Maduro consideró despedir a Delcy Rodríguez de la vicepresidencia por desconfianza días antes de ser capturado: NYT

Según el periódico, Nicolás Maduro nunca creyó que fuera posible un ataque en su contra pese a varias advertencias.
Arresto de Nicolás Maduro. Crédito: AFP

Una extensa investigación publicada por The New York Times reconstruye las últimas semanas en el poder del autócrata venezolano Nicolás Maduro, describiendo cómo una cadena de malentendidos, advertencias ignoradas y cálculos políticos fallidos terminó en el primer ataque militar extranjero en territorio venezolano en más de un siglo.

El reportaje, basado en entrevistas con una docena de funcionarios, aliados y personas cercanas tanto a Caracas como a Washington, sostiene que el mandatario venezolano nunca creyó realmente que Estados Unidos se atrevería a atacar.

Una calma engañosa antes del ataque

A finales de 2025, mientras una fuerza militar estadounidense se posicionaba cerca del Caribe, Maduro celebraba el Año Nuevo con normalidad en Caracas. Según el diario, el líder venezolano compartió hallacas, pan de jamón y música tradicional con familiares y amigos, convencido de que las amenazas eran parte de una estrategia de presión.

De acuerdo con personas de su entorno, el mandatario repetía que “la administración Trump no se atrevería a atacar Caracas”, pese a los movimientos militares.

Incluso después de recibir advertencias directas, Maduro creía que aún tenía margen para negociar su permanencia en el poder o una eventual salida controlada.

La investigación describe este momento como “un notable error de cálculo” de un gobernante que durante más de una década había sobrevivido a protestas masivas, sanciones internacionales y conspiraciones internas.

La llamada que cambió el rumbo

Uno de los episodios centrales fue la única conversación directa conocida entre Maduro y el presidente estadounidense Donald Trump, realizada el 21 de noviembre.

Según cuatro fuentes citadas por el periódico, la conversación fue cordial. Trump incluso bromeó con el mandatario venezolano: “Tienes una voz fuerte”, comentario al que Maduro respondió con humor señalando que impresionaría aún más en persona.

Sin embargo, ambos líderes interpretaron el diálogo de forma opuesta. El Times señala que Maduro creyó haber ganado tiempo para negociar, mientras que Trump concluyó que el venezolano no tenía intención de abandonar el poder, inclinándose hacia el uso de la fuerza.

Ultimátums ignorados

Días después, el mandatario recibió un mensaje directo transmitido por el empresario brasileño Joesley Batista tras reuniones con el secretario de Estado Marco Rubio: Washington esperaba su salida inmediata.

Maduro lo interpretó como una presión negociable y desestimó la amenaza. Un alto funcionario estadounidense citado por el diario afirmó que el líder venezolano “tuvo múltiples oportunidades para llegar a un acuerdo y renunciar”.

Mientras tanto, el presidente venezolano intensificó sus apariciones públicas, bailando y repitiendo consignas como: “Por favor, por favor, por favor: sí paz, no guerra”.

Según la investigación, cuando Trump vio uno de esos videos, interpretó el gesto como una burla personal, lo que “inclinó la balanza aún más hacia una incursión militar”.

Divisiones internas y aislamiento

El reportaje sostiene que la presión externa coincidió con profundas fracturas dentro del chavismo tras las elecciones de 2024, cuyos resultados Maduro decidió desconocer.

El mandatario pasó a depender más del ala dura encabezada por Diosdado Cabello, partidaria de una mayor represión interna, mientras comenzaba a desconfiar de su vicepresidenta Delcy Rodríguez, considerada más pragmática.

El bloqueo económico y la última oferta

La crisis se agravó cuando Estados Unidos impuso un bloqueo petrolero parcial que paralizó la principal fuente de ingresos de Venezuela. Aun así, Maduro mantenía la convicción de que Washington buscaba únicamente concesiones económicas.

Según el Times, la Casa Blanca presentó el 23 de diciembre una propuesta final: garantías de seguridad y protección patrimonial si aceptaba el exilio. El presidente venezolano la rechazó.

El diario señala que hasta el final Maduro nunca creyó que Trump ordenaría un ataque directo contra Caracas, esperando en cambio acciones limitadas contra instalaciones petroleras.

El ataque del 3 de enero

En la madrugada del 3 de enero, más de 150 aeronaves estadounidenses participaron en la operación militar. Aviones atacaron bases estratégicas, neutralizaron la guardia presidencial y capturaron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores.

La ofensiva dejó más de un centenar de muertos entre militares venezolanos y aliados extranjeros, según el reportaje.

Tras la captura, funcionarios estadounidenses contactaron a Delcy Rodríguez y le advirtieron que continuarían los ataques si no cooperaba. La dirigente, quien estaba justo ese día de vacaciones en Islas Margarita, aceptó asumir el poder de forma provisional.