad, mantener operativa la infraestructura clave y coordinarse estrechamente con el gobierno de Estados Unidos.