Una ola de pronunciamientos internacionales se activó tras las acciones militares atribuidas a Estados Unidos contra Venezuela para capturar a Nicolás Maduro, con duras condenas desde Cuba, Turquía y Rusia, que calificaron la ofensiva como una violación grave del derecho internacional y un atentado contra la soberanía regional.
El dictador cubano Miguel Díaz-Canel denunció lo que describió como un “ataque criminal” de Washington contra la nación sudamericana y lo catalogó abiertamente como “terrorismo de Estado”. A través de un mensaje público, el mandatario exigió una “reacción urgente de la comunidad internacional” y reiteró la postura histórica de la región al afirmar que el Caribe y América Latina deben mantenerse como Zona de Paz.
“Terrorismo de Estado contra el bravo pueblo venezolano y contra nuestra América”, escribió Díaz-Canel, quien cerró su mensaje con la consigna histórica: “Patria o muerte, ¡Venceremos!”.
En la misma línea, el canciller cubano Bruno Rodríguez aseguró que las acciones militares constituyen “actos cobardes” contra un país que, según subrayó, “no ha agredido a Estados Unidos ni a ningún otro país”, reforzando la denuncia de una agresión unilateral sin justificación legal.
Desde Medio Oriente, el Gobierno de Türkiye manifestó su respaldo explícito a Venezuela y condenó las acciones estadounidenses como “banditismo”, al considerar que no deben quedar impunes. El asesor principal del presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, Cemil Ertem, expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y con el presidente Nicolás Maduro.
“¡Estamos del lado del pueblo de Venezuela y del presidente Maduro!”, afirmó Ertem, al tiempo que calificó la ofensiva como una acción ilegal que exige justicia internacional. El pronunciamiento adquirió especial relevancia debido a que Türkiye es miembro activo de la OTAN, alianza militar liderada por Washington, lo que evidencia fisuras internas dentro del bloque atlántico frente al uso de la fuerza contra un Estado soberano de América Latina.
Al sumarse a las voces críticas, Ankara destacó la necesidad de respetar la soberanía venezolana y de poner fin a la violencia armada, en un contexto de creciente tensión internacional.
Por su parte, Rusia también condenó de forma contundente el ataque y defendió el derecho de Venezuela a decidir su futuro sin injerencias externas. El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso afirmó que “se debe garantizar a Venezuela el derecho a decidir su propio destino sin ninguna intervención destructiva, y mucho menos militar desde el exterior”.
En un comunicado oficial, la cancillería recordó que “América Latina debe seguir siendo una zona de paz, tal y como se proclamó en 2014”, y denunció que lo ocurrido constituye “un acto de agresión armada contra Venezuela” perpetrado por Estados Unidos. Además, señaló que las “excusas” utilizadas para justificar los ataques son “insostenibles” desde el punto de vista del derecho internacional.
“La animadversión ideológica ha prevalecido sobre el pragmatismo empresarial y la voluntad de construir relaciones de confianza y previsibilidad”, sostuvo el Ministerio ruso, que advirtió sobre los riesgos de una escalada mayor.
En ese contexto, Moscú enfatizó la urgencia de evitar una intensificación del conflicto y de avanzar hacia una salida diplomática, señalando que “todas las partes con reclamaciones deben resolver sus diferencias mediante el diálogo”. Asimismo, aseguró que Rusia está dispuesta a respaldar los esfuerzos de mediación.
“Reiteramos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y nuestro apoyo al rumbo de su liderazgo Bolivariano, orientado a la defensa de los intereses nacionales y a la soberanía del país”, señaló la cancillería rusa en su declaración oficial.