¿Por qué el 20% de viajeros canadienses no quiere ir a Estados Unidos?

Para el ex primer ministro canadiense Justin Tradeu la política es clave para el turismo, no es un tema menor. Las personas quieren sentirse bienvenidas a donde desean pasar sus vacaciones. Las polìticas migratorias estrictas atentan contra el turismo.
Justin Trudeau tiene clara la razón por la cual ha caído el volumen de turismo desde Canadá hacia Estados Unidos. Crédito: AFP

Durante generaciones, la familia de David cruzaba la frontera desde Ontario hacia el estado de Nueva York cada verano con la misma naturalidad con la que iban al supermercado local. Era un ritual inquebrantable. Sin embargo, este año, optaron por cancelar su histórica reserva en Florida y redirigir sus vacaciones hacia las montañas de su propio país.

Hoy, mientras los modelos predictivos de Inteligencia Artificial de las grandes cadenas hoteleras estadounidenses calculan desesperadamente hasta dónde deben bajar los precios para recuperar esta demanda perdida, la respuesta al problema no está en los algoritmos, sino en la dignidad. No dejaron de viajar por el tipo de cambio ni por la inflación; fue, simplemente, porque dejaron de sentirse bienvenidos.

Esta no es solo una historia de orgullo nacional; es el reflejo exacto de una transformación macroeconómica donde la política, la diplomacia y las emociones están reescribiendo los flujos de capital y afectando una industria tan importante para todos los países como el turismo.

En ese sentido, durante la cumbre del WTTC (Consejo Mundial de Viajes y Turismo) en Malta, el ex primer ministro canadiense Justin Trudeau advirtió que al argumento le faltaba una cifra que se acaba de conocer, y es que los viajes de canadienses hacia Estados Unidos se han desplomado en más de un 20% en el último año.

¿Qué provoca que un mercado tan profundamente interconectado, donde las relaciones familiares y comerciales se daban por sentadas, sufra semejante contracción? Trudeau fue tajante en su diagnóstico: el endurecimiento de las fronteras y, sobre todo, una evidente falta de respeto desde la esfera política estadounidense.

Cuando desde el liderazgo de una nación se emiten discursos hostiles, llegando al extremo de sugerir que Canadá "no es un país real", el impacto trasciende rápidamente los debates de X ( antes Twitter) y golpea con fuerza las cuentas de resultados de aerolíneas, restaurantes y destinos enteros, que buscan blindar su negocio de los avatares políticos, que, en casos como el estadounidense, resulta algunas veces imposible.

La economía moderna enseña que el turismo no se rige únicamente por la ley de la oferta y la demanda y que bajar los precios no es suficiente. Es, ante todo, la economía de la hospitalidad, dice el ex primer ministro canadiense.

Destinos tradicionalmente amados por los canadienses, como Florida, Arizona o Maine, han comenzado a abaratar agresivamente sus tarifas en un intento por seducir nuevamente a sus vecinos del norte. Pero la estrategia no está funcionando. Como bien señaló Trudeau, los turistas tienen hoy muchas opciones y son opciones en donde esperan encontrar personas amables y, ante todo, respeto.

El ambiente que se respira en un lugar, la seguridad emocional al cruzar una aduana y el sentirse auténticamente bienvenido pesan mucho más que cualquier descuento que un software de precios dinámicos pueda ofrecer. Históricamente, los gobiernos han cometido el error de dar por sentado al turismo, viéndolo como algo que "simplemente sucede" sin necesidad de una estrategia profunda, señala Tradeau, haciendo un repaso de lo que fue la política de turismo durante su administración.

El exmandatario canadiense recalca que el turismo es, en realidad, un motor de desarrollo humano y “la forma más pura de diplomacia ciudadana”. Los millones de empleos que genera no solo sostienen el PIB mundial; construyen empatía, enseñan resolución de conflictos y fomentan la apertura mental. Mientras las grandes cadenas implementaban machine learning para ajustar sus precios, el gobierno de Canadá decidió invertir masivamente en el "software" humano del país. Crearon un ministerio específico de turismo, inyectaron capital en infraestructuras y entendieron el sector como un motor de desarrollo para la juventud.

Los primeros empleos en hostelería enseñan a los jóvenes a mediar, a conectar y a ser curiosos; habilidades interpersonales que la Inteligencia Artificial de hoy todavía no puede replicar. Más aún, Canadá utilizó el turismo como una herramienta de diplomacia económica.

La decisión de Trudeau de eliminar el requisito de visado para los ciudadanos mexicanos no solo fue un guiño a la captación de divisas turísticas, fue una inversión en confianza bilateral que, años más tarde, resultó ser el salvavidas fundamental cuando ambos países tuvieron que sentarse a renegociar el T-MEC (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) en un clima geopolítico de extrema hostilidad.

A su juicio, la lección para los líderes mundiales, corporativos y tecnológicos es sumamente clara: el capital político no debe invertirse en la complacencia ni en la hostilidad gratuita. Las buenas relaciones interpersonales y la confianza mutua son la infraestructura invisible que sostiene la economía global. Cuando esa confianza se quiebra, las consecuencias se miden en miles de millones de dólares paralizados.

Trudeau recordó que la antesala del mundial, reconociendo que el evento realizado entre Canadá, Estados y México fue un éxito total, los empresarios estadounidenses estaban preocupados porque las reservas para ese país no estaban teniendo la demanda esperada y temían que el campeonato mundial no saliera como esperaban precisamente por la prevención de muchos turistas con las políticas de la administración de Donald Trump.

Al final, casi sobre la bocina, las reservas hoteleras llegaron y los estadios se llenaron. Como reflexión final en el segundo dia de debates del WTTC Summit Malta 2026, Tradeau señaló que, hoy, en una era donde los modelos de Inteligencia Artificial predicen comportamientos de mercado con precisión milimétrica y los algoritmos automatizan complejas decisiones corporativas, la empatía humana será la que verdaderamente sostenga la arquitectura del comercio global.