Regreso a la Luna: estos son los riesgos, avances y objetivos de la misión Artemis II

Este lunes, los astronautas superaron ese registro y alcanzaron una distancia máxima de 406.77 kilómetros, estableciendo así un nuevo hito en la exploración espacial.

Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen establecieron un nuevo récord al convertirse en las personas que más lejos han estado de la Tierra.

La marca anterior había sido alcanzada por la misión del Apolo 13 en 1970, cuando su tripulación recorrió una distancia de 400.171 kilómetros desde el planeta.

Este lunes, los astronautas superaron ese registro y alcanzaron una distancia máxima de 406.77 kilómetros, estableciendo así un nuevo hito en la exploración espacial. Con estos hechos, se suman varias preguntas, entre ellas ¿qué significa este logro y por qué las misiones rodean la Luna?

El astrofísico Juan Diego Soler se refirió en entrevista con La FM al regreso de misiones humanas a la Luna, explicando sus implicaciones, características técnicas y los retos que enfrentan los astronautas en este tipo de operaciones.

Soler señaló que este avance representa la reactivación de una de las capacidades de la humanidad y afirmó que el “75% de la población mundial nunca había visto a astronautas ir más allá de la Estación Espacial Internacional”. Según indicó, el regreso a la Luna marca una nueva fase en la exploración espacial.

Al referirse a la distancia, explicó que la Luna se encuentra a cerca de “400.000 km” de la Tierra y comparó que, si fuera posible desplazarse entre ciudades en un segundo, tomaría “cuatro días y medio llegar a la Luna”. Añadió que esta distancia abre la posibilidad de desarrollar actividades como la radioastronomía.

¿Por qué se pierde la comunicación con las misiones en la Luna?

El astrofísico explicó que la pérdida de señal ocurre cuando la nave pasa por el lado opuesto del satélite, debido a que la propia Luna actúa como un obstáculo que bloquea las ondas de radio. Indicó que este fenómeno está relacionado con el “bloqueo de marea”, que hace que siempre se observe la misma cara desde la Tierra.

Según detalló, durante este recorrido se produce un “silencio de radio de unos 40 minutos”, ya que actualmente no existe un sistema que permita triangular la señal en ese punto. Añadió que esta situación ya se había presentado en misiones anteriores.

¿Hay agua en la Luna y qué se busca en las nuevas misiones?

Sobre la presencia de agua, Soler afirmó que “sí, pero no en forma líquida”, debido a la ausencia de atmósfera. Explicó que se encuentra en forma de hielo en cráteres profundos o mezclada con el regolito, material que cubre la superficie lunar.

Indicó que uno de los objetivos de futuras misiones es acceder a estos depósitos para obtener recursos. Señaló que se busca producir agua potable y combustible mediante la separación de “hidrógeno y oxígeno”.

En cuanto a los aprendizajes, destacó que el regreso permite comprobar que “podemos volver a hacerlo” y corregir aspectos técnicos relacionados con la supervivencia. También mencionó el estudio del lado oscuro de la Luna, el cual presenta diferencias geológicas frente a la cara visible.

Sobre los riesgos, explicó que el regreso a la Tierra implica un proceso en el que la nave alcanza una “temperatura cercana a la de la superficie del sol”. Señaló que esto genera ionización del aire y provoca un “silencio de radio total” durante la reentrada.

El astrofísico también se refirió a los colores observados en imágenes recientes, indicando que se deben a los minerales presentes en el regolito. Explicó que la composición y el ángulo de observación influyen en los tonos visibles.

Señaló que las condiciones de la Luna pueden compararse con entornos extremos de la Tierra como la Antártida o el desierto de la Tatacoa, en términos de los desafíos para la vida humana. Añadió que actualmente trabaja como investigador en el Observatorio de Viena y estudia la formación de estrellas mediante observaciones en radio.