¿Puede la ONU responder a los conflictos del mundo actual? Expertos responden

Mientras la ONU cuenta con un presupuesto cercano a los 3.400 millones de dólares, el gasto militar mundial alcanzó los 2,8 billones de dólares en el último año.
La Asamblea General reúne a los representantes de los Estados miembros para abordar conflictos y desafíos que afectan a la comunidad internacional. Crédito: AFP

A propósito del debate sobre el papel que cumple actualmente la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 'Rounds FM' de La FM se puso sobre la mesa una pregunta central: si el organismo conserva la autoridad diplomática con la que fue creado o si enfrenta una pérdida de capacidad para responder a los conflictos del mundo actual.

Durante el programa, los profesores Fabián Cárdenas, de la Universidad Javeriana, y Carlos Jiménez, de la Universidad de La Sabana, coincidieron en que la ONU atraviesa una crisis institucional, aunque discreparon en la forma de interpretar su alcance.

Mientras Cárdenas defendió la vigencia del organismo como un mecanismo indispensable de coordinación internacional, Jiménez planteó la necesidad de una transformación que responda a la nueva distribución del poder mundial.

ONU enfrenta una crisis, pero no es una organización inoperante

El profesor Fabián Cárdenas cuestionó que la ONU pueda ser descrita como un simple “fortín burocrático”. Para sustentar su posición, comparó el presupuesto de la organización con el gasto militar mundial.

Hay una crisis, sí, todos lo sabemos, pero hablar de que ya es inoperable creo que es desconocer el alcance de esta organización”, afirmó durante la entrevista.

Según Cárdenas, mientras la ONU cuenta con un presupuesto cercano a los 3.400 millones de dólares, el gasto militar mundial alcanzó los 2,8 billones de dólares en el último año mencionado durante la conversación. Desde su perspectiva, esta diferencia permite dimensionar los recursos con los que cuenta el organismo frente a los destinados a la fuerza militar.

El académico también recordó que uno de los objetivos fundamentales con los que nació la ONU después de la Segunda Guerra Mundial estaba relacionado con evitar una nueva catástrofe nuclear. En ese sentido, destacó que durante sus 81 años de existencia no se ha producido una explosión nuclear en un conflicto.

El origen de la ONU fue precisamente evitar que se explotara una nueva bomba nuclear y ese objetivo se ha cumplido”, sostuvo.

Cárdenas agregó que el trabajo de Naciones Unidas actualmente trasciende los asuntos estrictamente militares y comprende diferentes ámbitos de la cooperación internacional.

La ONU necesita adaptarse a una nueva distribución del poder

Por su parte, Carlos Jiménez planteó que el debate debe analizarse teniendo en cuenta los cambios registrados en las relaciones internacionales desde el periodo de la posguerra. A su juicio, las condiciones militares, financieras y geopolíticas actuales son diferentes y generan un desfase entre las necesidades del sistema internacional y la capacidad de respuesta de la organización.

La burocracia de la ONU probablemente no logra tramitar con la misma fuerza, la misma celeridad, la misma claridad ni la misma objetividad los conflictos internacionales”, señaló.

Sin embargo, Jiménez también descartó la idea de eliminar o considerar completamente inoperante a Naciones Unidas. Para el académico, los países necesitan mecanismos de coordinación internacional, negociación y diálogo que permitan avanzar hacia acuerdos de paz.

Su planteamiento apunta a una reconfiguración de la ONU, con mayor participación de nuevas potencias, regiones y voces. Esto implicaría fortalecer su capacidad de negociación en áreas como seguridad, finanzas, energía y asuntos militares.

“El mundo no puede dejar de lado mecanismos de coordinación internacional”, afirmó Jiménez, aunque advirtió que cualquier reforma profunda enfrenta una dificultad fundamental: “implica ceder poder”.

Cárdenas, en contraste, consideró que alcanzar un sistema internacional completamente diferente es difícil debido a los intereses de las grandes potencias. Para él, la ONU representa actualmente un “mínimo ético” y un consenso que permite establecer estándares internacionales de paz y seguridad.

Ambos académicos, aunque desde perspectivas diferentes, coincidieron en que la ONU enfrenta desafíos y requiere ajustes, pero también en que los mecanismos de diálogo y negociación internacional continúan siendo necesarios frente a los conflictos actuales.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Por qué la ONU enfrenta una crisis institucional?

Los profesores Fabián Cárdenas y Carlos Jiménez coincidieron en que la ONU atraviesa una crisis institucional, relacionada con los cambios en el equilibrio de poder y con los desafíos que plantean los conflictos internacionales actuales.

¿La ONU es una organización inoperante?

Fabián Cárdenas cuestionó esa interpretación y sostuvo que la ONU mantiene funciones relevantes de coordinación internacional. Carlos Jiménez también descartó que deba considerarse completamente inoperante, aunque planteó la necesidad de transformar su funcionamiento.

¿Qué cambios necesita la ONU según los expertos?

Carlos Jiménez planteó una reconfiguración de Naciones Unidas que incorpore con mayor peso a nuevas potencias, regiones y voces. El objetivo sería fortalecer su capacidad de negociación en asuntos de seguridad, finanzas, energía y temas militares.

¿Qué papel cumple la ONU frente a los conflictos internacionales?

La organización continúa funcionando como un espacio de coordinación, negociación y diálogo internacional. Para los académicos, estos mecanismos siguen siendo necesarios para facilitar acuerdos y abordar conflictos entre Estados.

¿Por qué es difícil reformar la ONU?

Según Carlos Jiménez, una reforma profunda implica modificar la distribución del poder dentro del sistema internacional. El principal obstáculo señalado es que reconfigurar la organización implica ceder poder por parte de los actores que actualmente tienen mayor influencia.