La administración del presidente Donald Trump dará un paso clave en su estrategia hacia Venezuela con la reanudación formal de operaciones de la embajada estadounidense en Caracas, que ya abrió este lunes. La decisión marca un giro significativo en la relación bilateral tras años de ruptura diplomática y se enmarca en un plan más amplio orientado a la recuperación económica y una eventual transición democrática en el país sudamericano.
Según un memorando del Departamento de Estado, la reapertura de la sede diplomática “fortalecerá nuestra capacidad para interactuar directamente con el gobierno interino de Venezuela, la sociedad civil y el sector privado”, lo que supone un cambio sustancial frente al esquema adoptado desde 2019.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental añadió: "Este paso refuerza nuestra capacidad para interactuar directamente con el Gobierno interino venezolano, prestar apoyo a los ciudadanos estadounidenses y promover iniciativas con la sociedad civil y el sector privado".
Una función que venía cumpliendo Bogotá
Desde marzo de ese año, tras el quiebre de relaciones diplomáticas, las gestiones estadounidenses se canalizaban a través de la Unidad de Asuntos de Venezuela con sede en Bogotá. Ahora, el retorno físico a Caracas busca consolidar una presencia directa en el terreno en medio de un nuevo escenario político.
La diplomática Laura Dogu, quien asumió como encargada de negocios, llegó a Caracas en enero y lidera los trabajos para reacondicionar la sede. De acuerdo con el memorando, su equipo trabaja para habilitar el edificio y preparar el retorno progresivo del personal, así como la eventual reanudación de servicios consulares, aunque sin una fecha concreta aún definida.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, calificó la medida como “un hito clave en la implementación del plan de tres fases del Presidente para Venezuela”, una estrategia que ha sido delineada por el secretario de Estado Marco Rubio y que contempla estabilización, recuperación económica y reconciliación política.
En paralelo, el nuevo escenario político venezolano ha estado marcado por el ascenso de la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien asumió el control tras la captura de Nicolás Maduro en enero, en una operación atribuida a fuerzas estadounidenses. Desde entonces, Rodríguez ha impulsado una reconfiguración del poder, incluyendo la destitución del ministro de Defensa y cambios en el gabinete para consolidar su liderazgo.
Avance diplomático y petrolero a la par
Uno de los pilares del acercamiento entre Washington y Caracas ha sido la apertura del sector petrolero venezolano a la inversión extranjera, un proceso que ha recibido el respaldo explícito de Trump. Durante una reciente reunión de gabinete en la Casa Blanca, el mandatario aseguró: “Hemos tenido mucho éxito trabajando con Venezuela. Venezuela está mejor ahora que nunca en la historia del país, y es como una empresa conjunta, pero Estados Unidos ha ganado mucho dinero”.
Además del componente económico, el gobierno de Rodríguez anunció una amnistía para presos, aunque organizaciones de derechos humanos han advertido que las restricciones políticas impuestas a los liberados limitan el alcance real de la medida.
En el frente político, Washington mantiene contactos tanto con el oficialismo como con la oposición. Trump se ha reunido en dos ocasiones con la líder opositora María Corina Machado, a quien funcionarios estadounidenses han pedido cautela respecto a la convocatoria de elecciones, priorizando primero la estabilización del país.
El restablecimiento de la embajada también ha venido acompañado de una intensificación de las visitas de alto nivel. En las últimas semanas han viajado a Venezuela figuras clave del gobierno estadounidense, como el director de la CIA, John Ratcliffe, el secretario de Energía, Chris Wright, y el secretario del Interior, Doug Burgum.
En este contexto, Dogu también ha sostenido encuentros con empresarios e inversionistas estadounidenses. En una publicación reciente, subrayó que “el sector privado estadounidense desempeñará un papel fundamental en la construcción de una Venezuela estable y próspera, y estamos aquí para apoyar el crecimiento de la inversión”, anticipando un rol protagónico del capital extranjero en la nueva etapa del país.