Desde la victoria de Abelardo de la Espriella en las presidenciales de Colombia, quien se posesiona este viernes, Estados Unidos ha mostrado una disposición abierta a colaborar con el nuevo gobierno en materia de seguridad, lucha antidrogas, comercio y asistencia en finanzas del erario nacional.
La intención ha sido correspondida por el gobierno entrante. De la Espriella anuncio la adhesión de Colombia a la estrategia lanzada por el presidente Donald Trump para la lucha contra el narcotráfico y las bandas criminales en la región denominada Escudo de las Américas, que integran otros gobiernos de la derecha latinoamericana.
De acuerdo con un reporte de The New York Times, el nuevo gobierno ya trabaja con funcionarios de defensa de Estados Unidos en el denominado Plan Patriota 2.0, una estrategia que busca elevar la cooperación militar y de inteligencia entre ambos países. El plan contempla, entre otras posibilidades, apoyo estadounidense a las Fuerzas Militares colombianas para operaciones contra organizaciones narcotraficantes, intercambio de inteligencia, extradiciones y un eventual regreso de la fumigación aérea de cultivos de coca.
Un giro frente a la política de Gustavo Petro
La llegada de De la Espriella representa un cambio profundo en la relación de Colombia con Washington. Durante los cuatro años del gobierno de Petro, las operaciones militares contra algunos grupos armados fueron reducidas mientras el Ejecutivo intentaba negociar acuerdos de paz con organizaciones ilegales. El mandatario saliente también cuestionó abiertamente la estrategia antidrogas de Trump y condenó los ataques estadounidenses contra embarcaciones que Washington señaló como utilizadas para transportar drogas.
La tensión llegó a tal punto que Estados Unidos impuso sanciones contra Petro, retiró a Colombia una certificación relacionada con su cooperación antidrogas y amenazó con reducir la asistencia al país.
De la Espriella, en cambio, construyó buena parte de su campaña presidencial alrededor de un discurso de mano dura contra los grupos armados y el narcotráfico. El entonces candidato respaldó las operaciones estadounidenses contra presuntos traficantes y prometió perseguir a las organizaciones criminales con una política de seguridad mucho más agresiva.
Washington busca ampliar su ofensiva en América Latina
La nueva estrategia colombiana se produce mientras la administración Trump intenta ampliar una campaña militar contra organizaciones dedicadas al narcotráfico en América Latina. El gobierno estadounidense ha designado a numerosos grupos criminales de la región como organizaciones terroristas y ha autorizado operaciones con uso de fuerza contra estructuras que considera responsables del tráfico de drogas.
Medellín fue escogida por De la Espriella como sede regional de esta nueva alianza.
La estrategia representa un cambio respecto de décadas de cooperación antidrogas basada principalmente en asistencia militar, inteligencia y entrenamiento. La administración Trump ha planteado una participación estadounidense más directa y ha presionado a gobiernos latinoamericanos para permitir operaciones conjuntas contra organizaciones criminales dentro de sus territorios.
Los grupos armados se han fortalecido
El cambio de estrategia ocurre en un momento de expansión de las organizaciones armadas colombianas. Grupos provenientes de antiguas guerrillas y estructuras paramilitares han incrementado su presencia territorial y su participación en actividades relacionadas con el narcotráfico, mientras la demanda internacional de cocaína continúa impulsando el negocio.
Según investigadores del conflicto citados por The New York Times, el número de combatientes pertenecientes a grupos armados pasó de unos 13.000 en 2022 a cerca de 27.000 el año pasado.
Las organizaciones también han extendido sus operaciones hacia zonas fronterizas con Venezuela y Ecuador y han incorporado nuevas tecnologías, incluidos drones utilizados para atacar a las fuerzas de seguridad.
El gobierno entrante considera que la cooperación con Estados Unidos puede ayudar a recuperar capacidades militares que se han deteriorado durante los últimos años. Entre las posibilidades analizadas se encuentran el fortalecimiento de la flota de helicópteros colombiana y la incorporación de sistemas para enfrentar ataques con drones.
El regreso de la fumigación aérea
Uno de los puntos más sensibles de la nueva estrategia es la posibilidad de reanudar la fumigación aérea de cultivos de coca. Colombia suspendió esta práctica con glifosato en 2015 después de años de controversia por sus posibles efectos sobre la salud y el medioambiente.
Reactivar el programa no sería inmediato. Expertos citados por el diario estadounidense señalan que sería necesario recuperar capacidades logísticas, establecer protocolos y superar las restricciones que llevaron a la suspensión de la fumigación.
El gobierno de De la Espriella también tendría que determinar cómo combinar esta estrategia con operaciones militares contra los grupos que controlan los territorios donde se cultiva coca.
¿Más ayuda militar estadounidense para Colombia?
Durante años, Colombia fue el principal receptor latinoamericano de asistencia de seguridad estadounidense. Sin embargo, durante el primer año del segundo mandato de Trump, esa ayuda cayó de unos 400 millones de dólares a aproximadamente 187 millones, según un informe entregado al Congreso estadounidense.
La llegada de De la Espriella podría modificar nuevamente esa tendencia.
El nuevo gobierno colombiano espera que la cooperación permita recuperar capacidades militares, mejorar el intercambio de inteligencia y fortalecer la lucha contra grupos que han ampliado su presencia en diferentes regiones del país.
Para Washington, Colombia podría convertirse además en una pieza central de su estrategia continental contra el narcotráfico.
Bloque de preguntas y respuestas
¿Qué es el Plan Patriota 2.0 de Colombia y Estados Unidos?
Es la nueva estrategia de cooperación en seguridad que el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella prepara junto con Estados Unidos para fortalecer las capacidades militares colombianas y combatir organizaciones vinculadas al narcotráfico.
¿Qué cambiará con De la Espriella frente a la política antidrogas de Gustavo Petro?
El nuevo gobierno plantea una política de mayor confrontación militar contra los grupos armados, mientras Petro redujo algunas operaciones militares y priorizó negociaciones de paz con organizaciones ilegales.
¿Estados Unidos volverá a financiar la lucha antidrogas en Colombia?
El gobierno entrante espera recuperar parte de la asistencia de seguridad estadounidense. También se estudian mecanismos de cooperación en inteligencia, tecnología militar, helicópteros y operaciones contra organizaciones criminales.
¿Colombia podría volver a fumigar cultivos de coca?
La fumigación aérea aparece entre las opciones que están siendo discutidas por los dos gobiernos. Sin embargo, su eventual regreso requeriría superar las restricciones que llevaron a Colombia a suspender el uso de glifosato en 2015.
¿Qué riesgos tiene una nueva ofensiva militar contra los grupos narcotraficantes?
Los principales cuestionamientos están relacionados con posibles violaciones de derechos humanos, afectaciones a civiles y el riesgo de que las operaciones contra los líderes de las organizaciones criminales no eliminen las estructuras del narcotráfico, sino que provoquen su reemplazo por nuevos grupos.