La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, encabezaron un encuentro bilateral en el marco de la Comisión de Vecindad Colombo-Venezolana, en el que ambos gobiernos trazaron una hoja de ruta amplia para profundizar la integración entre los dos países, con énfasis en la recuperación económica de la frontera, la cooperación en seguridad y el desarrollo de proyectos energéticos conjuntos.
Petro es el primer mandatario que es recibido en el Palacio de Miraflores tras la operación estadounidense el 3 de enero que resultó con la captura de Nicolás Maduro.
Desde entonces, Rodríguez, quien quedó encargada indefinidamente del Ejecutivo venezolano, no ha salido del país.
De hecho, la mandataria reveló que Petro fue uno de los que primero la llamó y expresó su "solidaridad" tras el arresto de Maduro.
¿Qué acordaron Colombia y Venezuela tras la cumbre?
Rodríguez explicó que esta comisión binacional ha estructurado su trabajo en siete áreas estratégicas, que incluyen asuntos fronterizos, migratorios y consulares; comercio, industria y turismo; educación y cultura; salud; medio ambiente; y seguridad y defensa. Según afirmó, estos espacios buscan atender de manera integral las dinámicas históricas de una frontera caracterizada por la interdependencia social y económica.
“Esta visita se enmarca en un momento de profunda necesidad de unión y de integración de nuestros pueblos”, sostuvo la funcionaria venezolana, quien evocó el pensamiento del libertador Simón Bolívar para reforzar el sentido político del acercamiento. “Era una obligación la unidad de nuestros pueblos para ser libres y una necesidad ser fuertes para ser respetados”, recordó, citando el discurso de Angostura de 1819.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la evaluación del proceso de reapertura de la frontera en 2022, tras la llegada de Petro a la presidencia de Colombia. Rodríguez calificó el cierre previo como “antinatural”, al señalar que afectó a comunidades históricamente acostumbradas al intercambio permanente. “Era una violación de los derechos humanos de nuestras poblaciones fronterizas”, afirmó.
Los lazos económicos bilaterales
En términos económicos, la vicepresidenta destacó el impacto directo de esa decisión. Recordó que el comercio bilateral, que en su momento alcanzó cifras cercanas a 7.000 millones de dólares, cayó abruptamente hasta niveles de 50 o 70 millones durante el periodo de ruptura diplomática. Tras la reapertura, el intercambio ha comenzado a recuperarse, alcanzando aproximadamente 1.200 millones de dólares en el último año, incluso en medio de las sanciones internacionales contra Venezuela.
En esa línea, Rodríguez planteó la necesidad de avanzar hacia una sustitución de importaciones entre ambos países, con el objetivo de aprovechar sus capacidades productivas internas. “No tiene sentido que Colombia o Venezuela miren hacia otros hemisferios para adquirir productos que pueden conseguirse en nuestros territorios”, señaló, al proponer una visión de complementariedad económica basada en la cercanía geográfica y cultural.
Otro de los puntos destacados fue el desarrollo de proyectos energéticos binacionales. La funcionaria aseguró que la interconexión eléctrica hacia el occidente venezolano está “a un paso”, en un contexto marcado por las dificultades del sistema energético del país. Asimismo, mencionó avances en la interconexión gasífera, que permitiría no solo el suministro entre ambas naciones, sino también la posibilidad de exportaciones conjuntas hacia terceros mercados.
La lucha contra el narcotráfico: una prioridad
El componente de seguridad ocupó un lugar prioritario en la agenda, con un enfoque dirigido a combatir el crimen transnacional en la frontera. Rodríguez anunció que ambos gobiernos acordaron la elaboración de planes militares coordinados, así como la implementación inmediata de mecanismos de intercambio de información e inteligencia. El objetivo, explicó, es enfrentar estructuras vinculadas al narcotráfico, el contrabando de combustible y otras economías ilegales.
“Que sepan estos grupos que estamos dando pasos firmes para combatir estos delitos”, afirmó, al tiempo que destacó la importancia de acompañar estas acciones con planes socioeconómicos dirigidos a las poblaciones más vulnerables, muchas de las cuales han sido afectadas por la violencia en la zona fronteriza.
La agenda también incluyó iniciativas para reactivar el turismo y fortalecer la conectividad aérea, con la posibilidad de desarrollar proyectos de destinos compartidos que impulsen el flujo de visitantes entre ambos países.
Las palabras de Petro
Por su parte, el presidente Gustavo Petro planteó una visión estratégica de largo plazo basada en la integración regional, retomando el concepto histórico de la Gran Colombia. “El camino es la reconstitución de la unidad de los pueblos”, afirmó, al señalar que una mayor integración económica, política y social podría convertir a la región en “una de las naciones más fuertes y poderosas del mundo”.
Petro insistió en la necesidad de “liberar la frontera de las mafias”, identificando actividades como el narcotráfico, la minería ilegal —incluido el oro ilícito—, la trata de personas y el tráfico de minerales como los principales desafíos. “La frontera no puede ser de nadie más que de los pueblos”, sostuvo, al proponer una estrategia que combine acción militar, policial y social.
El mandatario colombiano también introdujo un enfoque ambiental y energético en su intervención, al abogar por una integración basada en energías limpias. Según dijo, los modelos tradicionales han estado asociados a conflictos, violencia y autoritarismo, mientras que las nuevas formas de energía pueden contribuir a la construcción de paz y a una “democracia global”.
“La humanidad hermana comienza por los vecinos”, afirmó, al subrayar que la cooperación entre Colombia y Venezuela es clave para avanzar hacia una integración más profunda en América Latina.
¿Cuándo se reunieron?
El 24 de abril del 2026 en el Palacio de Miraflores, Caracas.
¿De qué hablaron?
Lucha conjunta contra el narcotráfico, cooperación energética al Occidente de Venezuela y fortalecimiento de lazos económicos.
¿Quiénes estuvieron presentes?
Por el lado venezolano: Delcy Rodríguez, presidenta encargada; Iván Gil, canciller y Diosdado Cabello, ministro del Interior.
Por el lado colombiano: Gustavo Petro, presidente; Pedro Sánchez, ministro de Defensa, y Rosa Villavicencio, canciller.