Renzo Huamanchumo Castillo, ciudadano peruano-estadounidense, relató en entrevista con La FM Fin de Semana que viajó a Venezuela con la intención de pedir la mano de su pareja y terminó detenido durante diez meses, trasladado por varias cárceles y sin información clara sobre su situación. Según su testimonio, todo ocurrió después de cruzar la frontera desde Colombia.
Huamanchumo aseguró que antes de ingresar a Venezuela consultó directamente en la embajada sobre los requisitos migratorios. Le dijeron que podía entrar sin problema con su pasaporte peruano. Según su relato, al cruzar la frontera esperaron a su pareja durante varias horas, hasta que un vehículo con militares se acercó y detuvo al conductor con el que él viajaba y luego a él.
De acuerdo con su versión, “desde ese momento comenzó la pesadilla”. Aseguró que no recibió explicación sobre los motivos de la detención y que la primera respuesta de los funcionarios fue: “Estamos haciendo una investigación, ustedes no están detenidos”.
Los señalamientos que recibió dentro de Venezuela
De acuerdo con su relato, los cargos cambiaron con el tiempo. Primero les hablaron de espionaje y luego, según dijo, les informaron que enfrentaban cuatro cargos de terrorismo. Además, explicó que los ciudadanos venezolanos que fueron capturados junto a ellos recibieron señalamientos adicionales de traición a la patria.
Huamanchumo contó que el 4 de octubre fue separado de su pareja y trasladado con la indicación de que sería deportado. Sin embargo, terminó en la cárcel Rodeo I. Allí, según su testimonio, le dijeron que permanecería mientras continuaba la investigación.
¿Cuáles eran las condiciones dentro de la cárcel?
Asimismo, señaló que estuvo recluido en un pasillo con 24 celdas pequeñas. Contó que la ventana de su celda tenía dimensiones reducidas, por donde recibía los alimentos. También afirmó que logró comunicarse con otros detenidos, entre ellos un colombiano, llamado Danilo Arlé, con quien compartió parte del encierro.
Según su relato, él y otros detenidos gritaban “somos secuestrados” para buscar que otros reclusos supieran que estaban allí. Explicó que algunos custodios reaccionaban con molestia ante esos gritos. También mencionó que cada viernes observaba la llegada de más internos, lo que hacía que la cárcel se llenara de manera constante.
Huamanchumo afirmó que los detenidos creían que no saldrían con vida y que no recibían información sobre su situación. También contó que algunos custodios expresaban inconformidad con lo que ocurría, mientras otros mostraban rechazo hacia los prisioneros.
El proceso de salida y la negociación internacional
Sobre su liberación, Huamanchumo aseguró que salió gracias a una negociación que involucró a autoridades de distintos países. Según dijo, formó parte de un intercambio en el que fueron liberados diez detenidos, entre ellos él, a cambio de aproximadamente 280 personas que se encontraban en otra instalación venezolana. Afirmó que rechaza el término “prisioneros” porque considera que, según su testimonio, fue víctima de un secuestro.
Indicó además que no se siente completamente libre, pues su pareja continúa detenida, al igual que otras personas que conoció durante su reclusión.
Huamanchumo también afirmó que conoció a varios colombianos recluidos en condiciones similares. Según dijo, “nadie era crítico del régimen” y que, en su versión, todos habrían sido detenidos mediante engaños mientras cruzaban la frontera o llevaban artículos a sus familias.