La mujer que vivió como hombre en Afganistán para escapar a la muerte: 'Tuve que parecer uno de ellos y meterme en su piel'

Nadia Ghulam asumió la identidad de su hermano muerto a los 11 años para sobrevivir al régimen talibán.

Nadia Ghulam Dastgir, defensora de los derechos humanos, autora y educadora social afgana, reveló en una entrevista con La FM que a los 11 años asumió la identidad de su hermano fallecido para poder trabajar y sostener a su familia bajo el régimen talibán, una necesidad imposible de satisfacer como mujer en ese contexto. Durante una década mantuvo esa identidad masculina, hasta que a los 21 años fue trasladada a España, donde obtuvo asilo y formación académica.

Ghulam, nacida en Kabul en 1985, explicó que un bombardeo durante la guerra civil afgana no solo le provocó heridas físicas graves, sino que destruyó su infancia y le impidió continuar viviendo como mujer en su país. "La bomba destruyó mi vida, mi infancia, mi adolescencia y perdí la oportunidad de poder vivir como una mujer en mi país", afirmó. Su padre sobrevivió al ataque, pero quedó con estrés postraumático severo. "Mi padre volvió con enfermedad psíquica. Está como vivo, pero no nos conoce, no nos trata como un padre", describió. Desde los 10 años, Ghulam asumió el rol de sostén del hogar.

¿Cómo sobrevivían las mujeres afganas al régimen talibán?

Durante los diez años en que mantuvo la identidad masculina, Ghulam trabajó como campesino, descendió a pozos de entre 15 y 20 metros de profundidad, asistió a un imán -la persona que dirige la oración colectiva en el islam- en una mezquita, administró un taller de bicicletas y realizó labores de construcción. Todo ello para llevar alimento a su familia en una sociedad donde las mujeres tenían prohibido trabajar, estudiar o salir sin acompañante masculino.

La activista indicó que no fue la única mujer en recurrir a ese mecanismo de supervivencia. "Hay muchas chicas que decidieron o intentar suicidarse o intentaron no aceptar estas normas, tuvieron que vestir de hombre. Unos les pillaron, les mataron, otros que desaparecieron", relató. Ghulam señaló que convivir una década entre hombres le permitió comprender también la situación de los afganos contrarios a la guerra. "En un país en guerra nadie está perdonado, ni mujeres, ni hombres, ni niños, ni niñas, ni plantas, ni animales", afirmó.

¿Qué hace hoy Nadia Ghulam por los derechos de las mujeres en Afganistán?

Tras obtener asilo en España, Ghulam estudió, se formó como educadora social y fundó la ONG Ponts per la Pau, desde la que trabaja para construir puentes de paz, apoyar a refugiados y defender el derecho a la educación y la igualdad de género en Afganistán y en comunidades inmigrantes. En la actualidad dirige en su país de origen una red de 15 escuelas clandestinas y cuatro bibliotecas donde más de 1.000 mujeres estudian de forma encubierta, dado que el gobierno talibán prohíbe a las mujeres educarse, trabajar o salir del hogar.

En la entrevista, Ghulam se refirió además a la reciente reforma del Código Penal afgano que autoriza a los esposos a golpear a sus esposas e hijas, siempre que no les provoquen fracturas. Para la activista, esa normativa no representa una novedad en términos prácticos. "Estas normas y estas situaciones para las mujeres no son nuevas, solamente que ahora las han formalizado y anunciado, pero antes también existían", declaró.

Minutos antes de la entrevista, una integrante de su organización la contactó para expresarle su angustia. "Por ser mujer, no cuentan con nuestras palabras ni con nuestra presencia. No existimos, no somos visibles ni nada y no podemos hacer nada", le transmitió la joven entre lágrimas, según relató Ghulam.

Autora de siete libros —entre ellos El secreto de mi turbante—, Ghulam sostuvo que las heridas emocionales de esos años son más difíciles de superar que las físicas. "Las heridas psicológicas son lo peor de todo, porque están dentro, la gente no las ve y no sabes cómo tratarlas", concluyó.

*Este contenido fue escrito y producido por una inteligencia artificial bajo supervisión y curaduría de un periodista de La FM